“Castillo y Boluarte son unos traidores de la causa popular”

Por Jorge Turpo Rivas

Pedro Cateriano, integrante del partido político Libertad Popular, sostiene que en las próximas elecciones, además de las propuestas, los electores deben fijarse en la honradez y convicciones democráticas de los candidatos.

CANDIDATURAS PARA EL 2026

El expresidente del Consejo de Ministros, Pedro Cateriano Bellido, ahora es parte del partido político Libertad Popular que llevará como candidato a la Presidencia de la República a Rafael Belaúnde Llosa, nieto del expresidente Fernando Belaúnde.

En la siguiente entrevista, Cateriano hace un análisis de la crisis política y social que atraviesa el país y comparte sus ideas sobre cómo debemos afrontar las elecciones presidenciales del 2026.

Volvimos a bicameralidad por obra y gracia del actual Congreso. ¿Debemos preocuparnos por el poder que tendrá el nuevo Senado?

–Yo lo que veo es una reforma incompleta. Creo que la reforma que ha debido acometer el parlamento debió incluir el juicio político para el Presidente de la República. La democracia peruana no puede continuar en este ambiente de inestabilidad política en donde el Presidente cae con gran facilidad por la mala interpretación de la vacancia por incapacidad moral permanente. Y políticamente da la impresión que un grupo de parlamentarios está más preocupado en reelegirse en el Senado que en trabajar en beneficio del país. Es imprudente la forma en que ha hecho el trabajo el Congreso. Yo estoy a favor del sistema bicameral, pero sólo restableciendo el Senado no vamos a salir de este empantanamiento.

¿Cómo analiza la crisis generada por el escándalo de los relojes Rolex de la Presidenta?

–Uno de los grandes problemas de la democracia peruana es que nos hemos acostumbrado a la mentira. Al uso de la mentira y eso ya no causa estupor. El pueblo mayoritariamente eligió al señor Castillo y a la señora Boluarte, hombre y mujer de izquierdas. Ambos enarbolaron la defensa de los intereses del pueblo y hemos visto que lo primero que hizo tanto Castillo con el grupete que llegó, fue asaltar el Estado e intentar perpetuarse en el poder a través de un golpe que fue efímero. Y desde que la presidenta asumió constitucionalmente el poder, lo que hemos visto es que no honra su palabra, no es creíble. Entonces todo este caos político ha traído como consecuencia el aumento de la pobreza.

¿Cuál cree que es la salida a esta crisis?

–Inicialmente nosotros planteamos el adelanto de elecciones y dijimos claramente que era la salida, inclusive se aprobó una primera reforma constitucional, pero luego han prevalecido los intereses económicos políticos y partidarios de los congresistas. Hemos visto que a la hora de la defensa del interés nacional lo que vale es el sueldo mensual, la billetera, los viajes alrededor del mundo. Eso es lo que estamos viendo. La crisis es consecuencia de la irresponsabilidad del gobierno y del parlamento con esa alianza política siniestra entre izquierda y derecha: Vladimir Cerrón, Keiko Fujimori, Acuña, Luna y demás compinches. Son los corresponsables de la crisis.

¿Es exagerado decir que estamos en una dictadura congresal?

–No estamos ante una dictadura congresal, pero sí hay un despotismo, una amenaza permanente al orden democrático constitucional. Lo acabamos de ver con la destitución de los miembros de la Junta Nacional de Justicia. Ya ni siquiera las votaciones se cumplen y lo grave de esto es que, ante esta situación, ante esta conducta política del parlamento, la Presidenta guarda silencio y su primera obligación, de acuerdo a la Constitución, es cumplir y hacer cumplir la Constitución. Eso no está ocurriendo.

¿Qué podemos esperar de las elecciones presidenciales del 2026?

–Yo creo que la ciudadanía tiene que sacar conclusiones y lecciones. Pedro Castillo y Dina Boluarte no llegaron por arte de magia a la presidencia. Se sabía que no tenían experiencia de gobierno, no tenían partido, se sabía que planteaban iniciativas golpistas en la campaña. Le falló el cálculo al señor Vladimir Cerrón, pero estuvo cerca. En cualquier democracia del mundo, en cualquier país respetable, que el jefe del partido de gobierno huya, sería un escándalo. En el Perú, eso no es un escándalo y Cerrón sigue prófugo.

¿Cómo se perfila la candidatura de Antauro Humala en este escenario?

–Es una campaña millonaria y no sabemos de dónde, aunque la izquierda siempre recibió el apoyo de dictaduras de otros países. Humala pretende volver a implantar en el Perú el modelo dictatorial de Juan Velasco que significó la destrucción económica del país. Pero al final, quien tiene la palabra es el elector.

¿Tratar de impedir la postulación de Antauro no es hacerle un favor? ¿No harán que se termine victimizando y ganando?

–Espero que no salga ganando, pero también en lo que tenemos que ser muy sinceros es que los espacios se han dejado vacíos y los espacios vacíos en política se llenan. No puede ser posible el abandono de Puno, no puede ser posible que en pleno siglo XXI tres millones y medio de peruano no tengan agua potable y diez millones no tengan servicio de saneamiento. Lo que hemos apreciado estos últimos años es la ineptitud en la gestión pública del gobierno nacional y de los gobiernos regionales y municipales Y eso tiene un costo y ocurre porque la gente no quiere participar en política. Entonces, si tú dejas el espacio vacío, otros lo ocupan.

¿Cuál sería el candidato, digamos, ideal que deberíamos aspirar para el 2026?

–En primer lugar, un candidato con claras convicciones democráticas. En segundo lugar que tenga una honradez comprobada. Creo que esas características las tiene Rafael Belaúnde Llosa, una tradición de ejemplo impuesto por su abuelo Fernando Belaúnde del cual se puede discutir, pero no de su convicciones democráticas y honradez comprobada.

¿Con 25 partidos inscritos que seguro dispersarán el voto, quien puede salir ganando es el fujimorismo que tiene un 13% de voto duro?

–En las últimas elecciones ha ido de cayendo ese voto duro. Por eso digo, es el elector finalmente el que tiene la palabra. Nosotros en Libertad Popular estamos haciendo el esfuerzo para organizar un partido con un programa de gobierno planificado y real. Una de las razones de la crisis es la improvisación. Los gobernadores regionales, los alcaldes y los gobiernos nacionales han llegado irresponsablemente al poder sin programas de gobierno y sin cuadros técnicos.

¿Establecer alianzas políticas para no tener tanto candidato es una posibilidad?

–A ver, hay alianzas que suman y hay alianzas que restan. Lo digo por experiencia vivida. Igual le decían a Vargas Llosa en el 90. Él creía que la alianza era positiva y había un grupo importante al interior del movimiento Libertad que le decía que esa alianza restaba. Al final vuelvo a lo mismo: es el elector el que tiene que tener un conocimiento cabal del candidato. La gente mayoritariamente eligió a Castillo sin conocerlo porque prácticamente no dio entrevistas. La gente lo identificaba como “palabra de maestro” o un profesor como yo. Pero al final hemos visto que tanto Castillo como Boluarte han traicionado al pueblo. Eso hay que decirlo claramente: son unos traidores de la causa popular.

Ese es el izquierdismo del Perú, que todavía cree en la revolución cubana y apoya la dictadura chavista. El país necesita también una izquierda moderna no congelada ideológicamente y políticamente.

¿Dónde se ubica ideológicamente Libertad Popular?

–En el centro, centro derecha. Creemos en una defensa de la libertad en su amplio sentido político y económico. Creemos en una economía social de mercado y naturalmente para nosotros es fundamental la preservación del orden democrático y constitucional. No creemos en las dictaduras ni de izquierda ni derecha. Creemos que, con todos sus males, la democracia debe perdurar y ser corregida en el país en beneficio de la gente.

Dina Boluarte y Pedro Castillo conformaban la plancha presidencial de Perú Libre.

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