ALBERTO DURERO, GENIO DEL ARTE UNIVERSAL  
Por Julio Lopera Quintanilla. (*)

Alberto Durero (Albrecht Durer en alemán) es una de las mayores figuras de la Historia del Arte Universal que sobresale por sus inigualables dibujos, pinturas y grabados. Tuvo gran influencia en la Pintura Barroca Española y en el Expresionismo Alemán del siglo XX.

El Maestro más famoso y destacado del Renacimiento Alemán  afirmaba que, el pintor, además de ser un creador, tiene que pensar y reflexionar sobre el arte; esa forma de entender el arte lo llevó a escribir cuatro libros sobre las proporciones de la figura humana. El primero se basa en el libro “De Arquitectura” del arquitecto y tratadista romano Vitrubio (Siglo I a.c.) muestra cinco tipos de figuras humanas masculinas y cinco femeninas, el segundo en el “De Harmónica Mundi Totius”, del artista y tratadista renacentista Francesco di Giorgio (1439) presenta ocho tipos de figuras, el tercero ofrece un modelo de simulación que busca modificar las proporciones con espejos y el cuarto que se ocupa de la Teoría del Movimiento. 

Durero nació en Núremberg, Baviera, Alemania, la madrugada del 21 de mayo de 1471. Su padre fue el honrado orfebre húngaro Alberto Durero, conocido en la ciudad como Durero “el Viejo” y su madre fue Bárbara Holper, una agraciada e inteligente joven que tenía gran sensibilidad estética e inclinó al pequeño a que siguiera el camino de la pintura.

En 1484, cuando Alberto Durero, contaba tan solo 13 años de edad, ejecutó su primera obra, el “Autorretrato” (dibujo ejecutado con la técnica denominada Punta de Plata, 27 x 19 cm, Museo Albertina, Viena, Austria) finalizó dicho  autorretrato poco antes de dejar el taller de su padre que, admirado por su extraordinario talento le dijo: “Ya te he enseñado todo lo que tenía que enseñarte”

Poco tiempo después, ingresó en el atelier del experimentado maestro Michael Wolgelmut, quien enseñó al joven el arte de la pintura y el de la xilografía (grabado en madera), disciplinas artísticas en las que Durero adquirió una maestría jamás antes vista en la Historia del Arte Universal.

En el tiempo en que permaneció aprendiendo a lado de Wogelmut, el genial muchacho, ejecutó incomparables xilografías con las que se ilustró la “Crónica de Núremberg”, un libro de historia universal, basado en la biblia, escrito por el humanista alemán Hartmann Schedell, el libro es el incunable más famoso de Europa. 

Durero, comenzó a pintar  en la misma época, “Padres de Durero con Rosarios” un díptico conformado por un retrato del padre del artista y otro de su madre. El primero representa a Alberto Durero, el Viejo, a la edad de 63 años (óleo sobre tabla, 45 x 39 cm, Galería Ufizzi, Florencia, Italia, 1490 – 1502) y el segundo a Bárbara Holper, a los 39 años de edad  (óleo sobre tabla, 47 x 38 cm, Museo Nacional Germánico, Núremberg, Alemania, 1490 – 1514) en ambas pinturas  se muestra los efectos físicos y emocionales, que el tiempo, dejó en su momento, en los progenitores de quien sería célebre e influyente pintor.

En 1492, Alberto Durero, se emancipó de su maestro Wolgemut, muy triste por tener que dejar a su viejo maestro, para seguir su propio camino; emprendió un viaje a Basilea, Suiza, donde permaneció dos semanas al cabo de las cuales lleno de ilusiones se dirigió al noreste de Francia, para establecerse por un tiempo en Estrasburgo, donde ejecutó una de sus obras más extraordinarias, una xilografía incomparable, “San Jerónimo en su Gabinete” y además realizó setenta ilustraciones para el libro “La nave de los Locos” que había escrito el humanista francés Sebastián Brant.

1494, fue un año de decisiva importancia personal y profesional para Alberto Durero. El 7 de junio se casó con Inés Frey en Núremberg, su ciudad natal. La relación matrimonial fue difícil y no tuvieron hijos. 

Pocos días después del matrimonio, el pintor enrumbó a la legendaria Italia permaneciendo en dicho país un tiempo largo. En dicho periodo, adquirió, un gran  manejo de las proporciones humanas y una creciente competencia para introducir detalles diversos de la naturaleza en sus inigualables xilografías.

Destacan, en esa época: “Baño de hombres” (Grabado en madera, 39 x 296 mm, Museo Stadel, Frankfort del Meno, Alemania, 1496 – 1498),  “Sansón con el león” (Grabado en madera, 388 x 270 mn, Museo Metropolitano de Nueva York, Estados Unidos de Norteamérica, 1496 – 1498) y “Apocalipsis” ( Grabado en madera, 39 x 28 cm, Museo del Louvre, París, Francia, 1498), unas piezas extraordinarias y de gran realismo que constituyen en una parte importante de la producción del genial artista.

En 1498, el célebre maestro del Renacimiento, ejecutó su emblemático  “Autorretrato” (óleo sobre tabla, 52 x 41 cm, Museo del Prado, Madrid, España) denominado, también, “Autorretrato con guantes” una de las obras más famosas del genial artista alemán. En la pintura el artista se representa como un arrogante gentilhombre de la nobleza. La extraordinaria pieza refleja la elegancia y la  próspera situación económica del artista.  

El cuadro pertenecía a Felipe IV, monarca de la casa de Habsburgo,  y se encontraba en las Galerías Reales de Madrid (Palacio de Oriente) hasta que en 1827 fue trasladado al Museo del Prado que ya tenía 8 años de existencia.     

1505, será también otro año de gran relevancia para el pintor alemán, porque en ese lapso conoció a Giovanni Bellini, una de las figuras prominentes de la escuela veneciana y, también, pintó su extraordinario cuadro “Jesús entre los doctores” (óleo sobre tabla, 64 x 80 cm, Museo Thyssen Bornemisza, Madrid, España) una de las pinturas más sobresalientes del arte universal.

En 1507, el famoso pintor ejecutó un díptico con los bíblicos padres  de la humanidad. El primero es “Adán” (óleo sobre tabla de pino, 209 x 81 cm, Museo del Prado, Madrid, España) en él está representado el personaje más antiguo del Génesis  muy joven  con unos cabellos que ondean al viento. El segundo es   “Eva” (óleo sobre tabla de pino, 209 x 80 cm, Museo del Prado, Madrid, España) en él está representa da la primera mujer que habito el mundo con una expresión de gran inocencia y unos cabellos que se mueven por el viento. Las figuras de ambos personajes se encuentran representados sobre un terreno pedregoso y tienen un fondo oscuro. 

Entre 1513 y 1514,  Durero ejecutó tres inigualables imágenes a buril   “El Caballero, la Muerte y el Diablo” (Talla dulce, 25 x 19 cm,  Museo del Louvre, París, Francia, 1513), “San Jerónimo en su gabinete” (Talla dulce sobre plancha de cobre, 25 x 19 cm, Galería Nacional de Arte, Washington, Estados Unidos de Norteamérica, 1514) en dichas piezas ha dejado la huella de su genialidad incomparable.

El incomparable  maestro alemán ejecutó en 1526, casi al final de su vida, su extraordinario cuadro “Los Cuatro Apóstoles” (óleo sobre madera de tilo, 214 x 76 cm, Alta Pinacoteca de Múnich, Alemania) en la pintura representa a  San Pedro, San Pablo, San  Juan y  a San Mateo. La pintura está marcada por la influencia de la escuela veneciana y se caracteriza por un gran cromatismo.

Alberto Durero falleció víctima de la malaria la madrugada del 6 de abril de 1528, ese día el genio sin par trascendió a las hermosas praderas del Eliseo para morar por siempre junto a los Inmortales. Sus restos descansan en el cementerio de Núremberg, Alemania.

Durero es un genio inigualable que supo combinar admirablemente la perspectiva con las proporciones renacentistas. Su excepcional obra ejecutada con colores brillantes se caracteriza por una gran minuciosidad en los detalles y una riquísima textura.

De Alberto Durero expresó el gran humanista Erasmo de Rotterdam: “Durero en verdad consigue representar lo que no puede representarse: rayos de luz, truenos, relámpagos…todas las sensaciones y emociones: en resumen, el espíritu humano completo, tal como se refleja en los movimientos del cuerpo y casi hasta la voz”.

¡Celebremos al gran Antonio Durero el más grande representante de Renacimiento Alemán y uno de los mayores Maestros del Arte Universal!  

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