Acercándonos a León XIV
Por: Alonso J. Adrian Sainz
A pocas semanas de recibir al Papa León XIV en nuestro Perú, la que también es su patria, van estas líneas que pongo a consideración de usted amable lector.
Para querer al personaje hay que conocerlo. Robert Francis Prevost Martínez nació en Chicago – Illinois (E.E.E.U.U.) el 14 de septiembre de 1955. Desde niño sintió la vocación religiosa. Es seguro que sus padres se esforzaron por hacer de su familia una comunidad de vida y amor. Su papá, Louis Marius, luego de cumplir varios oficios fue finalmente educador y su mamá, Mildred, fue bibliotecaria. Ambos tenían inquietudes espirituales que los movían a realizar labores en bien de la comunidad. La inquietud es precisamente uno de los rasgos fundamentales de la espiritualidad Agustina. La inquietud que sale de la calma y de la pasividad indiferente.
Pertenecer a la Orden de San Agustín forma parte del yo y de la circunstancia de León XIV. Escogió más por decisión propia que por fuerzas determinantes del entorno ingresar a la orden que, sobre la base del legado de San Agustín de Hipona, fundó en el año 1244 el Papa Inocencio IV.
Rasgos fundamentales de ésta fueron desde el principio la oración y ascetismo: El modo de vida que el hijo de Santa Mónica imprimió a su vida luego de su conversión.
Robert Prevost estudió matemática en la universidad de Villanova en Pensilvania, en Estados Unidos, fundada por la Orden de San Agustín. A esta congregación ingresó en el año 1977. Más adelante se formó en teología y en Roma estudió Derecho Canónico llegando a graduarse de doctor en la materia. Entonces tenemos un Papa matemático, teólogo y canonista. Sin embargo, la trayectoria intelectual que marcó su vida no cerró su vocación misionera. Del intelecto a la acción. Se hizo misionero y cumplió así en el Perú desde mediados de los ochenta y hasta los noventa principalmente en Chulucanas, poco más de cincuenta kilómetros de Piura.
En el año 2001 fue elegido superior de los Agustinos en el mundo lo que hizo que residiera en Roma hasta el año 2013. Regresó a nuestro país en el año 2015 y fue nombrado obispo de Chiclayo, poco antes había adquirido la nacionalidad peruana. El norte del Perú y Chiclayo han sido muy importantes en el crecimiento espiritual de Robert Prevost. De allí el emotivo saludo, en perfecto castellano, desde el balcón de San Pedro en sus primeras palabras como Papa.
En el 2023 el Papa Francisco lo nombró prefecto del Dicasterio para los Obispos de Roma y finalmente fue elegido cardenal. En esa circunstancia y con setenta años tenía toda la posibilidad de ser nombrado Papa lo que así sucedió el 08 de mayo de 2025.
Apenas designado primado de la Iglesia Católica escogió el nombre que sucede al de León XIII , el Papa que, hace ya más de cien años, nos dejó la Encíclica Rerum Novarum. Las cosas nuevas que en ese entonces -fines del siglo XIX- el mundo vivía eran la irrupción de las relaciones y conflictos entre los trabajadores y el capital en pleno auge de los tiempos industriales. León XIII tuvo que dar respuesta a esas tensiones. La defensa de la dignidad de la persona fue el eje central de la reflexión.
Y si por sus obras los conoceremos debemos destacar que el Papa León XIV ha sentido la necesidad de dar respuesta al avance tecnológico y en particular al de la Inteligencia Artificial (IA) que amenaza con enviar a millones de personas al descarte. Nos ha reglado Magnifica Humanitas, la Carta Encíclica en que, en esencia, frente a las múltiples manifestaciones de la IA nos propone actuar con discernimiento para que, en la concreta toma de decisiones, procedamos bajo el reconocimiento del valor de la dignidad de cada persona. Deponer los imperativos de la eficiencia y la meta del éxito si estos vulneran a las personas. En suma la IA como una herramienta para el progreso, no como un fin para el beneficio exclusivo de unos pocos ni para denigrar a las personas, así sea indirectamente. En esa línea en Magnifica Humanitas el Papa ha vuelto a señalar que la búsqueda del progreso debe ser la vocación constante para ir de condiciones de vida menos humanas a formas de vida más humanas. En ese mismo horizonte rechaza la cosificación de las personas a manos de la IA.
Pero el Papa ha hecho un discernimiento necesario sobre la dignidad de las personas y ha presentado hasta cuatro maneras de entenderla: La moral, que es aquella “en que la persona orienta sus propias decisiones y su propio obrar”, la social, que se centra en las “condiciones de vida de la persona y en el respeto concreto que le es reconocido por la sociedad”, la existencial, como la manera en “que una persona percibe el valor de sí, y de su propia vida” y la ontológica, que “pertenece a todo ser humano simplemente por el hecho de existir, de haber sido querido, creado y amado por Dios”. Creo que uno de los puntos más álgidos y hasta conmovedor de Magnifica Humanitas está en el perdón que ha pedido León XIV en nombre del Iglesia por haberse demorado tanto en la historia en la condena absoluta de la esclavitud.
Creo que esa es una de las ideas centrales que nos va regalando el Papa León XIV que pronto nos visitará: Vivir, frente a las múltiples manifestaciones de la IA, con una constante y terca apuesta por respetar en cada persona su dignidad, la ontológica, la central, aquella que debe erigirse frente a los usos perversos y nefastos que fácilmente pueden derivarse de los avances tecnológicos.
