Mundial incrementa actos ludópatas en jóvenes
Lo que al principio es inofensivo después puede convertirse en una pesadilla de la cual es difícil despertar.
Por Danna Felipe B.
El mundial posee el bonito poder de congregar a millones. Sin embargo, en los últimos años, silenciosamente también se ha convertido en la motivación más grande de apuestas online. Muchos jóvenes, incluso estando aún en el colegio, han tenido la necesidad de apostar cantidades cada vez mayores de dinero al equipo que ellos creen que ganará. Al inicio, la acción puede ser muy atrayente, las personas se encuentran así mismas ganando dinero sin mayor esfuerzo, creyendo que su pasión por el fútbol es suficiente para poder predecir el futuro de este deporte. Pero, después se encuentran con que las pérdidas son tan frustrantes que el apostador se ve en la necesidad de recuperar toda la plata de la misma forma en la que se le fue de las manos. Y allí ya tenemos un problema que irá de mal en peor si no se para a tiempo.
En una nota anterior de diario El Pueblo, la médico psiquiatra Nathaly Blanco ya había afirmado que los ludópatas aumentan en Arequipa y cada vez son más jóvenes.
Una de las razones, indicó Blanco Romero aquella vez, es que actualmente hay más espacios donde se puede apostar dinero. Antes se tenía que salir para hacerlo. Ahora es posible desde la comodidad de la propia cama. Los montos también han bajado. Una cantidad irrisoria es suficiente para apostar a favor de un equipo de fútbol. De esta manera se está volviendo común ver a adolescentes usando sus propinas de mala forma.
Es verdad que muchas personas alrededor del mundo han comenzado a apostar constantemente por motivo del mundial y probablemente la mayoría cree que no van a caer en actos ludópatas. Sin embargo, los especialistas si hacen un llamado enérgico a que tengan cuidado. Las adicciones son así, al principio son inofensivas y después, sin darse cuenta, se crea una dependencia, una pesadilla de la cual es difícil despertar. Sobre todo, se insta a los padres de familia a no perder de vista lo que sus hijos hacen o dejan de hacer. Preguntar nunca está de más y pedir ayuda tampoco.
