Inflación golpea alimentos y transporte en mes de marzo

El encarecimiento de la canasta básica ya no es solo una preocupación en Lima. En las regiones del país, el impacto de la inflación se siente con mayor intensidad, especialmente en ciudades donde el costo del transporte y los alimentos ha escalado en las últimas semanas, afectando directamente a los hogares de menores ingresos.

REGIONES AFECTADAS POR ALZA DE PRECIOS

Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la inflación anual alcanzó 3.8% a marzo, saliendo del rango meta del Banco Central de Reserva. Sin embargo, detrás de este promedio nacional, las cifras regionales muestran un panorama más complejo. Ciudades como Puerto Maldonado lideran el alza con 4.1%, seguidas por urbes como Ica, Huancayo, Huánuco, Piura, Pucallpa y Moquegua, donde el incremento de precios también supera el 3%.

El golpe es particularmente fuerte en zonas del interior, donde el acceso a productos depende de cadenas logísticas más costosas. El aumento en los combustibles —como el gas licuado de petróleo (GLP) y el gasohol— elevó hasta en 9% los costos del transporte, encareciendo pasajes y el traslado de alimentos hacia mercados locales.

En regiones de la sierra, además, las condiciones climáticas han agravado el problema. Heladas y lluvias han afectado la producción agrícola, generando un alza en productos clave como papa, frutas y legumbres. Esto ha provocado que alimentos básicos registren incrementos de hasta dos dígitos, golpeando directamente el presupuesto familiar.

De acuerdo con especialistas, esta combinación de factores —crisis energética, conflictos internacionales y fenómenos climáticos— ha generado una “tormenta perfecta” que presiona los precios en todo el país, pero con mayor impacto fuera de la capital.

El encarecimiento del gas doméstico también ha sido determinante. Más de 8 millones de hogares utilizan balones de GLP, cuyo precio subió más de 12% debido a problemas de abastecimiento, afectando principalmente a familias de sectores C y D.

Ante este escenario, economistas advierten la necesidad de medidas urgentes. Entre las propuestas figuran ajustes tributarios a los combustibles, el fortalecimiento del Fondo de Estabilización de Precios y acciones para garantizar el abastecimiento energético. Asimismo, se plantea impulsar políticas desde el sector Agrario para asegurar la producción de alimentos y evitar mayores alzas.

Otro punto clave es la coordinación entre el Ministerio de Economía y el Banco Central para contener el impacto inflacionario sin frenar la economía. Expertos alertan que, de no tomarse medidas oportunas, el país podría enfrentar un escenario de estanflación, con precios altos y bajo crecimiento.

Aunque algunos factores podrían moderarse en los próximos meses, la incertidumbre internacional y los efectos del clima mantienen la presión sobre los precios. En las regiones, donde el costo de vida ya es más sensible, la inflación se ha convertido en una preocupación inmediata para miles de familias.

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