Especialistas llaman a dejar el individualismo para impulsar el desarrollo de Arequipa

Durante el II Encuentro del Ecosistema de Impacto se planteó una mayor cooperación entre instituciones y ciudadanía para enfrentar los desafíos locales

¿Qué detiene el progreso de una ciudad cuando la capacidad técnica y la solidaridad existen? La respuesta expuesta en el II Encuentro del Ecosistema de Impacto, organizado por la Fundación Territorial NOSXOTROS, no apuntó únicamente a la falta de presupuesto, también a una barrera más profunda,el individualismo, la desconexión con el territorio y la incapacidad de las instituciones para dialogar entre sí. Frente a más de 120 representantes de la sociedad civil, la academia y los sectores público y privado, el debate sobre el futuro de Arequipa dejó de lado el libreto protocolar para centrarse en una autocrítica directa.

Uno de los diagnósticos más contundentes lo planteó Ángel María Manrique, exdefensor del Pueblo y nuevo miembro del directorio de NOSxOTROS, quien señaló cómo las dinámicas actuales aíslan a la ciudadanía de los problemas reales de su entorno. «Tenemos una barrera ética que es la principal traba para el desarrollo. Estamos en un escenario perverso de negar la diferencia. Necesitamos una ciudadanía activa que no reduzca la democracia a votar, sino que empiece a exigir y a cocrear proyectos con sus autoridades», sentenció Manrique, advirtiendo sobre el impacto del individualismo potenciado por los algoritmos de las redes sociales.

Por su parte, desde el sector académico y gremial se reconoció que el conocimiento y los recursos a menudo se quedan encerrados en espacios cerrados. Patricia Castillo, presidenta de la Red Universitaria de Innovación, admitió que las casas de estudio deben romper su aislamiento. «Nos falta articular y difundir. En las universidades desarrollamos proyectos valiosos, como casas de bajo costo para el friaje o brasieres para detectar el cáncer de mama, pero necesitamos que la empresa y el ciudadano los conozcan para hacer sinergia», explicó Castillo. En esa misma línea, Aldo Rodríguez (Cámara de Comercio e Industria de Arequipa) y Mateo Villanueva (IKIGAI) coincidieron en que el gran desafío regional es superar los «egos institucionales» para diseñar soluciones reales junto a la comunidad, y no desde un escritorio.

La urgencia de superar estas barreras quedó demostrada al recordar la emergencia de febrero de 2026, cuando el desborde de la torrentera Chullo afectó a decenas de familias en el Complejo Habitacional Flora Tristán. Frente a un aparato estatal reactivo y burocrático (donde damnificados como Isabel Figueroa reportaron estar horas en el agua sin recibir apoyo básico inicial), la respuesta civil organizada logró movilizar 110 toneladas de ayuda mediante la articulación de más de 45 organizaciones. Estefanía San Miguel, de Educa Impacta Crece, y Faviana Deglane, Directora Ejecutiva de NOSxOTROS, destacaron que el motor de esa respuesta no fue la jerarquía, fue la confianza mutua. El reto actual, coincidieron los asistentes, es convertir esa reacción solidaria ante la tragedia en una estrategia de cooperación permanente.

El encuentro abordó también la necesidad de cambiar el chip en el financiamiento del desarrollo. Renzo Salas, representante de Nesst, cuestionó la durabilidad de las intervenciones tradicionales.»¿Estoy generando algo que va a durar o algo que va a desaparecer el día de mañana?», planteó, al defender la inversión de impacto centrada en crear empleos dignos mediante modelos de negocio sostenibles en lugar de paliativos temporales. A su vez, Luis Lira, de Aliados de Impacto, introdujo el concepto de Blended Finance (financiamiento mixto) para reducir el riesgo de los proyectos sociales combinando capital filantrópico y privado. «Tenemos que cambiar el chip de pensar que el Estado tiene que resolverlo todo», afirmó, enfatizando la necesidad de que la empresa privada asuma responsabilidades socioambientales de forma co-responsable.

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