VOTAR ES TAMBIÉN RESPONSABILIDAD
Este domingo 4 de octubre, millones de ciudadanos acudiremos a las urnas para elegir a nuestras autoridades regionales y municipales. Será una decisión que no debe reducirse a marcar un símbolo, seguir una simpatía o dejarse llevar por una campaña. En la cédula no solo estará nuestro voto: estará nuestra responsabilidad sobre el futuro de Arequipa.
Elegiremos a quienes durante los próximos cuatro años administrarán recursos públicos, decidirán prioridades y tendrán en sus manos la posibilidad de impulsar o retrasar proyectos fundamentales. Por eso, el voto no es un cheque en blanco. El dinero que administra un gobernador o un alcalde no le pertenece. Es dinero de todos y debe regresar a la ciudadanía convertido en servicios, obras y oportunidades.
Arequipa conoce demasiado bien las consecuencias de una gestión deficiente. Hospitales paralizados, obras inconclusas, carreteras deterioradas y proyectos que se prolongan durante años no son solamente problemas administrativos. Detrás de cada obra detenida existen ciudadanos que siguen esperando.
La Contraloría ha advertido sobre los perjuicios económicos ocasionados por la corrupción y la inconducta funcional en el país y también sobre las numerosas situaciones adversas encontradas en gobiernos regionales y municipales. Estas cifras no significan automáticamente que exista un delito en cada caso, pero sí constituyen una llamada de atención sobre la necesidad de fortalecer la vigilancia y exigir responsabilidad en el manejo de los recursos públicos.
Por eso, antes de votar deberíamos hacernos preguntas sencillas, pero fundamentales: ¿quién es el candidato?, ¿qué experiencia tiene?, ¿qué propone?, ¿con qué equipo piensa gobernar?, ¿sus propuestas son viables?, ¿cómo financiará lo que promete?
No basta con escuchar discursos. Hay que revisar trayectorias, comparar propuestas y mirar también a quienes acompañarán al candidato en la gestión. Un buen discurso no garantiza una buena administración.
Una campaña electoral dura unas semanas. Un mitin puede durar unas horas. Un mensaje publicitario desaparece rápidamente. Pero una mala decisión de gobierno puede dejar consecuencias durante años o incluso décadas.
Una obra mal planificada puede duplicar su costo. Un proyecto paralizado puede convertirse en infraestructura abandonada. Una mala contratación puede generar arbitrajes y pérdidas. Y una decisión equivocada puede postergar durante años una solución que la población necesita hoy.
Por eso, este domingo debemos acudir a las urnas con serenidad y responsabilidad. No votemos solamente por quien promete más, sino por aquello que podemos conocer, analizar y contrastar.
Cuando marquemos la cédula estaremos ejerciendo un derecho, pero también asumiendo un deber ciudadano. Y nuestra responsabilidad no terminará cuando depositemos el voto.
Después de elegir también tendremos que fiscalizar.
Arequipa necesita autoridades transparentes, responsables y capaces de administrar correctamente los recursos públicos. Pero también necesita ciudadanos vigilantes.
Pensemos antes de votar, informémonos antes de confiar y fiscalicemos después de elegir. Porque cuatro años pueden pasar rápidamente, pero el costo de una mala decisión puede acompañarnos durante décadas.
