Clarividencia

Por: Alfredo Quenta Mendoza

En la galería VII del Centro Cultural de la Universidad Nacional de San Agustín se viene exponiendo la muestra CLARIVIDENCIA del artista visual Christopher Herrera Trujillo, egresado de la Escuela de Artes de la UNSA el año de 2022.

En la muestra se aprecia 25 cuadros en formato pequeño en cinco técnicas distintas: óleo, dibujo, acuarela, acrílico y técnicas mixtas, pero con una línea temática trasversal única que condensa el miedo, la muerte, el horror, la superstición, la religión.

“La clarividencia es la supuesta capacidad de obtener información sobre un objeto, una persona, un lugar o un acontecimiento físico mediante la percepción extrasensorial”. En la muestra se evidencia un contenido religioso que es el sacrificio, o escenas de alguna cita bíblica donde se muestra la violencia, lo tenebroso, la muerte como eje central.

Obras como “Sacramento”, “Profecía”, “Ofrenda”, “Rumbo a lo Desconocido”, “Mártir”, “Resurección”, “Alabanza” y otras, dan crédito del dominio técnico del artista en la síntesis de las formas y sus proporciones en el dibujo, como la supresión de la línea por medio del color, con una clara evidencia en la expresividad de los grises y las saturaciones de color hacia el negro, que muestran coherencia con la línea temática.

En la muestra resaltan los cuadros en óleo, pero la ausencia del color es indicio de una forma de pensamiento, un estado mental de los personajes; un significante distinto, los grises, el blanco de cadmio como el negro marfil aplicados con una técnica impresionista. Agregado a ello, lo sombrío, lo tenebroso de sus personajes son claras evidencias de influencia del Romanticismo del siglo XIX.

La sensorialidad determina el contenido de la obra con toda la retórica narrativa que implica ese mundo lleno de oscuridad, de información oculta, de poder secreto, de drama, de personajes torturados que la literatura “gótica” expresa extraídos de las fantasías y alucinaciones únicas de mucho mérito.

Herrera logra introducirnos a ese mundo del terror fantástico con el miedo como elemento comunicativo. En la pintura es el significado que conlleva un mensaje de terror con un significante en la mente del que se trasforma en ansiedad. El miedo atemporal ejemplarmente logrado en otras artes como en el cine, principalmente, pero también en la literatura con Allan Poe, uno de los primeros en narraciones del terror y violencia, de esa trasformación del bien al mal y con ese sobrecogimiento ante lo macabro, la deformación de los sentimientos y los valores que un espíritu sensible puede experimentar.

En la obra de Herrera se evidencia, en los rituales religiosos, indicios de maldad terroríficos: la maternidad, el sacrificio de los niños, la mujer crucificada por la sociedad; y en la religión, es el “pecado” que llevan los feligreses cual cruz en las espaldas; con símbolos como un esqueleto, un cráneo, una cabra, un animal ofrecido como ofrenda que será sacrificada, un cristo yacente. Son iconos en la religión cristiana y pertenecen al inconsciente colectivo de nuestra sociedad.

En la simbología del color el negro está ligado a las tinieblas, la maldad, la muerte; contrario al blanco como la luz total, la paz, la pureza.

En la temática de la presente muestra se evidencian fuentes como las obras de Francisco de Goya con sus “pinturas negras”, donde la crueldad, la ironía, el disparate, son notorios en esta etapa del pintor en obras como “Cristo En El Huerto De Los Olivos”, “Bandido Asesinando a una Mujer”, “El Gran Aquelarre”, “La Romería de San Isidro”, “Paseo del Santo Oficio”, etc.

En la temática de C. Herrera estos indicios de contenido romántico son evidentes. Él nos dice: “Trato de reflejar tres mundos, uno donde el ser humano está conectado con su esencia, otro donde la mente humana crea una zona tenebrosa segura para su supervivencia y, por último, un mundo donde las pasiones derrumban a la razón”. Y también: “Aquí vemos cómo la sociedad usa la inteligencia para infringir daño, como las brujas personalizan la naturaleza de su aspecto oculto, los santos nos muestran un juicio aterrador”. Las escenas de su trabajo reflejan su inconsciente como él lo reconoce, esa vivencia infantil con la religión que quedaron registradas en su memoria.

Para Isaiah Berlín “Los románticos pusieron en marcha una revolución sin precedentes en la perspectiva que la humanidad tenía de sí misma. Destruyeron las nociones tradicionales de verdad objetiva y de validez ética y causaron efectos incalculables en todos los aspectos de la vida […] El mundo no ha sido lo mismo desde entonces, nuestra política, nuestra moral se han visto profundamente transformadas por ellos”.

El cuadro “Rumbo a lo desconocido” quizá difiera algo de los otros, porque precisamente ejemplificaría de la manera más fehaciente lo que los románticos anhelan, un espíritu libre, la experiencia del yo individual.

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