Una oportunidad para Arequipa
Por: Carlos Meneses
Arequipa necesita recuperar orden, confianza y capacidad de gestión. Ese objetivo solo será posible si prevalece el trabajo conjunto y el compromiso común de colocar los intereses de la ciudad por encima de las diferencias políticas.
La llegada de Ruccy Oscco Polar a la alcaldía provincial de Arequipa marca mucho más que un cambio de autoridad. Representa una oportunidad para reconstruir la relación entre la Municipalidad Provincial y una ciudadanía que, durante los últimos meses, observó con frustración el desgaste político, las disputas internas y la pérdida de confianza en la gestión municipal.
En ese contexto, el mensaje inicial de la nueva alcaldesa apunta en la dirección correcta: cercanía con el vecino, continuidad institucional y apertura al diálogo.
El retiro de las mamparas instaladas en la antesala del despacho de Alcaldía puede parecer un gesto simbólico, pero en política los símbolos también comunican. En una ciudad donde muchos ciudadanos sentían que la municipalidad se había convertido en un espacio distante e inaccesible, eliminar barreras físicas transmite la intención de abrir nuevamente las puertas al ciudadano común.
Sin embargo, Arequipa necesita mucho más que símbolos. La ciudad enfrenta problemas urgentes y acumulados que no admiten más postergaciones: inseguridad ciudadana, desorden urbano, comercio informal, crisis del transporte, deterioro del Centro Histórico y una creciente sensación de abandono en distintos sectores de la provincia.
La nueva gestión tiene apenas algunos meses para demostrar capacidad de reacción y generar resultados concretos. Ese corto tiempo obliga a priorizar, actuar con criterio técnico y evitar caer en enfrentamientos políticos innecesarios. La ciudadanía no espera discursos prolongados ni confrontaciones; espera soluciones visibles.
En ese escenario, también corresponde un llamado a la responsabilidad colectiva. La recuperación de Arequipa no depende únicamente de la alcaldesa de turno. Requiere el compromiso del Concejo Municipal, de los funcionarios, de los gremios empresariales, del sector Transporte, de los comerciantes y de la propia ciudadanía.
Los regidores deben comprender que este no es momento para cálculos políticos ni disputas personales. La ciudad necesita acuerdos mínimos que permitan avanzar en temas prioritarios. Del mismo modo, los funcionarios municipales están obligados a trabajar con eficiencia y transparencia, dejando de lado intereses particulares.
Arequipa atraviesa una etapa delicada. La inseguridad golpea diariamente a los ciudadanos, el Centro Histórico continúa deteriorándose y el caos vehicular afecta la calidad de vida de miles de personas. Frente a ello, la confrontación solo agravaría la crisis.
Ruccy Oscco ha prometido una gestión de “puertas abiertas” y trabajo permanente en las calles. Ahora le corresponde convertir ese mensaje en acciones concretas. Pero también le corresponde a los distintos actores de la ciudad entender que estos meses finales de gestión deben convertirse en un periodo de reconstrucción y no de enfrentamiento.
