De 2.700 a más de 36 mil: la recuperación de vicuñas en Salinas y Aguada Blanca
Hace dos décadas, la Reserva Nacional Salinas y Aguada Blanca tenía unas 2.700 vicuñas. Hoy, el V Censo Nacional de Vicuñas registra 36.219 ejemplares en el área protegida, que concentra el 88,9% de las vicuñas contabilizadas en las áreas naturales protegidas (ANP) del país. Para Jhon Machaca Centty, jefe de la reserva, este crecimiento evidencia los resultados de la conservación, pero también plantea un nuevo desafío: que esta riqueza natural genere beneficios para las poblaciones locales.
La recuperación de la especie ha convertido a Salinas y Aguada Blanca en el principal reservorio de vicuñas entre las ANP del Perú. Machaca Centty destacó que la vicuña también cumple un papel en la conservación del suelo y el agua, debido a que se alimenta de pastos naturales y sus patas, provistas de almohadillas, ejercen menor presión sobre el terreno. Según explicó, esto favorece la retención e infiltración del agua.
Con la población de vicuñas recuperada, el jefe de la reserva plantea fortalecer actividades que permitan que la conservación también tenga un impacto económico en las comunidades. Una de ellas es el turismo, que considera compatible con la protección del área natural. “El turismo es una de las actividades que se complementa mucho a los términos de conservación hoy día por los recursos que puede generar a favor de las poblaciones que son los titulares de aquellos territorios”, sostuvo.
La propuesta alcanza un territorio de 676.959 hectáreas, entre el área núcleo y la zona de amortiguamiento. Además, Machaca Centty señaló que aproximadamente un tercio de la cuenca geográfica está comprendido dentro de la reserva y que toda la cabecera de la cuenca geográfica de Quilcachin forma parte del área protegida. La extensión del territorio hace que la articulación entre conservación, turismo y gestión de los recursos naturales sea uno de los principales retos.
Machaca Centty reconoció que esta articulación todavía no está consolidada. El Sernanp tiene competencia sobre la biodiversidad y el territorio protegido, mientras que la Autoridad Nacional del Agua (ANA) administra el recurso hídrico. Así, el desafío para la reserva ya no es únicamente sostener la recuperación de una población que pasó de 2.700 a más de 36 mil vicuñas, sino conseguir que la conservación de este patrimonio natural también se traduzca en oportunidades para las poblaciones que habitan el territorio.
