El Perú sufrirá el impacto de dos fenómenos El Niño “extraordinarios”

Por Jorge Turpo R.

El Niño Costero y el Niño Global ya se hacen sentir en el cambio de temperaturas. Según REDES, alrededor de 1,9 millones de peruanos viven en zonas con riesgo muy alto de inundaciones.  En 1997 dejó más de medio millón de damnificados.

ENFEM ACTUALIZÓ REPORTE CIENTÍFICO

El Perú se encamina hacia un escenario climático de alto riesgo. Los especialistas advierten que el país no solo afrontará un Fenómeno El Niño Costero, sino también un Fenómeno El Niño Global, una combinación que incrementa significativamente la probabilidad de lluvias intensas, inundaciones, pérdidas agrícolas y daños a la infraestructura.

La preocupación aumentó luego de que la Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN), organismo científico que monitorea las condiciones oceanográficas y climáticas del país y emite los pronósticos oficiales sobre este fenómeno, actualizara sus proyecciones esta semana. El panorama ahora es más complejo que el previsto meses atrás.

En su informe anterior, el ENFEN estimaba un Niño Costero fuerte entre junio y septiembre de este año, con una disminución a intensidad moderada hacia diciembre y un nuevo fortalecimiento durante el verano. También proyectaba que el Niño Global se mantendría fuerte hasta marzo de 2027.

La nueva evaluación eleva la alerta. Las probabilidades de que el Niño Costero alcance una magnitud extraordinaria subieron al 33 %, mientras que la posibilidad de que el Niño Global llegue a una intensidad muy fuerte aumentó al 30 %. De concretarse este escenario, el país podría enfrentar consecuencias similares a las registradas durante el devastador episodio de 1997 y 1998.

La diferencia entre ambos fenómenos radica en su alcance. El Niño Costero ocurre cuando las aguas cálidas provenientes de la zona ecuatorial avanzan hacia el litoral peruano, elevando la temperatura del mar frente a la costa. El Niño Global, en cambio, implica el calentamiento de una extensa porción del océano Pacífico tropical, alterando el clima en diversos continentes y modificando los patrones de lluvias y temperaturas.

Las primeras evidencias ya son perceptibles. En Arequipa, por ejemplo, el invierno no presenta las temperaturas extremas de años anteriores. Aunque durante la madrugada todavía se registran bajas temperaturas, el frío pierde intensidad conforme avanza la mañana y las tardes son inusualmente cálidas para esta época del año. Esta situación también se observa en otras regiones del país.

YA EMPEZÓ

Un reciente informe de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES), advierte que muchas personas creen que El Niño comienza cuando aparecen las lluvias, aunque en realidad sus efectos empiezan varios meses antes.

Explica que ya se observan temperaturas récord durante el invierno en ciudades como Lima y en regiones del norte, además de cambios en la pesca debido al calentamiento del mar y afectaciones en algunos cultivos. Todo ello termina repercutiendo en el empleo, la producción y el precio de diversos alimentos.

El estudio también pone el foco en un problema recurrente: la lenta ejecución de las obras de prevención. Hasta julio de este año, los gobiernos regionales y locales habían ejecutado menos del 35 % del presupuesto destinado a proyectos de inversión para reducir el impacto de desastres naturales. Esto significa que muchas intervenciones podrían no estar concluidas antes del inicio de la temporada de lluvias.

Las cifras son preocupantes. Según REDES, alrededor de 1,9 millones de peruanos viven en zonas con riesgo muy alto de inundaciones. Además, durante el Fenómeno El Niño de 2023 la economía peruana dejó de crecer aproximadamente 1,1 puntos porcentuales debido a los efectos climáticos.

En Arequipa, la experiencia reciente demuestra que la prevención continúa siendo insuficiente. Durante la última temporada de lluvias, la activación de una torrentera provocó serios daños en viviendas, vías de comunicación y servicios básicos. El episodio evidenció la vulnerabilidad de la ciudad frente a precipitaciones intensas.

Ante el nuevo escenario, algunas autoridades iniciaron trabajos de limpieza y descolmatación de torrenteras, además del reforzamiento de defensas ribereñas. No obstante, especialistas consideran que estas acciones deben acelerarse y complementarse con sistemas de alerta temprana, monitoreo permanente e información oportuna para la población.

La historia también alimenta la preocupación. Entre 1997 y 1998 coincidieron un Niño Costero y un Niño Global, generando uno de los mayores desastres naturales registrados en el Perú. Aquel evento dejó más de medio millón de damnificados y pérdidas económicas estimadas en 1 800 millones de dólares. Las lluvias destruyeron carreteras, puentes, viviendas y miles de hectáreas de cultivos.

Hoy, los pronósticos científicos indican que el país podría enfrentar un escenario de magnitud comparable si no acelera las medidas de preparación. El Niño no puede evitarse, pero sí es posible reducir sus consecuencias mediante obras oportunas, planificación y una adecuada gestión del riesgo.

Las altas temperaturas que ya se registran en pleno invierno son apenas el primer aviso de un fenómeno que podría marcar los próximos meses. La verdadera prueba será determinar si el Estado logra actuar antes de que las lluvias conviertan las advertencias en una nueva emergencia nacional.

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