PRIMARIAS: EL FILTRO QUE DEFINE EL FUTURO
Por: Carlos Meneses
Si las primarias fallan, la elección de octubre será apenas una formalidad con opciones limitadas. Pero si funcionan como un verdadero filtro democrático, podrían marcar el inicio de una renovación política que la región reclama desde hace años.
Las elecciones primarias de mayo no son un trámite menor ni un simple ritual interno de los partidos. Son, en esencia, el primer gran filtro de calidad de la democracia local y regional. En Arequipa, donde 34 organizaciones políticas participarán en este proceso, lo que está en juego no es solo la elección de candidatos, sino la credibilidad misma de quienes aspiran a gobernar.
El diseño de estas primarias busca ordenar el escenario político, evitar improvisaciones y fortalecer la vida partidaria. Sin embargo, la experiencia reciente demuestra que este objetivo no siempre se cumple. En muchos casos, las decisiones siguen concentrándose en cúpulas, delegados o acuerdos previos que poco tienen que ver con la voluntad real de las bases. La modalidad de delegados, adoptada por la mayoría de agrupaciones, si bien es legal, abre la puerta a negociaciones internas que pueden desnaturalizar el espíritu democrático del proceso.
Arequipa no es ajena a este problema. La proliferación de partidos y movimientos regionales evidencia una fragmentación política que, lejos de enriquecer la oferta electoral, muchas veces diluye propuestas y debilita liderazgos. Las primarias deberían ser el espacio para depurar esa dispersión, pero también para medir la capacidad real de organización, convocatoria y coherencia ideológica de cada agrupación.
La responsabilidad no recae únicamente en los partidos. Los organismos electorales, como la Oficina Nacional de Procesos Electorales y el Jurado Nacional de Elecciones, tienen el reto de garantizar procesos transparentes, fiscalizados y confiables. Su rol será determinante para evitar cuestionamientos y asegurar que los resultados reflejen la voluntad interna de las organizaciones.
No obstante, el principal desafío es político. Las primarias deberían servir para promover a los mejores cuadros, aquellos con capacidad técnica, solvencia ética y conocimiento de la realidad local. Pero si se convierten en escenarios de reparto de cuotas o imposición de candidaturas, el resultado será más de lo mismo: autoridades débiles, sin legitimidad y con escasa capacidad de gestión.
La ciudadanía, aunque no participe directamente en esta etapa, no puede ser indiferente. Lo que se decida en mayo tendrá consecuencias directas en octubre. Los candidatos que emerjan de estas primarias serán los rostros que buscarán conducir el destino de la región y sus municipios durante los próximos años.
Por ello, estas primarias deben asumirse con seriedad. No se trata solo de cumplir un cronograma electoral, sino de construir una verdadera oferta política. Arequipa necesita líderes preparados, no improvisados; propuestas viables, no promesas vacías.
