Al crimen organizado se combate con inteligencia, no solo con Comando Unificado.
Por Jorge Turpo R.
El exsecretario técnico del CORESEC, José Briones, destaca los resultados obtenidos en Arequipa con operaciones focalizadas que permitieron capturar a integrantes de bandas criminales. Advierte que la falta de equipos, capacitación y especialización policial limita la capacidad de respuesta frente a extorsionadores y sicarios.
DECISIONES POLÍTICAS CONTRA LA INSEGURIDAD
La decisión del gobierno de la presidenta Keiko Fujimori de formar un Comando Unificado para enfrentar al crimen organizado no ha sido recibida con optimismo por los especialistas en seguridad ciudadana. Para el exsecretario técnico del Comité Regional de Seguridad Ciudadana (CORESEC), José Briones Silva, el problema no se resolverá desplegando más efectivos militares en las calles, sino fortaleciendo la inteligencia policial y potenciando la División de Investigación Criminal (DIVINCRI).
Briones considera que Arequipa debería servir como ejemplo de una estrategia distinta. El año pasado, cuando el sicariato y las extorsiones comenzaron a generar temor entre los ciudadanos, la Policía logró capturar a integrantes de organizaciones criminales mediante operaciones focalizadas, sin necesidad de recurrir a las Fuerzas Armadas.
“Arequipa debería ser usada como un ejemplo del combate contra la criminalidad organizada. Se llegó a capturar hasta 13 integrantes de Los Orientales y otras bandas criminales justamente con labores de inteligencia”, sostiene el exoficial de la Policía.
Los resultados, explica, fueron producto del trabajo articulado que se realizó durante la gestión del entonces jefe de la Macrorregión Policial, el general Ólger Benavides. En ese periodo se priorizó el fortalecimiento de la DIVINCRI con la adquisición de motocicletas y computadoras portátiles, además de capacitaciones con especialistas nacionales y extranjeros. También se incorporaron drones para apoyar el seguimiento de casos específicos.
La estrategia permitió desarrollar operativos dirigidos contra integrantes y cabecillas de las organizaciones criminales que operaban en Arequipa.
Según Briones, así se consiguió contener la escalada de sicariato que había comenzado a inquietar a la población. Trece de los delincuentes capturados se encuentran actualmente en el penal de Socabaya, mientras que uno logró escapar después de ser detenido en la Comisaría de Mariano Melgar y no pudo ser recapturado.
Para el especialista, la experiencia demuestra que el combate contra estas organizaciones exige conocer sus movimientos, identificar a sus integrantes y seguir sus comunicaciones y recursos económicos antes de ejecutar las intervenciones.
“De poco sirve que la Policía salga con soldados del Ejército a las calles cuando no se sabe dónde está el enemigo. Los extorsionadores actúan desde sus casas y sus herramientas son los teléfonos celulares. Para eso no se necesita tener comandos de élite, sino una labor muy minuciosa de seguimiento, intervenciones telefónicas y acceso a las rutas del dinero”, afirma.
COMANDO
Hace unos días, la presidenta Keiko Fujimori anunció la creación de un Comando Unificado para enfrentar a las organizaciones criminales, las extorsiones, la delincuencia y la minería ilegal. El grupo estará integrado por cerca de 1 300 efectivos de élite de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, con intervenciones previstas en regiones como La Libertad, Madre de Dios, Piura, Puno, Lima y Callao.
Arequipa no ha sido incluida en este despliegue, en un contexto en el que la violencia vinculada al crimen organizado ha alcanzado niveles especialmente preocupantes en ciudades como Lima y Trujillo.

Sin embargo, Briones cuestiona que se siga apostando por la intervención militar como principal respuesta a las extorsiones. A su juicio, los resultados de las operaciones realizadas en Lima, Callao y la zona de Pataz, en La Libertad, muestran las dificultades de enfrentar estas actividades únicamente mediante el despliegue de fuerzas en el territorio.
En Pataz, donde la minería ilegal está asociada a graves hechos de violencia, las organizaciones criminales continúan representando un desafío para las autoridades. Para Briones, esta situación obliga a revisar la estrategia y dar mayor peso a la investigación policial especializada.
“No se está enfocando el problema desde ese punto de vista”, advierte. Considera que la criminalidad organizada actual es distinta a la amenaza terrorista que enfrentó el país en décadas anteriores. Por eso, sostiene, las respuestas también deben ser diferentes.
POLICÍA ESPECIALIZADA
Briones insiste en que la prioridad debe ser equipar mejor a la DIVINCRI, formar más investigadores y desarrollar capacidades de inteligencia que permitan anticiparse a los delincuentes. En ese sentido, cuestiona que Arequipa todavía no haya terminado de construir e implementar su laboratorio de criminalística, una infraestructura que considera fundamental para fortalecer las investigaciones.
“La Policía no puede seguir abandonada. Se necesita que entre a una alta especialización y esté a uno o dos pasos por delante de los extorsionadores, que utilizan la tecnología para cometer sus crímenes”, señala.
Su planteamiento apunta a una Policía capaz de identificar las redes criminales, reconstruir sus operaciones, rastrear el dinero producto de las extorsiones y reunir pruebas que permitan llevar a sus integrantes ante la justicia. El despliegue de efectivos en las calles, sostiene, puede tener un papel complementario, pero no reemplaza ese trabajo.
La experiencia de Arequipa podría ponerse nuevamente a prueba en el Callao. El general Ólger Benavides, quien estuvo al frente de la gestión policial durante las capturas mencionadas por Briones, ha sido nombrado jefe de la Región Policial Callao, una zona donde la criminalidad organizada tiene una presencia importante.
El oficial ha señalado que este nombramiento representa uno de los mayores retos de su carrera y que buscará aplicar la experiencia adquirida en Arequipa, además de mejorar las intervenciones policiales para devolver la tranquilidad a la ciudadanía.
