Mil familias temen otro desborde de la torrentera El Chullo
Vecinos de Sachaca denuncian que continúan sin defensas ribereñas a ocho meses de las inundaciones de febrero. Cuestionan las obras ejecutadas frente a Flora Tristán y advierten que una nueva crecida podría afectar sus viviendas.
El miedo a perder nuevamente sus viviendas ha regresado con las primeras lluvias en Arequipa. Alrededor de mil familias de la Urb. Santa Fe, Tahuaycani y sectores aledaños, en Sachaca, temen que la torrentera El Chullo vuelva a desbordarse como ocurrió en febrero. Los vecinos denuncian que, ocho meses después de aquella emergencia, sus urbanizaciones continúan sin muros de contención que las protejan de una nueva inundación.
Los recuerdos de los huaicos del 18 y 20 de febrero permanecen entre los residentes, especialmente adultos mayores y familias con niños pequeños. El agua, lodo y piedras ingresaron entonces a numerosas viviendas, dejando daños que todavía son visibles. Durante un recorrido, los pobladores mostraron acumulaciones de material arrastrado por la torrentera y reclamaron su retiro antes de que se intensifiquen las precipitaciones.
La mayor preocupación está relacionada con el muro que construye la Municipalidad Provincial de Arequipa frente al conjunto habitacional Flora Tristán. Los vecinos sostienen que la estructura protege principalmente esa margen de la torrentera, mientras sus viviendas permanecen expuestas en el lado de Sachaca. Temen que una nueva avenida de agua termine afectando directamente sus urbanizaciones.
La intervención provincial también enfrenta cuestionamientos por sus autorizaciones. La fiscal de Prevención del Delito, Ana Cecilia Cordero, informó que, según una comunicación preliminar de la Autoridad Nacional del Agua (ANA), los trabajos no contarían con el permiso correspondiente. Por su parte, el gerente de Desarrollo Urbano de la MPA, Rousevel Chávez, señaló que la autorización fue solicitada y que la comuna espera una respuesta. La obra registra un avance del 84 %, comprende unos 286 metros y demanda aproximadamente S/ 3 millones.
Los residentes también dirigieron sus reclamos al alcalde distrital de Sachaca, Renzo Salas. Aseguraron que presentaron solicitudes para retirar los sedimentos acumulados desde febrero y ejecutar defensas permanentes, sin obtener los resultados esperados. Aunque reconocieron la presencia reciente de maquinaria, cuestionaron que las labores de limpieza se presenten como una solución suficiente frente al peligro que representa una nueva crecida.
Otro punto crítico es el puente Fernandini. Los pobladores advirtieron que las tuberías de desagüe que atraviesan el sector podrían obstaculizar el paso del agua y los escombros. También señalaron que carecen de información suficiente sobre rutas de evacuación y medidas de respuesta ante una emergencia. Esta situación preocupa especialmente a las familias cuyas viviendas se encuentran próximas al cauce y a los adultos mayores que viven solos.
La Municipalidad Distrital de Sachaca ha ejecutado anteriormente trabajos de limpieza, habilitación de vías y colocación de sacos terreros en Santa Fe y Tahuaycani. Sin embargo, los dirigentes consideran que esas intervenciones son insuficientes para afrontar una inundación de gran magnitud. También cuestionaron la falta de avances en infraestructura permanente y solicitaron explicaciones sobre los recursos destinados a la prevención.
La Defensoría del Pueblo ya había advertido en septiembre sobre las condiciones de riesgo en la torrentera El Chullo. Después de inspeccionar más de diez puntos críticos, solicitó a las municipalidades involucradas y a SEDAPAR informar qué medidas concretas ejecutarían antes de las lluvias. El organismo recordó que los desbordes de febrero ocasionaron fallecidos, miles de damnificados y cuantiosas pérdidas materiales en distintos sectores de Arequipa.
La preocupación vecinal coincide con el retraso de otras intervenciones preventivas. El Ministerio de Vivienda informó que la limpieza de los tramos de la torrentera bajo su responsabilidad registraba un avance cercano al 30 % y fijó el 30 de noviembre como plazo para concluirla. Los trabajos comprenden el retiro de sedimentos y escombros, además del reforzamiento de sectores críticos, mientras la temporada de precipitaciones comienza a aproximarse.
