Miles de fieles renovaron su fe ante la Virgen de Chapi.
Miles asistieron a la misa de fiesta de la Virgen de Chapi. Miles de peregrinos llegaron al Santuario de la Virgen de Chapi, en Polobaya, para participar en la fiesta central de la Patrona de Arequipa. La devoción también se extendió a Miraflores y Charcani, en una jornada marcada por misas, procesiones y tradición popular.
Alrededor de 200 mil peregrinos llegaron hasta el Santuario de la Virgen de Chapi, en el distrito de Polobaya, para participar en la celebración central de la patrona de Arequipa. La misa de fiesta fue programada para las 11 de la mañana y presidida por Mons. Javier Del Río Alba, arzobispo de Arequipa, como acto principal de una de las manifestaciones religiosas más importantes del sur del país.
La festividad no se limita al 1 de mayo. El programa oficial comenzó con las vísperas del 30 de abril y se extenderá hasta el 3 de mayo, con misas, rosarios, procesiones y celebraciones litúrgicas en el santuario. La jornada central incluyó Mañanitas a la Virgen a la medianoche, misas de madrugada, laudes, bautismos, procesión y misa de despedida.
Desde la noche anterior, la ruta hacia Chapi volvió a llenarse de caminantes, familias, comerciantes y devotos. Muchos avanzaron durante horas bajo el frío de la madrugada y el polvo del camino, llevando velas, flores, rosarios y pedidos escritos en silencio. Para miles de arequipeños, llegar a Chapi no es solo una costumbre: es una forma de agradecer, pedir protección y renovar una promesa heredada.
El centro de la peregrinación fue Polobaya, donde el santuario concentró la mayor cantidad de fieles. La programación religiosa incluyó misas a la 1, 4, 6 y 8 de la mañana; laudes a las 9; bautismos a las 10; misa de fiesta a las 11; procesión a la 1 de la tarde; misa de despedida a las 3; Santo Rosario a las 6 y una última misa a las 7 de la noche.
La misa solemne tuvo un carácter histórico para el santuario, pues fue celebrada dentro del templo y seguida por miles de feligreses desde la explanada mediante pantallas gigantes. Según el reporte de la jornada, participaron también autoridades eclesiásticas y sacerdotes vinculados al santuario, mientras la multitud acompañó la ceremonia desde los exteriores.
Después de la misa central, la imagen de la Virgen de Chapi salió en procesión por el santuario, entre cantos, aplausos y oraciones. La escena volvió a mostrar la dimensión social de esta devoción: una fe que convoca a creyentes de distintos distritos, provincias y regiones, y que cada año transforma el desierto de Polobaya en un gran espacio de encuentro religioso.

La celebración también se vivió en Miraflores, en la parroquia Nuestra Señora de Chapi, donde el programa incluyó Santo Rosario desde las 4 de la mañana, misas sucesivas entre las 5 y 10 de la mañana, misa de fiesta a las 11:30, tarde de alabanzas, procesión a las 3 de la tarde y misa de cierre a las 6:30.
En Charcani, distrito de Cayma, la devoción tuvo su propia expresión popular. Allí se programaron misas desde las 7 de la mañana hasta el mediodía, una misa adicional a las 4 de la tarde y procesión a las 3. La tradición de Chapi en Charcani forma parte de la memoria religiosa de Cayma y se mantiene viva entre antiguos pobladores, hermandades y familias devotas.
El despliegue religioso obligó también a un amplio operativo de seguridad. La Policía Nacional reforzó la vigilancia en rutas de peregrinación, zonas de concentración y accesos al santuario, con patrullaje motorizado, drones y apoyo aéreo mediante helicóptero para monitorear el flujo de fieles y atender posibles emergencias.
El transporte fue otro punto crítico de la jornada. Las autoridades habilitaron tres salidas formales hacia el santuario: la Av. Kennedy, la intersección de Las Convenciones con Vidaurrazaga y el sector de 7 Toldos. Además, se otorgaron más de 500 autorizaciones extraordinarias a unidades de transporte y se retiraron vehículos informales durante los operativos de control.
La Gerencia Regional de Salud también activó acciones preventivas para atender a peregrinos en Polobaya, Miraflores y Cayma. La institución recomendó hidratación, alimentos no perecibles, ropa adecuada y cuidado frente al esfuerzo físico, debido a las largas caminatas, el intenso sol del día y las bajas temperaturas de la noche.
La fuerza de Chapi tiene raíces profundas. El Arzobispado de Arequipa registra una primera mención documental del nombre Chapi en 1655 y señala que para 1709 la imagen ya era venerada en poblados de Churajón. Con el tiempo, la devoción se trasladó hacia la quebrada de Chapi, donde comenzó a consolidarse el culto mariano que hoy identifica a Arequipa.

La tradición popular asocia a la Virgen de Chapi con episodios considerados milagrosos, como la permanencia de la imagen en Chapi cuando se intentó trasladarla a Sogay, así como su preservación tras terremotos e incendios. En 1985, el papa Juan Pablo II coronó a la Virgen de Chapi durante su visita al Perú, hecho que fortaleció su reconocimiento religioso más allá de la región.
En 2012, el Ministerio de Cultura declaró Patrimonio Cultural de la Nación a la Festividad de la Santísima Virgen de la Candelaria de Chapi, al reconocerla como una expresión de cultura viva, religiosidad popular e identidad arequipeña transmitida de generación en generación.
Chapi vuelve a demostrar que no es solo una fiesta religiosa, sino un fenómeno social que ordena caminos, moviliza instituciones, sostiene economías populares y reúne a Arequipa alrededor de una misma memoria de fe. Entre Polobaya, Miraflores y Charcani, la Mamita de Chapi conserva su lugar como símbolo de protección, identidad y pertenencia para miles de familias arequipeñas.
