Tambo Cañahuas espera por proyecto de electrificación desde hace 10 años

Alrededor de 700 residentes de la comunidad de Tambo Cañahuas, ubicada a más de 4 mil metros sobre el nivel del mar, carecen de servicio eléctrico pese a la existencia de un proyecto que permitiría dotarlos de energía permanente. La obra, a cargo del Gobierno Regional de Arequipa (GRA), fue declarada viable en 2016 con una inversión de S/2.16 millones. Diez años después, su costo actualizado supera los S/10.6 millones y el proyecto continúa pendiente de ejecución.

La falta de energía obliga a la escuela, el puesto de salud y los negocios de la comunidad a utilizar motores que funcionan con petróleo. El elevado costo del combustible limita su funcionamiento a pocas horas al día. Además de afectar las condiciones de vida de los residentes, esta situación restringe el desarrollo de actividades económicas en una zona con potencial para el turismo vivencial y el comercio, debido a su ubicación en la ruta hacia el Valle del Colca.

Tambo Cañahuas tiene 335 años de fundación y pertenece al distrito de Yanahuara. Durante los años que el proyecto permaneció pendiente, su inversión aumentó en S/8.48 millones, lo que representa un incremento cercano al 393% respecto del monto con el que fue declarado viable. El costo actualizado es casi cinco veces superior al presupuesto inicial. Ante la falta de financiamiento, la Municipalidad Distrital de Yanahuara y los dirigentes de la comunidad realizaron gestiones ante el GRA para impulsar su ejecución.

Según el alcalde de Yanahuara, Sergio Bollinger Marroquín, en 2023 se plantearon tres alternativas ante el GRA para ejecutar el proyecto. Aunque las autoridades regionales comunicaron que la obra sería concretada, a cuatro meses de culminar la actual gestión regional la iniciativa continúa pendiente. “Es una zona donde pasan las torres de alta tensión que llevan energía a Arequipa y, sin embargo, ellos no tienen electricidad”, señaló.

Bollinger Marroquín consideró que la demora responde a una falta de decisión para priorizar el proyecto y rechazó que las restricciones presupuestales impidan atender esta necesidad. Según explicó, los recursos de proyectos que no llegan a ejecutarse pueden ser reasignados a otras intervenciones. “Si se tiene la voluntad, se puede. Y si no, se gestiona. Siempre hay remanentes de obras que no se ejecutan, obras que se caen, y esos remanentes se pueden utilizar para otras obras. Siempre se puede”, concluyó.

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