Se descontrola avance de sarampión en Secocha y obliga a cambiar de estrategia
Por Jorge Turpo R.
Las autoridades ahora llevan las brigadas hasta campamentos y zonas de trabajo para identificar y proteger a quienes no cuentan con el esquema completo de vacunación. El desafío es cerrar las brechas de inmunización en una población marcada por la alta movilidad y limitado acceso a servicios de salud.
AREQUIPA YA SUPERÓ LOS 350 CASOS
El sarampión dejó de ser un problema circunscrito a casos importados en Arequipa y entró en una fase de transmisión comunitaria. La región ya acumula más de 350 casos y Camaná concentra la mayor cantidad de contagios, con más de 180 confirmados. La mayoría se encuentra en Secocha, convertido en el principal epicentro de la enfermedad en la región.
La situación ha obligado a las autoridades sanitarias a modificar su estrategia de vacunación.
Ya no se trata únicamente de esperar que la población llegue a los establecimientos de salud. El personal sanitario comenzó a salir en busca de las personas susceptibles directamente en sus comunidades y centros de trabajo, especialmente en las zonas donde se concentra la actividad minera artesanal e informal.
Secocha representa un escenario particularmente complejo. El poblado alberga numerosos campamentos de minería artesanal e informal y recibe constantemente trabajadores procedentes de distintas regiones del país. Una parte importante llega desde Puno, donde ya se han reportado más de 1 200 casos de sarampión.
Ese permanente movimiento de población incrementa las posibilidades de propagación del virus. Trabajadores que llegan de otras regiones conviven en espacios donde las condiciones de acceso a los servicios de salud son limitadas y donde existe una población infantil con esquemas de vacunación incompletos.
El problema sanitario tiene además un componente social. Aunque Secocha se encuentra en una zona donde se extrae una importante cantidad de minerales, buena parte de sus habitantes vive en condiciones de pobreza. Muchos trabajadores de la minería informal no participan directamente de la riqueza que genera esta actividad y desarrollan sus labores sin acceso adecuado a servicios de salud, seguros médicos o programas preventivos.
En este contexto, el déficit de vacunación se convierte en uno de los principales factores que favorecen la expansión del virus.
Muchos niños no recibieron oportunamente las dosis necesarias. El problema no es exclusivo de Secocha. En 2025, la cobertura de vacunas básicas y complementarias en menores de tres años cayó de 72% a 60% en Arequipa, por debajo del promedio nacional de 65,8%.
ESTRATEGIA
Frente al incremento de casos, el Gobierno Regional de Arequipa, mediante la Gerencia Regional de Salud (GERESA), la Red de Salud Camaná-Caravelí y sus establecimientos, reforzó las acciones de vacunación en Secocha.
El cambio más importante está en la forma de intervenir. Las brigadas sanitarias comenzaron a desarrollar acciones extramurales para acercar las vacunas a la población en sus propios espacios de residencia y trabajo.
En el Puesto de Salud Secocha se realizan jornadas dirigidas a identificar a las personas que necesitan iniciar o completar su esquema de vacunación. Pero la intervención ya no se limita al establecimiento.
El personal también se desplaza hacia las zonas laborales. En labor Catarata, por ejemplo, se realizan jornadas de vacunación dirigidas a trabajadores y población que, debido a sus actividades, tienen dificultades para acudir oportunamente a un centro de salud.
La misma estrategia se aplica desde el Centro de Salud Iquipi, cuyo personal desarrolla acciones de vacunación en la minera Cuervo. El objetivo es identificar activamente a las personas susceptibles y protegerlas antes de que puedan convertirse en nuevos eslabones de la cadena de transmisión.
La estrategia busca, en suma, llevar la vacunación hasta donde se encuentra la población y no esperar que toda la población se acerque a los establecimientos sanitarios.
ALTAMENTE CONTAGIOSO
El sarampión se transmite por el aire mediante diminutas gotas respiratorias que expulsa una persona infectada al toser, estornudar o incluso hablar. Es una de las enfermedades infecciosas más contagiosas y una persona enferma puede infectar aproximadamente a entre 12 y 18 personas susceptibles.
Por eso, la existencia de una población sin protección suficiente constituye un riesgo especialmente alto en lugares con intensa movilidad y concentración de personas como Secocha.
El sarampión tampoco es una enfermedad menor de la infancia. La infección puede provocar neumonía, encefalitis, convulsiones, ceguera e incluso la muerte. Los niños pequeños, especialmente aquellos que presentan desnutrición o tienen sus defensas debilitadas, tienen mayor riesgo de desarrollar complicaciones.
Los adultos tampoco están libres del peligro. Pueden presentar cuadros severos que requieren hospitalización debido a complicaciones respiratorias o neurológicas.
La GERESA exhortó a las familias a verificar el estado de vacunación de sus integrantes, especialmente de niñas, niños y adolescentes, y acudir al establecimiento de salud más cercano para completar las dosis que correspondan. Para ello se debe presentar el documento de identidad y el carné de vacunación.
