Día Mundial contra el Trabajo Infantil: ningún niño debería trabajar para sobrevivir
Este tipo de explotación sigue presente y requiere el compromiso de toda la sociedad.
Por : Daniela Nickole Santander
Cada 12 de junio se conmemora el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, una fecha instaurada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) con el firme propósito de visibilizar la grave situación de millones de niños y adolescentes cuyas infancias son truncadas por la explotación laboral. Esta efeméride constituye un llamado de atención imperativo para los gobiernos, las empresas y la sociedad civil, recordándonos que el trabajo en menores de edad vulnera el derecho fundamental a la educación, la recreación, la salud y el desarrollo integral. Para una ciudadanía comprometida, este día debe ser una plataforma de acción colectiva para cuestionar la normalización de la mano de obra infantil y exigir entornos seguros que garanticen que las únicas obligaciones de un niño sean jugar, aprender y crecer en un ambiente libre de violencia.
El panorama en el Perú revela una problemática estructural y económica sumamente compleja que se ha visto agravada por la persistente informalidad y los niveles de pobreza en diversas regiones. De acuerdo con los datos recabados por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) y el Ministerio de Trabajo, se estima que más de 1 millón de niños y adolescentes de entre 5 y 17 años realizan algún tipo de actividad económica en el territorio nacional. Un porcentaje alarmante de esta cifra se encuentra sumergido en trabajos catalogados como peligrosos por su propia naturaleza o por las condiciones en que se ejecutan, tales como la agricultura intensiva, el reciclaje informal o el comercio ambulatorio nocturno, factores que incrementan drásticamente las tasas de deserción escolar y perpetúan el círculo vicioso de la pobreza.
En el contexto específico de Arequipa, la realidad del centro urbano se ve reflejada en intervenciones de las autoridades locales para rescatar a la niñez de las calles. En enero de este año, un total de 11 niños en situación de trabajo infantil y riesgo de desprotección fueron intervenidos durante 6 operaciones multisectoriales ejecutadas en el Centro Histórico. Las acciones se desarrollaron en zonas críticas de alta confluencia como las calles Mercaderes, Rivero, San Juan de Dios, Santo Domingo y los alrededores del parque Duhamel, donde se detectó que los menores realizaban actividades de venta ambulatoria de golosinas, bebidas y bolsas, en algunos casos acompañados por sus propios padres o hermanos.
Estas intervenciones del gobierno local, ejecutadas en coordinación con la Fiscalía de Familia, la Fiscalía de Prevención de Trata de Personas, Migraciones y la Policía Nacional del Perú, exponen el malestar constante de los ciudadanos frente a las redes que lucran con la vulnerabilidad infantil en la provincia. La presencia de niños trabajando en la vía pública los expone directamente a los peligros del tráfico y la delincuencia urbana. Ante esto, la población y los colectivos de derechos humanos demandan que estas fiscalizaciones conjuntas se sostengan en el tiempo.
Frente a esta cruda realidad regional, el Día Mundial contra el Trabajo Infantil debe consolidarse como un recordatorio de que la erradicación de este flagelo requiere el compromiso ético de cada ciudadano en sus hábitos cotidianos. La población puede contribuir activamente denunciando los casos de explotación ante las líneas de asistencia del Estado, rechazando la compra de productos ofrecidos por menores en las calles y apoyando los esfuerzos de las instituciones locales que promueven la permanencia de los escolares en las aulas. Defender el derecho de nuestros niños a vivir una infancia plena, vigilar el cumplimiento de las políticas de protección infantil en las provincias arequipeñas y priorizar la inversión en educación son las herramientas clave para construir una sociedad justa para las próximas generaciones.
