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¡CIUDAD ABANDONADA!
Suciedad y malos olores: algunas
calles del Cercado en pésimo estado



La ausencia de control y limpieza por parte de la Municipalidad Provincial de Arequipa es clara mientras que los ciudadanos evidencian falta de valores.
Por: Daniela Nickole Santander
Caminar por las calles del Cercado de Arequipa ahora significa estar en medio de grasa, basura y, en algunos puntos, tener que taparse la nariz. La primera cuadra de la calle Mercaderes, que funciona como carta de presentación hacia la Plaza de Armas, se ha convertido en un punto crítico por los olores fétidos y la suciedad acumulada en la acera. Ese primer contacto con el corazón de la ciudad, tanto para arequipeños como para turistas, hoy deja una impresión que dista mucho del orgullo que solemos defender. No es un hecho aislado ni reciente; es un problema que se repite, que se arrastra y que, pese a las constantes quejas, sigue sin resolverse.
Carlos, trabajador de la cuadra antes mencionada, señala que la acumulación de grasa en la acera genera mal olor y da mal aspecto a la actividad comercial. “Las personas entran y dejan pisadas de grasa en el local, en las mañanas es peor», comenta. Este problema ya no solo se ve, sino que se siente y se arrastra en cada paso. La situación se replica en varios puntos del Cercado. En la cuadra donde se encuentra la iglesia Santo Domingo, la vereda y parte de la pista están llenas de grasa; se pueden ver las moscas atraídas por el hedor. Recordemos que al costado se encuentran diversos negocios de comida.
En la esquina de San Francisco y Ugarte, donde se encuentra La Positiva, las manchas y residuos parecen haberse instalado de forma permanente, con un olor insoportable que obliga a pasar por la vereda de al frente. Verdaderamente este lugar huele a heces y orina; recordemos que la vida nocturna de estas calles está llena de personas indeseables que ensucian nuestras vías.
Y en el cruce de Mariscal Castilla con Venezuela, uno camina y parece que la grasa del suelo se pega en el zapato. El desorden, la suciedad, la falta de control y el abandono salen a relucir en estas partes del Cercado de Arequipa. Ángel, estudiante que pasa constantemente por dicho cruce, describe la situación sin rodeos: “Los olores son insoportables; como hay tantos puestos de comida, dejan grasa y luego la grasa del suelo hace que la zapatilla se vuelva pegajosa”, declara. Lo más preocupante, dice, es que ya se ha vuelto costumbre.
No es la primera vez que ocurre. En distintas fechas festivas y fines de semana, el centro ha amanecido con grandes cantidades de basura, evidenciando la falta de cultura ciudadana y la débil respuesta de las autoridades para prevenir y sancionar. Incluso se han registrado casos de comercios que arrojan residuos fuera del horario permitido, contribuyendo directamente al deterioro de la zona.
Pero aquí no solo está en juego la imagen; estamos hablando de salud pública y de respeto por una ciudad que tiene reconocimiento internacional. ¿Arequipa puede seguir proyectándose como destino turístico mientras sus espacios más emblemáticos lucen descuidados y generan incomodidad y hasta asco?
Hay un problema evidente de conducta ciudadana que ya no se puede justificar. Comerciantes, especialmente del rubro de alimentos, y vecinos en general deben asumir que mantener limpio el espacio público es una obligación básica. No se puede seguir arrojando residuos fuera de horario, dejando restos de comida en la vía pública o actuando como si la calle fuera un botadero. La responsabilidad es compartida, pero eso no exime a la municipalidad de su rol principal. Se necesitan acciones sostenidas, fiscalización real y sanciones efectivas. La limpieza del Cercado no puede ser una respuesta temporal, debe ser una prioridad constante.
RESALTAR
Esto ya no es solo un problema de basura; es la imagen de Arequipa la que está en juego desde la zona de ingreso. Y hoy, esa primera impresión deja mucho que desear. La ciudad es nuestra casa; empecemos a tratarla y respetarla como tal.
