Arequipa rechazó reelección congresal por mala gestión de sus parlamentarios
ELECCIONES 2026
Las elecciones generales de 2026 dejaron un mensaje contundente en Arequipa: el electorado cerró la puerta a la reelección congresal. Salvo una excepción, la mayoría de parlamentarios en funciones que intentaron mantenerse en el nuevo Congreso bicameral quedó fuera de carrera, reflejando no solo desgaste político, sino también un claro rechazo ciudadano a gestiones consideradas deficientes.
El nuevo escenario político regional marca un quiebre. Arequipa, que ya llegaba a este proceso con una representación parlamentaria cuestionada, optó por no renovar la confianza en sus actuales legisladores. La votación no solo respondió a preferencias individuales, sino también a factores estructurales como la valla electoral del 5 % y la cifra repartidora, que terminaron de sepultar varias aspiraciones.
Uno de los grupos más golpeados fue el de quienes apostaron por el Senado nacional. María Antonieta Agüero Gutiérrez, congresista en funciones, no logró sostener su candidatura con Perú Libre, que obtuvo una votación mínima. Similar fue el caso de Alex Paredes Gonzales, quien postuló por Somos Perú sin alcanzar el respaldo necesario. Ambos quedaron fuera no solo por su desempeño personal, sino por la debilidad de sus partidos a nivel nacional.

En la misma línea, Diana Gonzales Delgado intentó reposicionarse postulando a la Cámara de Diputados por Lima con Avanza País. Sin embargo, su estrategia no dio resultados. La falta de arrastre de su organización política terminó pesando más que cualquier intento de renovación de imagen o cambio territorial. Su derrota confirma que el electorado no solo evalúa nombres, sino también la credibilidad de las agrupaciones.
Otro caso representativo es el de Esdras Medina Minaya, quien sí participó con un partido que superó la valla electoral, Renovación Popular. No obstante, pese a ese respaldo, no logró ubicarse entre los candidatos favorecidos por la distribución de escaños en Arequipa. Fue superado por otros postulantes dentro de su propia lista, evidenciando una pérdida de liderazgo y apoyo ciudadano.
El panorama se completa con Edwin Martínez Talavera, quien ni siquiera pudo participar en los comicios debido a la exclusión de Acción Popular tras la anulación de sus elecciones internas. Su ausencia también refleja las crisis internas de los partidos tradicionales, que terminaron afectando directamente a sus representantes.
En conjunto, los resultados evidencian una tendencia clara: el electorado arequipeño optó por el recambio. Más allá de los nombres, existe una desaprobación hacia la gestión congresal saliente, percibida como poco efectiva y alejada de las demandas ciudadanas. La reelección ya no se sostiene únicamente en la visibilidad mediática o el cargo en funciones.
Así, el mensaje es directo: la ciudadanía exige resultados concretos, transparencia y cercanía. En Arequipa, al menos en este proceso, la reelección dejó de ser una opción automática y pasó a depender de una legitimidad que varios no lograron construir.
