Caudales de los ríos de Arequipa podrían estar por debajo de sus valores
El Niño Costero tendrá magnitud extraordinaria hasta enero de 2027 y se prolongará hasta el otoño. El déficit de lluvias en la sierra sur amenaza con reducir la disponibilidad de agua para distintos usos.
Los caudales de los ríos de Arequipa podrían ubicarse entre sus valores normales y por debajo de estos durante los próximos meses, en un escenario marcado por temperaturas superiores a lo habitual y la persistencia de El Niño Costero. La evolución de las precipitaciones y las reservas hídricas será determinante para garantizar el abastecimiento de agua, especialmente para la agricultura, que depende de los recursos destinados al riego.
De acuerdo con el comunicado oficial N.° 18-2026 de la Comisión Multisectorial del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN), existe una probabilidad del 98 % de que el calentamiento del mar frente a la costa peruana alcance una magnitud extraordinaria en octubre. La posibilidad se mantiene en 95 % para noviembre y 80 % para diciembre. En enero de 2027 descendería al 65 % y en febrero al 50 %, aunque el fenómeno continuaría durante los meses siguientes con menor intensidad.
Para Arequipa, Moquegua y Tacna, el pronóstico contempla caudales entre normales e inferiores a lo habitual. Además, las precipitaciones en la sierra sur se mantendrían dentro de sus valores normales o por debajo de estos durante lo que resta de 2026 y el verano de 2027. Esta combinación podría limitar la recuperación de las fuentes hídricas y aumentar la presión sobre las reservas disponibles.
A escala nacional, los principales embalses almacenan el 58 % de su capacidad hidráulica. El ENFEN advierte que un eventual déficit de lluvias en la sierra central y sur podría provocar racionamientos de agua para distintos usos.
En Arequipa, el sistema Chili Regulado registra 208.89 millones de metros cúbicos, equivalentes al 53,1 % de su capacidad útil, según el reporte hídrico de AUTODEMA. Aunque el pronóstico no determina pérdidas agrícolas específicas, la posibilidad de caudales inferiores a los históricos exige vigilancia sobre la disponibilidad de agua y una gestión preventiva de las reservas durante el verano.
