El empresariado unido es el motor económico del Perú

Por: Danna Felipe B.

En medio de años marcados por crisis políticas, conflictos sociales, inseguridad ciudadana y los efectos económicos que dejó la pandemia, el empresariado peruano ha logrado mantenerse como uno de los pilares más sólidos de la economía nacional. Para Clive Ramsey, gerente de Apoyo Consultoría, la clave ha sido la capacidad de adaptación y, sobre todo, la unidad del sector privado frente a escenarios de incertidumbre.

SECTOR NECESITA REGLAS CLARAS Y ESTABILIDAD

El ejecutivo sostuvo que el Perú ha atravesado momentos especialmente complejos en la última década. Vacancias presidenciales, cambios constantes de autoridades, protestas sociales y una creciente sensación de inseguridad afectaron el clima de inversión y la confianza empresarial. A ello se sumó la crisis sanitaria provocada por el COVID-19, que golpeó duramente a miles de negocios en todo el país.

Sin embargo, afirmó que el empresariado no se paralizó. Por el contrario, desde pequeños emprendedores hasta grandes corporaciones entendieron que solo trabajando de manera conjunta podían resistir los impactos de las crisis.

“Los empresarios han aprendido a reaccionar mucho más rápido ante escenarios complicados. Hoy existe mayor capacidad de adaptación y una conciencia clara de que detenerse no es una opción”, manifestó Ramsey.

Según explicó, esa fortaleza se evidenció especialmente durante la pandemia, cuando numerosas empresas tuvieron que reinventarse para sobrevivir. Muchos negocios migraron a plataformas digitales, modificaron sus sistemas de distribución o cambiaron completamente de rubro para continuar operando.

Para Ramsey, esa experiencia dejó una lección importante: el país necesita construir consensos y dejar de lado la polarización política que, a su juicio, ha frenado el desarrollo nacional durante los últimos años.

En ese contexto, consideró fundamental que el próximo gobierno, que asumirá funciones tras las Elecciones Generales 2026, priorice la estabilidad política y económica como base para recuperar la confianza y promover nuevas inversiones.

“El sector privado necesita reglas claras y estabilidad. Si no existe tranquilidad política, las inversiones se postergan y eso termina afectando el empleo y el crecimiento”, señaló.

Asimismo, remarcó que el nuevo presidente o presidenta debe completar su mandato constitucional de cinco años, evitando escenarios de confrontación permanente que debiliten las instituciones y generen incertidumbre en los mercados.

Otro de los temas que preocupa al empresariado es la inseguridad ciudadana. Ramsey indicó que el incremento de la delincuencia y las extorsiones se ha convertido en una amenaza directa para miles de negocios, especialmente pequeños comercios y emprendedores que enfrentan diariamente riesgos para operar.

“La seguridad es fundamental. Ningún empresario puede trabajar tranquilo si siente que está expuesto a robos, amenazas o extorsiones. Eso desincentiva la inversión y golpea directamente la economía”, sostuvo.

El gerente de Apoyo Consultoría también destacó la importancia de impulsar la formalización empresarial. Explicó que la informalidad genera desorden económico, limita la recaudación tributaria y dificulta la generación de empleo digno y sostenible.

En su opinión, el Estado debe crear condiciones que permitan a más emprendedores ingresar a la formalidad mediante procesos simples, incentivos y menos trabas burocráticas.

El país necesita construir consensos y dejar de lado la polarización política.

Ramsey consideró además que el diálogo entre el sector público y privado será determinante en los próximos años para enfrentar los desafíos económicos del país. Indicó que el empresariado no busca privilegios, sino herramientas adecuadas para seguir produciendo, generando empleo y contribuyendo al crecimiento nacional.

“El objetivo debe ser el bienestar del Perú. Podemos tener distintas posiciones políticas o económicas, pero finalmente todos buscamos que el país avance y que exista mayor calidad de vida para la población”, afirmó.

Finalmente, destacó que el empresariado peruano ha demostrado una gran capacidad de resiliencia pese a las dificultades. Desde las pequeñas bodegas familiares hasta las grandes industrias exportadoras, miles de empresas continúan sosteniendo la economía nacional incluso en los escenarios más adversos.

Para Ramsey, el reto ahora será construir un clima de mayor confianza, fortalecer las instituciones y promover la unidad entre todos los sectores del país. Solo así, señaló, el Perú podrá consolidar un crecimiento sostenible y enfrentar con mayor fortaleza los desafíos que vienen.

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