EL CRECIMIENTO ES SOLO CIFRAS
Por Carlos Meneses

Un crecimiento superior al 15% en construcción es una señal positiva, pero no constituye por sí mismo desarrollo. La verdadera medida será cuántos empleos formales se generan, cuánto se fortalece la economía regional y qué obras mejoran efectivamente la vida de la población. Las cifras entusiasman; los resultados concretos son los que finalmente importan.

El sector construcción de Arequipa proyecta cerrar el 2026 con un crecimiento superior al 15%. Es una noticia alentadora en una economía regional que necesita inversiones, empleo y oportunidades para miles de familias. Sin embargo, detrás de este indicador favorable hay una pregunta que las autoridades no deben perder de vista: ¿cómo convertir este dinamismo en desarrollo sostenido y mejores condiciones de vida?

El presidente de CAPECO en Arequipa, Julio Cáceres Arce, atribuye este resultado principalmente al movimiento de la inversión privada, al proyecto minero Tía María y al crecimiento de la autoconstrucción. La mayor colocación de cemento y la demanda de acero, acabados y otros materiales confirman que existe actividad económica. También aumenta la necesidad de trabajadores, técnicos y proveedores, incluso con empresas que recurren a mano de obra de otras regiones.

Pero no basta con celebrar que se construye más. El verdadero indicador de éxito debe ser la capacidad de generar empleo formal, mejorar los ingresos y ampliar las oportunidades para los trabajadores arequipeños. El crecimiento de la construcción debe beneficiar a la economía local y no limitarse a incrementar las ganancias de quienes participan en los grandes proyectos.

Tía María, con una inversión superior a los 800 millones de dólares en su etapa de construcción, representa una oportunidad para movilizar proveedores y servicios regionales. Esa demanda debe traducirse en participación de empresas locales, capacitación y contratación de trabajadores de Arequipa. De lo contrario, una parte importante de los beneficios económicos terminará fuera de la región.

Existe, además, una responsabilidad pendiente de las autoridades. El estancamiento del Plan de Desarrollo Metropolitano (PDM) constituye un obstáculo para ordenar el crecimiento urbano y ofrecer reglas claras a los inversionistas. No es aceptable que una ciudad con potencial económico siga postergando instrumentos fundamentales para planificar su expansión. La inversión inmobiliaria necesita seguridad jurídica, pero Arequipa también necesita evitar que el crecimiento se traduzca en desorden, tráfico y mayores brechas en servicios básicos.

Tampoco se puede ignorar el riesgo climático. El Fenómeno El Niño amenaza con afectar obras, carreteras e infraestructura productiva. La prevención no puede quedar subordinada a la emergencia. Se necesitan proyectos ejecutados oportunamente y no anuncios cuando los daños ya están consumados.

Arequipa tiene condiciones para crecer por encima del promedio nacional, pero ese resultado no está garantizado. La inversión privada debe encontrar un Estado que facilite proyectos sin renunciar a la fiscalización y la planificación.

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