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León XIV cierra gira africana con
llamado a justicia y dignidad

El papa León XIV.
El papa León XIV concluyó en Guinea Ecuatorial una intensa gira africana de once días, marcada por un ritmo agotador y una agenda pastoral de gran alcance. El pontífice celebró una misa multitudinaria al aire libre en Malabo, la capital del país, cerrando así un recorrido que abarcó cuatro naciones africanas y más de 18 mil kilómetros de desplazamientos.
Durante el viaje, el papa ofició ocho misas, ofreció discursos en distintos idiomas y sostuvo encuentros con autoridades civiles, líderes religiosos y comunidades locales. Bajo el intenso calor tropical, la visita se caracterizó por grandes concentraciones de fieles, ceremonias públicas y constantes llamados a la reconciliación y la justicia social.
En su mensaje, León XIV insistió en la necesidad de combatir la desigualdad, la corrupción y la explotación de los recursos naturales en el continente africano. En varios de sus discursos adoptó un tono especialmente crítico, señalando a quienes, “en nombre del lucro, se apropian del continente para explotarlo y saquearlo”, en una de sus intervenciones más firmes desde el inicio de su pontificado en 2025.
El viaje incluyó también momentos de fuerte carga simbólica, como la visita a centros penitenciarios, donde el pontífice abordó la situación de los derechos humanos y las condiciones de los reclusos. En la prisión de Bata, dirigió un mensaje de esperanza a los internos, recordando que “no están solos” y que la dignidad humana debe ser el eje de todo sistema de justicia.
En el vuelo de regreso a Roma, León XIV también abordó temas diplomáticos, defendiendo la postura del Vaticano de mantener relaciones con Estados gobernados por “dirigentes autoritarios”. La Santa Sede, explicó, sostiene vínculos con 184 países, incluso cuando ello implica tensiones o sacrificios en el plano político.
La gira africana, la primera de su pontificado, dejó en evidencia un estilo más directo y comprometido del papa, quien combinó mensajes espirituales con fuertes críticas sociales. Su paso por África fue interpretado como una reafirmación del rol de la Iglesia en los debates globales sobre pobreza, justicia y dignidad humana.
