Turismo en crecimiento, servicio de calidad pendiente
Por Carlos Meneses
El aniversario de Arequipa representa una oportunidad para demostrar que la región está preparada para recibir al mundo. No basta con esperar la llegada de miles de visitantes; es indispensable ofrecerles un destino organizado, seguro y competitivo. Si logramos convertir cada visita en una experiencia memorable, el turismo dejará de ser una actividad estacional para consolidarse como uno de los principales motores del desarrollo económico y social de la región.
Las proyecciones para agosto son alentadoras. La Gerencia Regional de Comercio Exterior y Turismo estima la llegada de cerca de 50 mil visitantes durante el mes aniversario de Arequipa, una cifra que confirma que la Ciudad Blanca continúa siendo uno de los principales destinos turísticos del país. Sin embargo, este crecimiento no debe medirse únicamente por la cantidad de turistas o por el impacto económico que generarán, sino también por la calidad de la experiencia que encontrarán al recorrer nuestra región.
Cada turista que llega a Arequipa se convierte en un embajador de nuestra imagen. Si recibe una atención cordial, encuentra una ciudad limpia, ordenada y segura, y disfruta de servicios eficientes, recomendará el destino y probablemente regresará. Pero si enfrenta problemas de transporte, desinformación, desorden, inseguridad o un servicio deficiente, esa mala experiencia también se difundirá con rapidez.
El turismo es una actividad que involucra a toda la ciudad. No depende únicamente de las autoridades o de los empresarios del sector. También participan los comerciantes, taxistas, restaurantes, hoteles, guías turísticos y, en general, todos los ciudadanos que tienen contacto con los visitantes. La hospitalidad arequipeña, reconocida históricamente, debe reflejarse en un trato amable, respeto por el turista y disposición para orientar a quien llega por primera vez.
Arequipa posee una enorme riqueza patrimonial y natural. El Centro Histórico, el Monasterio de Santa Catalina, el Valle del Colca, la Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca, las cataratas de Sogay y otros atractivos constituyen una oferta difícil de igualar. Sin embargo, estos recursos por sí solos no garantizan el éxito turístico. Se requiere una infraestructura adecuada, señalización moderna, servicios públicos eficientes y espacios públicos limpios y seguros.
También es importante fortalecer la capacitación del personal que trabaja en contacto directo con los visitantes. El dominio de idiomas, el conocimiento de la historia local y la calidad en la atención representan un valor agregado que hoy exigen los turistas internacionales. Del mismo modo, debe promoverse el uso de agencias y operadores formales que ofrezcan seguridad y confianza.
Otro aspecto que no puede ignorarse es la estabilidad social. Las manifestaciones son un derecho ciudadano, pero cuando derivan en bloqueos de carreteras o paralización de servicios afectan directamente la imagen de Arequipa y generan pérdidas económicas para cientos de familias que viven del turismo. Mantener la paz social durante la temporada alta es una responsabilidad compartida.
