Arrojan huevo contra la Basílica Catedral de Arequipa

Atentado contra la Basílica Catedral.

Un desconocido lanzó un huevo contra una de las columnas de la fachada de la Basílica Catedral de Arequipa el 2 de abril, dejando una mancha visible en uno de los principales monumentos del Centro Histórico. La Policía de Turismo acudió al lugar, pero hasta ahora no se ha identificado al responsable.

Un presunto acto vandálico alteró este Jueves Santo la imagen de la Plaza de Armas de Arequipa. Un desconocido arrojó un huevo contra la fachada de la Basílica Catedral y el impacto dejó una mancha amarilla en una de las columnas ubicadas al lado izquierdo del ingreso principal del templo.

El hecho fue advertido después del ataque y, pese a la intervención de agentes de la Policía de Turismo, no se logró ubicar ni identificar al autor. No se reportaron personas heridas, pero el incidente abrió una nueva alerta sobre la vulnerabilidad de uno de los espacios más simbólicos del centro monumental arequipeño.

Personal de la Basílica Catedral de Arequipa realizó labores de limpieza, aunque la huella amarilla seguía siendo visible horas después. Ese detalle, aunque pueda parecer menor frente a otros hechos delictivos, adquiere otra dimensión por tratarse de un edificio religioso emplazado en el corazón patrimonial de la ciudad.

La relevancia del caso no está en el daño material inmediato, sino en el lugar atacado. La Basílica Catedral forma parte del Centro Histórico de Arequipa, inscrito por la Unesco como Patrimonio Mundial, cuyo núcleo urbano tiene como espacio central la Plaza de Armas junto a sus monumentos religiosos y civiles más representativos.

Ese marco obliga a una lectura más seria del episodio. La propia Municipalidad Provincial de Arequipa establece que la Gerencia del Centro Histórico y Zona Monumental es la instancia responsable de la gestión, protección y conservación de ese ámbito patrimonial, por lo que cualquier afectación a sus inmuebles demanda seguimiento y respuesta institucional.

Hasta el cierre de esta información, el Arzobispado de Arequipa optó por no emitir pronunciamiento ni anunciar acciones, al considerar que Semana Santa es un tiempo de reflexión y perdón. Tampoco hubo respuesta pública de la Gerencia del Centro Histórico sobre las medidas que se adoptarán tras el incidente.

Más allá de que la mancha pueda retirarse, el hecho deja una señal incómoda en una fecha de alta carga religiosa para la ciudad. Cuando un acto de esta naturaleza alcanza a la Catedral de Arequipa, no solo se agrede una fachada: se pone a prueba la capacidad de la ciudad para resguardar sus símbolos más visibles y el patrimonio que la define ante el país y el mundo.

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