El ritmo de aumento de precios en Arequipa perdió fuerza durante julio, aunque determinados alimentos y servicios vinculados al turismo mantuvieron presión sobre el presupuesto de los hogares. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una variación mensual de 0.16%, por debajo del promedio nacional de 0.30%, mientras que el acumulado entre enero y julio llegó a 4.34% y la variación anual alcanzó 4.13%, informó el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).

La moderación mensual contrasta con el comportamiento observado en marzo, cuando el IPC alcanzó su mayor incremento del año con 1.94%. Desde entonces, la variación fue desacelerándose hasta llegar al nivel registrado en julio, en un escenario donde casi la mitad de productos evaluados mantuvo sus precios sin cambios. El INEI evaluó 430 productos que forman parte de la canasta básica familiar. De ellos, 123 productos (29%) aumentaron de precio, 99 (23%) disminuyeron y 208 (48%) no registraron variación. Esta composición explica por qué, pese a fuertes incrementos en algunos alimentos, el resultado mensual terminó siendo moderado.

Los alimentos concentraron la mayor presión sobre los hogares porque representan el 23.70% de la canasta familiar, la mayor ponderación entre las 12 divisiones de consumo. En julio, productos como la sandía (20.96%), manzana Pero (18.53%), manzana Israel (17.10%), calabaza o lacayote (17.04%) y melón (14.73%) registraron los mayores incrementos. También aumentaron el apio (13.94%), tomate de la región (12.29%), haba verde (12.06%), pasaje aéreo nacional (10.20%) y lechuga (9.73%). El peso de los alimentos dentro del gasto familiar hizo que estas variaciones tengan mayor influencia sobre el resultado general del IPC.

Además de alimentos, el turismo tuvo incidencia durante julio. La división de recreación y cultura registró un aumento de 0.50%, impulsada por servicios como entradas a cines, teatros y salas, además de paquetes turísticos. Según Flavio Charca Flores, director departamental del INEI Arequipa, la mayor demanda durante los feriados y la temporada alta modifica el comportamiento de algunos servicios. “Ahí generalmente se involucra la oferta y la demanda. Estamos en temporada alta de turismo, turistas, tanto nacionales como extranjeros, ingresan a Arequipa y eso hace que restaurantes, por ejemplo, tengan tendencias a la suba”, señaló.

En contraste, algunos sectores ayudaron a contener la inflación mensual. Alojamiento, agua y energía, que representa el 7.50% del gasto familiar, redujo sus precios en 0.16%; transporte cayó 0.13%; y bebidas alcohólicas y tabaco disminuyó 0.02%. Dentro del transporte, la gasolina bajó 7.26%, el petróleo 5.81% y el gas licuado 4.44%. El funcionario explicó que el comportamiento de Arequipa no necesariamente replica el de otras ciudades porque existen diferencias en abastecimiento, ubicación y costos logísticos. “No es igual para toda la ciudad. A veces estamos más lejos, más cerca; podemos traer el combustible, en todo caso, en ese entonces. Son varios factores que conjugan con eso”, indicó.

El resultado de julio muestra una desaceleración de los precios en el corto plazo, aunque el acumulado anual refleja que la economía familiar todavía absorbe los incrementos registrados durante los primeros meses del año, principalmente en alimentos y servicios.

Variación acumulada por debajo de niveles críticos 

La inflación acumulada de Arequipa llegó a 4.34% entre enero y julio de 2026. Esto ubica a la ciudad en el segundo lugar del ranking de mayores incrementos de precios a nivel nacional, por encima incluso del promedio nacional. Esto significa que las familias requieren un mayor presupuesto para adquirir la misma cantidad de bienes y servicios que al inicio del año, dificultando la gestión de gastos.

Sin embargo, Charca Flores, señaló que el impacto aún se encuentra en un rango manejable. Indicó que una inflación acumulada de 5% implicaría que una familia que destina S/100 para una determinada canasta necesitaría S/105 para comprar los mismos productos. “Si habláramos de incremento del 5% o 6%, ahí sí se sentiría más. Tendrías que aumentar tu presupuesto para comprar la misma cantidad que tú sabías comprar. A corto plazo, es algo que se siente”, señaló.

El acumulado actual también muestra una diferencia frente a los años recientes. Mientras en 2024 la inflación anual cerró en 1.65% y en 2025 llegó a 1.84%, durante 2026 el ritmo de incremento de precios se aceleró, aunque todavía permanece lejos del máximo registrado en 2022, cuando la inflación alcanzó 9.89% en un contexto de fuertes presiones económicas. Charca Flores señaló que la inflación debe analizarse considerando su estabilidad y no solo el nivel puntual. “No vale que la inflación esté muy abajo o muy negativa. Tiene que estar estable”, señaló, 

Finalmente, el funcionario recordó que el escenario actual es menor al registrado en 2022, tras la pandemia por COVID-19 cuando la inflación anual llegó a 9.89%, aunque supera los niveles de los últimos dos años: 1.65% en 2024 y 1.84% en 2025. 

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