Uchumayo gastará cerca de 30 millones en piscina que estuvo abandonada 8 años
Por Jorge Turpo R.
El exalcalde, Gilmar Luna Boyer despilfarró S/ 14 millones en una obra que nunca funcionó. Ahora, el burgomaestre, Hardin Abril invertirá 13 millones más para acabar la piscina en Congata.
UN DISTRITO MILLONARIO POR EL CANON
La piscina de Congata, en el distrito de Uchumayo, vuelve a la agenda pública después de ocho años de abandono. La obra, que nunca fue inaugurada ni utilizada, será retomada bajo la modalidad de Obras por Impuestos, en un intento por darle finalmente utilidad a una infraestructura que, hasta ahora, ha sido símbolo de desidia y mala gestión.
Durante años, la imponente estructura permaneció cerrada, expuesta al deterioro y al vandalismo. Ambientes invadidos por palomas y espacios convertidos en refugio improvisado son el reflejo de una inversión que no cumplió su propósito.
Lo que debió ser un espacio deportivo y recreativo para la población terminó convertido en un problema más para el distrito.
El proyecto original se inició a finales de 2016, durante la gestión del entonces alcalde Gilmar Luna Boyer. La obra contemplaba la construcción de una piscina semiolímpica con servicios complementarios, además de accesos como una vía asfaltada y un muro de contención en el sector de El Carmen de Congata.
La ejecución fue encargada al Consorcio Candelaria, mientras que la supervisión estuvo a cargo de la empresa Kurama SAC.
Con el paso del tiempo, los plazos se extendieron y la obra nunca se entregó. A pesar de ello, se pagó la totalidad del contrato. La infraestructura quedó inconclusa y, peor aún, con serias deficiencias técnicas que impedían su funcionamiento.
Recién ahora, la actual gestión municipal ha decidido intervenir para recuperar el proyecto. La autoridad edil, Hardín Abril Velarde ha impulsado su reactivación mediante Obras por Impuestos, una modalidad que en este caso será financiada por la empresa JAST Constructora y Servicios Generales SAC, lo que ha llamado la atención debido a que usualmente este tipo de financiamiento proviene de grandes compañías mineras. Otro dato curioso es que la propia JAST será la que ejecute la obra.
El dato más revelador aparece al revisar los montos invertidos. En la primera etapa del proyecto se desembolsaron más de 10.5 millones de soles para la construcción, además de 377 mil soles en supervisión.
A ello se suman observaciones de la Contraloría que detectaron pagos por trabajos no ejecutados, partidas no contempladas y montos no cobrados a la contratista, generando un perjuicio económico estimado en 3.3 millones de soles. En total, la obra inconclusa terminó costando cerca de 14 millones de soles.
Ahora, para intentar poner en funcionamiento la piscina, se ha aprobado un nuevo presupuesto que supera los 13.3 millones de soles.
Esto significa que el costo total del proyecto se acercará a los 30 millones de soles, una cifra que ha generado cuestionamientos en la opinión pública, considerando que Uchumayo es uno de los distritos que recibe importantes recursos por canon minero.
Las razones por las que la piscina nunca funcionó son múltiples. Informes técnicos señalaron que la infraestructura presentaba fallas estructurales, problemas en las bases y deficiencias en los sistemas de recirculación de agua. Incluso se detectó que el vaso de la piscina tenía filtraciones, lo que hacía inviable su uso.

Ante este escenario, la gestión municipal anterior optó por no intervenir, al considerar que la obra requería prácticamente una reconstrucción.
El nuevo proyecto contempla la demolición parcial de la estructura existente, entre un 50% y 70%, incluyendo la reubicación de la piscina principal, que no cumple con las condiciones reglamentarias. También se deberán realizar adecuaciones para cumplir con las exigencias sanitarias.
Otro aspecto que genera preocupación es el abastecimiento de agua. Se ha previsto que la piscina utilice el sistema de la JASS de Congata, lo que coincide con reclamos de usuarios por problemas en el suministro, un tema que deberá ser aclarado para evitar futuros conflictos.
Más allá de su recuperación, la piscina de Congata plantea un debate de fondo sobre la eficiencia en el uso de los recursos públicos.
La obra, que pudo ser un símbolo de desarrollo, se convirtió en un ejemplo de planificación deficiente y falta de control.
Hoy, el reto es que esta nueva intervención no repita los errores del pasado. La población espera que, esta vez, la inversión se traduzca en un servicio real y no en otra estructura abandonada.
