Colapsa emergencia del HDE: pacientes esperan camas, medicinas y cirugías

Un paciente falleció cuando su familia intentaba retirarlo del hospital ante el deterioro de su salud. Una joven con fracturas permaneció tres días en un pasillo y un enfermo renal denuncia que debe esperar nueve meses por un examen especializado.

ATIENDE MÁS DE 150 PACIENTES DIARIOS

El área de emergencia del Hospital Regional Honorio Delgado Espinoza enfrenta una fuerte presión asistencial en medio de denuncias por falta de camas, medicamentos e insumos, además de demoras en procedimientos médicos. La situación afecta a pacientes que llegan en busca de atención urgente y a personas con enfermedades crónicas que dependen de diagnósticos oportunos para continuar sus tratamientos.

La dimensión de la demanda se refleja en las estadísticas institucionales. Durante 2025, el boletín estadístico del hospital registró 52 662 atenciones de emergencia, un promedio de aproximadamente 144 al día. Asimismo, consignó 122 635 pacientes atendidos en consulta externa, que generaron 248 082 atenciones durante el año. En enero de 2026, el Gobierno Regional de Arequipa informó que el establecimiento atiende alrededor de 65 000 consultas de emergencia anuales, aunque corresponde precisar las diferencias entre ambos registros.

La presión no procede únicamente de Arequipa. En 2024, el hospital recibió más de 5 100 pacientes referidos desde otros departamentos, principalmente Puno, con 2 727 usuarios, y Moquegua, con 1 397. También llegaron pacientes de Cusco, Tacna, Madre de Dios y Apurímac. Esta función como centro de referencia del sur peruano incrementa las exigencias sobre sus servicios especializados y su capacidad hospitalaria.

Sin embargo, la elevada demanda no explica por sí sola las denuncias sobre las condiciones de atención. Familiares de pacientes cuestionan la respuesta recibida en situaciones críticas y aseguran que deben asumir gastos que esperaban cubrir mediante los servicios públicos de salud.

MURIÓ CUANDO INTENTABAN RETIRARLO

Uno de los episodios más graves relatados por los familiares fue la muerte de un paciente que sufrió un paro cardiaco cuando sus parientes intentaban trasladarlo por sus propios medios, debido a que, según denunciaron, su estado se deterioraba sin recibir la atención esperada.

Un familiar contó que decidieron retirarlo del establecimiento ante la desesperación por su condición. Cuando lo subían a una ambulancia en la puerta del hospital, el hombre colapsó. Entre los gritos y el llanto de su hija, fue ingresado nuevamente en una camilla al área de emergencia, donde falleció pocos minutos después.

Las circunstancias del deceso y la atención que recibió el paciente requieren una evaluación de las autoridades sanitarias para establecer lo ocurrido y determinar si existieron deficiencias en su asistencia.

TRES DÍAS EN UNA CAMILLA

La denuncia de Inés Bravo refleja otras dificultades dentro del servicio. Su hija sufrió una fractura de tibia y peroné en la pierna izquierda y permaneció tres días tendida en una camilla de pasillo, mientras esperaba atención especializada.

De acuerdo con el testimonio de su madre, durante ese periodo la joven no recibió agua ni alimentos y únicamente le administraron tramadol para aliviar el dolor. La familia esperaba una intervención que permitiera estabilizar la lesión, pero la saturación del hospital prolongó la incertidumbre.

La situación se agravó cuando el pie de la paciente se tornó blanco, señal que preocupó a sus familiares por un posible problema circulatorio. Según relató Bravo, una traumatóloga la evaluó y advirtió que necesitaba la colocación de clavos y una placa para evitar complicaciones, entre ellas la necrosis del hueso.

Pese a esa evaluación, la familia recibió una estimación de espera de quince días, condicionada a la disponibilidad de una cama. Según la versión de los afectados, la llegada de pacientes referidos de Puno, Juliaca e Ilo también presionaba la capacidad del establecimiento.

Ante el temor de que la demora perjudicara a su hija, Bravo decidió retirarla para buscar atención por otra vía. Aseguró que tuvo que comprar los medicamentos y que su familia necesita reunir aproximadamente S/ 20 000 para cubrir una cirugía particular.

Para conseguir el dinero, anunció una actividad benéfica este domingo en la urbanización La Cantuta, en José Luis Bustamante y Rivero. La madre también afirmó que un niño de seis años procedente de Ilo habría fallecido el día anterior, información que requiere confirmación oficial.

“Si uno no tiene dinero ni contactos, lamentablemente nos morimos”, expresó, al cuestionar las dificultades que afrontan las familias que no pueden pagar una intervención privada.

En un vía crucis se ha convertido lograr atención médica en hospital del Estado.

UN EXAMEN PARA DENTRO DE NUEVE MESES

Las demoras también afectan a pacientes con enfermedades crónicas. Mario Becerra, conductor de más de 60 años que lleva cinco años sometido a diálisis, denunció que le programaron una ecografía Doppler para dentro de nueve meses, pese a que el área cardiovascular solicitó el estudio con carácter urgente.

El examen debe evaluar la fístula de su brazo, acceso indispensable para realizar la hemodiálisis. Una complicación en esa zona puede dificultar la continuidad del tratamiento renal, por lo que el paciente considera que el tiempo de espera es incompatible con la necesidad de atender oportunamente su problema.

Becerra afirmó que la prueba cuesta más de S/ 300 en el sector privado, monto que representa una dificultad para su economía. También sostuvo que el hospital suele rechazar exámenes realizados externamente, lo que limita sus posibilidades de adelantar el diagnóstico.

A la demora se suman problemas con los insumos básicos. El paciente contó que, después de pasar a diálisis peritoneal, acudió a la farmacia del segundo piso para conseguir un recipiente estéril destinado a una muestra de orina, pero no encontró disponibilidad. Según su relato, tuvo que salir a comprarlo con su propio dinero.

El hombre aseguró que varios compañeros de tratamiento han fallecido en medio de las dificultades que enfrentan los enfermos renales y mencionó que otro paciente sometido a diálisis peritoneal había sido hospitalizado de urgencia.

UNA DEMANDA QUE EXIGE RESPUESTAS

Las denuncias adquieren mayor relevancia frente al volumen de trabajo del establecimiento. El boletín institucional registró, además, 9 334 intervenciones quirúrgicas durante 2025, muestra de la carga asistencial que debe afrontar el hospital.

La demanda elevada, las referencias de otras regiones y la necesidad de procedimientos especializados exigen una capacidad adecuada de camas, personal, medicamentos y equipos. No obstante, las limitaciones del sistema no deberían traducirse en que pacientes permanezcan días en pasillos o deban asumir por su cuenta insumos indispensables para su atención.

Los familiares afectados exigieron la intervención del Gobierno Regional de Arequipa para evaluar las condiciones del servicio, garantizar la disponibilidad de recursos y esclarecer los casos denunciados.

El desafío no consiste únicamente en atender a un número creciente de pacientes, sino en asegurar que reciban asistencia oportuna y digna. Las autoridades sanitarias deben verificar los testimonios, precisar las causas de las demoras y establecer responsabilidades si se comprueban deficiencias, mientras adoptan medidas para evitar que otras familias enfrenten la misma incertidumbre.

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