RESPLANDORES DURADEROS
Por: MARTÍN LÓPEZ-VEGA
(Esta tarde, a las 6:30, en la Sala Atenas del Complejo Cultural de la Universidad Nacional de San Agustín, se presenta la Antología “La coherencia entre el ojo y el fémur” del poeta arequipeño Oswaldo Chanove editada por el Instituto Cervantes, de España. Ofrecemos el Prólogo de ese libro debido al crítico Martín López Vega).
La voz poética de Oswaldo Chanove (Arequipa, Perú, 1953) podría parecer la de un extraterrestre preguntándose por las cosas de la Tierra, pero es solo la de un humano que se hace las mismas preguntas que se haría ese marciano curioso.
«El poeta en actividad más importante del Perú», escribió a propósito de Oswaldo Chanove Mario Montalbetti; sin duda, una de las voces más intensas y originales de aquel país. Jorge Cornejo Polar afirmó, tras la publicación, en 1987, de Estudio sobre la acción y la pasión: «La fluidez del discurso, la modernidad de los procedimientos, el brillo y lo insólito de las imágenes, deslumbran constantemente […]. La condición contingente del hombre y su situación de ser para la muerte lo impulsan en dos direcciones: la religiosa, de respuesta incierta; y la amorosa, cuya plenitud espléndida no lo libra, sin embargo, del contagio siniestro de lo mortal».
La poesía de Chanove es una incesante máquina de hacerse preguntas sobre la condición humana y nuestro minúsculo lugar en el universo, una máquina alimentada por la curiosidad infinita por las certezas (a menudo sostenidas con alfileres) de la ciencia, y cuyo objetivo último es encontrar un centro de gravedad que permita vivir en equilibrio entre la felicidad y el dolor, entre la inquietud de la incertidumbre y el puñal de lo poco que sabemos. El ser como malabarista y el poeta como ventrílocuo del malabarista.
Chanove nació el 21 de octubre de 1953 en el barrio de El Solar, en el Cercado de Arequipa. Estudió en el colegio La Salle y después ingresó en la Universidad Nacional de San Agustín, donde comenzó, pero no acabó, estudios de arquitectura, psicología y sociología. En 1976 participó en la publicación de la revista Roña y residió algunos meses en San José de Costa Rica. De vuelta a Arequipa, a finales de los años setenta del pasado siglo, fundó junto a Alonso Ruiz Rosas, Misael Ramos y Rosario Núñez la revista Ómnibus, punto de partida de la renovación literaria arequipeña a la que después se sumarían algunos autores limeños como Patricia Alba y Oscar Malca. En 1979 obtuvo el Premio de Poesía José María Arguedas. Su primer libro llegaría en 1983, con el sonoro título de El héroe y su relación con la heroína. En esos años comienza a colaborar con medios como Debate, Caretas, El Mundo y Somos. También residió en Viña del Mar, Chile, antes de instalarse en Cusco para escribir su novela Inka Trail, publicada en 1988. A finales de los noventa se traslada a vivir a El Paso, Texas, sin dejar de pasar largas temporadas en Arequipa. Desde 2012 reside en Arequipa, dedicado en exclusiva a su trabajo literario.
Quizás podamos completar este somero retrato suyo con unas pistas que da en su blog, donde declara que sus libros favoritos son: El guardián entre el centeno de Salinger, Las hermanas Makioka de Tanizaki y El Gatopardo de Lampedusa; y sus películas favoritas: Grupo salvaje de Sam Peckinpah, Centauros del desierto de John Ford, Ciudadano Kane de Orson Welles, El padrino I y II de Francis Ford Coppola, Banda aparte de Godard, Ni uno menos de Zhang Yimou, Uno de los nuestros de Scorsese, L.A. Confidential de Curtis Hanson y todo Wong Kar-wai. No declara allí preferencias musicales, pero cuando en sus versos encontramos referencias como «Mil campanas suenan en mi corazón» o «Like a rolling stone», o teniendo en cuenta que ha elegido para una antología recientemente publicada en Chile como título Centro de gravedad permanente, tenemos todas las pistas necesarias para perdernos si intentamos obtener un retrato fiable en semejante variedad de alusiones.
En un texto publicado en la revista Quipu Virtual, Montalbetti describe así el procedimiento de Chanove: coloca un dato científico (las jirafas tienen vesícula en el feto, pero la pierden postparto) y lo vuelve materia poética. La universalidad del saber de la ciencia se contrapone a la localidad puntual del saber doméstico; el infinito se contrapone al whisky de la tarde; la chica de 15 ante el rojo caramelo del ocaso se contrapone a los martes y a los sábados. Esa contraposición es la materia prima del poema de Chanove. El truco consiste —y no es un truco menor— en darle lenguaje a esa contraposición. Chanove propone este «Test para comprobar si un poema es bueno»: «El proceso de escribir es equivalente a la técnica del pedernal / Sustantivos, verbos y adjetivos interactúan entre sí formando versos / Los versos interactúan entre sí lanzando chispas // Exactamente como el pedernal contra la yesca / Si no surge una llama de fuego el poema no es bueno // Si el resplandor no es duradero el poema no es excelente».
Así son los poemas de Oswaldo Chanove: su resplandor nos ciega de repente para después transformar nuestros ojos en artefactos que, a la vez que contemplan, intentan comprender el universo, esa constelación de constelaciones de dudas. Esta antología recoge poemas de todos sus libros, desde El héroe y su relación con la heroína, su estreno de 1983, hasta 4799 pulsaciones por hora, publicado en 2024 por Álbum del Universo Bakterial. Es, por tanto, la más completa antología de las editadas hasta la fecha, y sale a la luz con motivo de la participación de su autor en la sesión solemne de inauguración del X Congreso de la Lengua Española, celebrado en Arequipa en octubre de 2025.
