La CTS: importancia de proteger el derecho que garantiza estabilidad frente al desempleo
Un beneficio laboral que va más allá de un depósito bancario.
La Compensación por Tiempo de Servicios (CTS) constituye uno de los derechos laborales más importantes dentro del régimen laboral peruano, no solo por el impacto económico que representa para los trabajadores, sino también por la finalidad social y protectora que cumple dentro de la relación laboral. Aunque muchas personas identifican la CTS únicamente como un depósito realizado dos veces al año por el empleador, en realidad este beneficio tiene una función mucho más profunda: convertirse en un mecanismo de respaldo económico frente a la pérdida del empleo.
La CTS nace bajo la lógica de que todo trabajador necesita contar con cierta estabilidad económica cuando ocurre el cese laboral, ya sea por despido, renuncia, culminación del contrato o cualquier otra causa que ponga fin a la relación laboral. En una realidad como la peruana, donde muchas familias dependen exclusivamente del ingreso mensual de uno o dos miembros del hogar, perder el empleo puede significar una afectación inmediata en aspectos esenciales como alimentación, educación, vivienda o salud.
Por ello, la legislación laboral peruana ha establecido que parte de la remuneración del trabajador sea depositada periódicamente en una entidad financiera elegida por él mismo, generando intereses y constituyendo un fondo intangible que pueda ser utilizado cuando ocurra una contingencia laboral.
En consecuencia, la CTS no debe entenderse como un “bono” o un beneficio accesorio, sino como un verdadero mecanismo de protección social que busca garantizar un mínimo de estabilidad económica al trabajador frente a situaciones de desempleo.
El desempleo y la necesidad de mecanismos de protección económica
Uno de los principales problemas que enfrenta el mercado laboral peruano es la inestabilidad laboral. Muchas personas trabajan bajo contratos temporales, condiciones precarias o incluso en situaciones de informalidad que dificultan la existencia de una seguridad económica permanente.
En ese contexto, la CTS adquiere una importancia fundamental, ya que funciona como una especie de “seguro de desempleo indirecto”, permitiendo que el trabajador cuente con recursos económicos mientras busca una nueva oportunidad laboral.
La pérdida del empleo no solo afecta los ingresos de una persona; también genera incertidumbre, ansiedad y problemas familiares. Un trabajador que queda desempleado sin ningún respaldo económico puede verse obligado a aceptar trabajos precarios, endeudarse o incluso caer en situaciones de pobreza.
Precisamente por ello, el derecho laboral moderno reconoce que la estabilidad económica mínima del trabajador debe ser protegida incluso después de finalizada la relación laboral.
La CTS cumple justamente esa función preventiva y protectora. Su objetivo no es enriquecer al trabajador, sino permitirle afrontar de mejor manera un periodo de desempleo temporal.
En otras palabras, la CTS representa un fondo construido progresivamente durante la vigencia del vínculo laboral para proteger al trabajador cuando más lo necesita.
La CTS como expresión del principio protector del derecho laboral
El derecho laboral tiene una naturaleza distinta a otras ramas del derecho, debido a que busca equilibrar la relación existente entre empleador y trabajador, reconociendo que el trabajador se encuentra en una posición de mayor vulnerabilidad dentro de la relación laboral.
Bajo esa lógica surge el denominado “principio protector”, el cual inspira la creación de diversos derechos laborales destinados a garantizar condiciones mínimas de dignidad, seguridad y estabilidad para los trabajadores.
La CTS constituye una de las manifestaciones más claras de este principio protector. A través de ella, el Estado reconoce que el trabajador necesita una herramienta de protección económica frente a la eventual pérdida del empleo.
Esta protección adquiere aún mayor relevancia en escenarios económicos complejos, donde los índices de desempleo aumentan y las oportunidades laborales disminuyen. En tales situaciones, la CTS puede convertirse en el único sustento temporal para muchas familias.
Por ello, el incumplimiento de este derecho no constituye únicamente una infracción administrativa, sino también una afectación directa a la estabilidad económica y dignidad del trabajador.

¿Quiénes tienen derecho a percibir la CTS?
La legislación peruana establece que tienen derecho a percibir la CTS los trabajadores sujetos al régimen laboral común de la actividad privada que laboren, en promedio, una jornada mínima diaria de cuatro horas.
Sin embargo, la norma también establece determinadas exclusiones, como:
- Trabajadores part time que laboren menos de cuatro horas diarias.
- Trabajadores que perciben el 30 % o más de las tarifas pagadas por el público.
- Trabajadores sujetos a convenios de Remuneración Integral Anual.
- Trabajadores que laboran en microempresas inscritas en el Remype.
Asimismo, determinados sectores cuentan con regímenes especiales propios, como construcción civil o el sector Pesquero, los cuales poseen reglas particulares respecto a este beneficio.
No obstante, más allá de las excepciones legales, resulta importante destacar que la CTS constituye un derecho irrenunciable para los trabajadores comprendidos dentro de su ámbito de aplicación.
Esto significa que ningún trabajador puede ser obligado a renunciar a este derecho ni aceptar acuerdos destinados a eliminarlo o reducirlo indebidamente.
El cálculo de la CTS y la importancia de la remuneración computable
Uno de los aspectos que genera mayor controversia respecto a la CTS es el cálculo de la remuneración computable.
Muchas veces se cree erróneamente que la CTS se calcula únicamente sobre el sueldo básico del trabajador; sin embargo, la legislación establece que deben considerarse diversos conceptos remunerativos adicionales.
Por ejemplo, cuando el trabajador percibe horas extras, comisiones u otros conceptos variables de manera regular, estos también pueden integrar la base de cálculo del beneficio.
Asimismo, debe incluirse una sexta parte de la gratificación percibida durante el semestre correspondiente.
Precisamente aquí surgen muchos incumplimientos empresariales. Algunas empresas excluyen conceptos remunerativos que legalmente sí forman parte de la remuneración computable, reduciendo indebidamente el monto que corresponde depositar al trabajador.
Estas prácticas no solo generan perjuicio económico al trabajador, sino también contingencias legales, administrativas e inspectivas para el empleador.
Por ello, resulta indispensable que las empresas cuenten con un adecuado manejo técnico y legal de la planilla y de los beneficios sociales.

El incumplimiento del depósito y sus consecuencias
El depósito oportuno de la CTS constituye una obligación legal para el empleador y no una facultad discrecional.
La normativa establece plazos específicos para realizar el depósito correspondiente y dispone además que el empleador entregue al trabajador una liquidación detallada del cálculo efectuado.
Cuando el empleador incumple esta obligación, automáticamente queda obligado al pago de: intereses, diferencias de cambio y posibles sanciones administrativas impuestas por la autoridad inspectiva.
Además, el incumplimiento puede generar reclamos judiciales y afectar seriamente la imagen y reputación de la empresa.
Muchas veces las empresas consideran erróneamente que retrasar o incumplir el depósito de la CTS constituye una falta menor; sin embargo, se trata de una afectación directa a un derecho fundamental de contenido económico del trabajador.
La intangibilidad de la CTS y su finalidad previsional
Uno de los aspectos más importantes de la CTS es su carácter intangible e inembargable. La ley protege este beneficio precisamente porque su finalidad es garantizar que el trabajador disponga efectivamente de recursos económicos cuando ocurra el desempleo.
Esto significa que, salvo excepciones expresamente previstas por ley —como obligaciones alimentarias—, los depósitos de CTS no pueden ser embargados ni utilizados libremente por terceros.
La finalidad de esta protección es evitar que el trabajador quede completamente desprotegido frente a una contingencia laboral.
En otras palabras, el legislador ha considerado que la CTS cumple una función social tan importante que merece un nivel especial de protección jurídica.
La labor de la SUNAFIL y la importancia de la fiscalización
La Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral cumple un rol fundamental en la vigilancia del cumplimiento de las obligaciones relacionadas con la CTS.
La fiscalización permite verificar: el depósito oportuno, el correcto cálculo del beneficio, la entrega de liquidaciones, la elección adecuada del depositario y el respeto de los derechos laborales vinculados a este beneficio.
Sin embargo, la labor de la SUNAFIL no se limita únicamente a sancionar incumplimientos. También desarrolla acciones preventivas y de orientación destinadas a promover el cumplimiento voluntario de las normas laborales.
En los últimos años, incluso se han implementado herramientas digitales como el aplicativo “Calcula tu CTS”, orientado a facilitar a los trabajadores un cálculo referencial de su beneficio social.
Estas acciones resultan fundamentales para fortalecer la cultura de cumplimiento laboral y promover relaciones laborales más transparentes.
La necesidad de fortalecer la formalidad laboral y la cultura de cumplimiento
En el Perú todavía existe un importante nivel de informalidad laboral que afecta directamente el acceso de miles de trabajadores a beneficios sociales como la CTS.
Muchos trabajadores ni siquiera conocen plenamente sus derechos laborales o no cuentan con mecanismos adecuados para exigir su cumplimiento.
Por ello, resulta indispensable fortalecer las políticas de formalización laboral, orientación preventiva y fiscalización efectiva, a fin de garantizar que todos los trabajadores accedan a los derechos reconocidos por la ley.
Las empresas también deben comprender que cumplir con las obligaciones laborales no constituye únicamente una exigencia legal, sino una muestra de responsabilidad social y respeto por la dignidad del trabajador.
Un entorno laboral que respeta los derechos laborales genera: mayor estabilidad, mejor clima organizacional, reducción de conflictos, incremento de productividad y fortalecimiento de la confianza entre empleador y trabajador.
Finalmente, la CTS representa mucho más que un depósito semestral. Constituye un derecho fundamental de contenido social que busca proteger la estabilidad económica de los trabajadores y sus familias frente a uno de los momentos más difíciles dentro de la vida laboral: la pérdida del empleo.

