Legumbres, el alimento esencial para combatir la anemia y fortalecer la salud
Se debe impulsar el consumo de menestras por su valor nutricional y ambiental
Por: Daniela Nickole Santander
Cada 12 de julio se celebra en todo el territorio patrio el Día Nacional de las Legumbres, una efeméride instaurada por el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri) con el propósito fundamental de revalorizar el consumo de estos granos secos y concientizar a la población sobre sus incalculables beneficios para la salud y el medio ambiente. Esta fecha representa una invitación directa para que las familias peruanas enciendan su curiosidad gastronómica y miren más allá de los platos convencionales, redescubriendo el inmenso valor de un alimento ancestral que ha sostenido a nuestras culturas durante milenios. Este día debe transformarse en una plataforma activa de promoción alimentaria, recordando que la solución a grandes problemas de salud pública comienza con la elección consciente de productos naturales, económicos y altamente nutritivos en nuestros mercados locales.
La importancia de las legumbres (como los frijoles, las lentejas, los garbanzos, los pallares y el tarwi) en la dieta diaria es rotunda, al ser consideradas por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) como un componente clave para alcanzar la seguridad alimentaria mundial. Estos pequeños pero poderosos granos son una fuente excepcional de proteínas de origen vegetal, fibra, vitaminas del complejo B y minerales esenciales como el hierro y el zinc, convirtiéndose en armas biológicas indispensables para combatir la anemia infantil y la desnutrición crónica. Su consumo regular ayuda a regular los niveles de azúcar en la sangre, previene enfermedades cardiovasculares y mejora la digestión, demostrando que incorporar legumbres en el menú familiar al menos 2 veces por semana es una inversión directa en longevidad y bienestar.
El panorama productivo en el Perú revela una riqueza biológica deslumbrante que sustenta la economía de miles de hogares rurales en las diversas regiones del país. De acuerdo con las estadísticas oficiales del sector agrario, más de 140,000 pequeños agricultores familiares se dedican al cultivo de legumbres, logrando producir anualmente cerca de 270,000 toneladas en más de 200,000 hectáreas del territorio nacional. Pese a esta enorme disponibilidad y a la versatilidad de insumos únicos como el pallar de Ica o el tarwi andino, las autoridades de salud pública advierten con preocupación que el consumo per cápita en el país apenas alcanza los 8 kilos al año, una cifra que se encuentra muy por debajo de las recomendaciones nutricionales y que evidencia la necesidad de reeducar el paladar de las nuevas generaciones hacia lo natural.
En el contexto específico de Arequipa, la producción de legumbres posee una relevancia geográfica y económica sumamente particular, dinamizando la fertilidad de valles emblemáticos como Majes, Camaná y la campiña metropolitana. La región destaca por cosechar variedades de frijol de alta calidad comercial y leguminosas adaptadas a las zonas altoandinas, las cuales son esenciales para la rotación de cultivos, ya que tienen la propiedad única de fijar el nitrógeno en el suelo y devolverle los nutrientes de forma natural sin necesidad de fertilizantes químicos. A pesar de este valioso ecosistema agrario, los productores locales expresan su insatisfacción por los bajos precios que reciben en las plataformas comerciales debido a la competencia de menestras importadas, una situación que desalienta el trabajo en el campo y encarece la canasta familiar urbana.
La población puede contribuir significativamente prefiriendo la compra de menestras producidas por los agricultores mistianos, explorando recetas creativas que llamen la atención de los niños y jóvenes, y desterrando el mito de que estos alimentos son complejos de preparar o aburridos. Fomentar el orgullo por nuestra agrodiversidad, exigir que las políticas de apoyo al agro protejan al productor local y entender que un plato de legumbres es la receta más potente para un futuro fuerte y libre de enfermedades son las herramientas definitivas para asegurar el bienestar de las próximas generaciones de peruanos.
