Apenas 20% de canales del Chili No Regulado están revestidos de concreto
Apenas el 20% de los canales de riego que administra la Junta de Usuarios del Chili No Regulado está revestido de concreto. La infraestructura, conformada en su mayoría por canales de tierra, abastece 6 mil 333 hectáreas agrícolas distribuidas entre 14 distritos de Arequipa.
En un escenario marcado por la creciente presión sobre los recursos hídricos, el gremio advirtió que esta condición reduce la eficiencia del riego y aumenta la vulnerabilidad del sector frente a eventuales períodos de sequía como la pronosticada para 2027.
El sistema Chili No Regulado (Sector Hidráulico Menor Clase B) carece de represas, por lo que depende de aguas de manantiales y variaciones climáticas naturales para el riego. Ante ese escenario, deben hacer uso eficiente del recurso que actualmente disponen. Sin embargo, solo el 20% de la red de canales está construida en concreto. El resto requiere constantes labores de mantenimiento y conserva estructuras artesanales que dificultan un aprovechamiento más eficiente del agua. La junta agrupa a cerca de 10 mil agricultores dedicados al cultivo de papa, ajo, cebolla, lechuga, zapallo y otros productos.
El presidente de la Junta de Usuarios del Chili No Regulado, Willy del Carpio Tejada, explicó que la precariedad de la infraestructura obliga a los propios agricultores a mantener operativos varios puntos del sistema con métodos tradicionales. «Seguimos tapando boquerones con piedra y chamba, como decimos. Entonces esperamos que en esta nueva gestión podamos hacer lo posible para instalar canales de concreto que necesitamos urgentemente para ser más eficientes con los recursos hídricos», manifestó.
Las limitaciones también quedan en evidencia durante la temporada de lluvias. Cada año, el incremento del caudal de los ríos destruye las bocatomas rústicas de piedra y arena, por lo que la junta debe rehabilitarlas para restablecer el servicio de riego. Esto demanda fuertes inversiones costeadas con la tarifa cobrada a los propios agricultores. Aunque actualmente todas las captaciones se encuentran operativas, anualmente deben desarrollarse trabajos de mantenimiento por parte de la Junta de usuarios con apoyo de municipalidades.
Del Carpio Tejada sostuvo que la situación resulta más crítica porque gran parte de la zona no regulada carece de infraestructura para almacenar agua. Mientras otros sectores disponen de represas para afrontar los meses de menor disponibilidad hídrica, los agricultores del sur dependen principalmente del caudal de los ríos y de filtraciones naturales. «El cambio climático nos va a afectar a nosotros ante que a la zona regulada debido a que ella sí cuentan con represas», advirtió.
Frente a este escenario, la Junta de Usuarios gestiona el apoyo de los gobiernos locales para ejecutar proyectos de revestimiento de canales y construcción de reservorios. Además, anunció que implementará nuevas distribuciones del recurso hídrico en Characato y otras comisiones de usuarios con el objetivo de optimizar la frecuencia de riego mientras se concretan las inversiones pendientes.
