Mujer acusada de dar muerte a niño de 5 años

PUNO

El jefe de la Décima Macro Región Policial de Puno, general PNP Pedro Ortiz Casaverde presentó en conferencia de prensa a la mujer acusada de dar muerte a su hijastro, un niño de solo 5 años de edad. Ella fue identificada como Erika Yenifer Condori Alarcón, apodada «La madrastra maldita».

La Fiscalía Adjunta de la Primera Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Puno, bajo la dirección de Neptaly Mamani Masco, lidera la investigación por homicidio calificado, un acto considerado atroz por la comunidad.

El fatídico suceso tuvo lugar en la vivienda ubicada en la avenida Panamericana Nº418, en el barrio Chejoña de la ciudad de Puno. El niño, tras haber sido torturado, perdió la vida en el hospital de EsSalud de Puno el domingo 12 de mayo.

Las evaluaciones médicas detallaron que el menor presentaba heridas en diversas partes de su cuerpo, resultado de golpes con objetos contundentes como correa, cables, alicate, así como quemaduras provocadas por agua hervida y una plancha encendida.

El horror de la situación se hizo más evidente durante la inspección del lugar de los hechos, donde se encontraron más de 20 salpicaduras de sangre en las paredes, evidencia clara de la brutalidad que sufrió el niño.

En un intento por justificar sus acciones, la madrastra inicialmente alegó que había golpeado al niño porque se había orinado en la cama, pero luego cambió su versión tras recibir asesoramiento legal.

La gravedad del caso se acentúa al descubrir que la madrastra tiene una requisitoria por receptación, solicitada por el 1er Juzgado Penal Unipersonal de Puno, lo que sugiere antecedentes de comportamiento delictivo previos.

Este aspecto ha sido abordado con seriedad por parte del coordinador territorial del programa Aurora del Ministerio de la Mujer en Puno, Yuri Mamani Hancco, quien exige una investigación exhaustiva que no solo involucre a la madrastra, sino también a otros posibles implicados en la muerte del menor, como el padre del niño, Yoel Yeison Bustincio Inofuente.

El sepelio del niño se llevó a cabo en el cementerio de Cancharani, ubicado al sur de la Ciudad de Puno. Antes de su entierro, familiares, amigos y miembros de la Institución Educativa Inicial (IEI) del barrio Chejoña le rindieron un sentido homenaje póstumo.

Una misa de despedida en el templo San Antonio fue un momento especialmente emotivo, donde la indignación y el dolor por lo sucedido eran palpables. Posteriormente, el féretro del niño fue llevado a su centro educativo, donde la directora, maestra y madres de sus compañeros expresaron su tristeza y consternación por este acto abominable que ha conmocionado.

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