Pelea de toros: tradición que aún resiste en la campiña arequipeña
Las celebraciones por el 486.° aniversario de Arequipa también ponen en relieve tradiciones que perduran más allá del Centro Histórico y mantienen arraigo en la campiña. Entre ellas figura la pelea de toros, una práctica que la Asociación de Criadores, Propietarios y Aficionados de Toros de Pelea de Arequipa (ACPATPA) reivindica como parte del legado del arequipeño loncco y de la histórica relación entre el hombre del campo y el toro, animal que durante generaciones acompañó las labores agrícolas.
Para el fiscal de ACPATPA, Ferdinand Llerena Hidalgo, ese vínculo explica la vigencia de esta costumbre entre numerosas familias de la provincia. Sostuvo que la crianza del toro de pelea trasciende el ámbito competitivo y constituye una tradición transmitida de generación en generación. «Muchos criadores no ven la pelea de toros solo como una tradición, sino también como una pasión. Es una visión que hemos heredado de nuestros antepasados y que se sigue cultivando en diferentes distritos», afirmó.
Esa dedicación, añadió, se refleja en el cuidado que reciben los ejemplares antes de cada enfrentamiento. Una vez pactada una pelea, la preparación se prolonga entre 60 y 90 días e incorpora una alimentación reforzada con concentrados, vitaminas, tratamientos antiparasitarios y controles permanentes. Según Llerena Hidalgo, algunos criadores invierten entre S/50 y S/80 diarios para mantener a los animales en condiciones óptimas.
El reglamento de ACPATPA también establece medidas orientadas a preservar la integridad de los toros. Antes de cada pelea se verifica que ambos ejemplares pertenezcan a la misma categoría y registren pesos similares. En la categoría de medianos el límite es de 940 kilogramos; los animales que superan ese peso pasan a la categoría de pesados. Si existe una diferencia considerable entre los rivales, el combate queda anulado y no es válido para el ranking. Además, los toros dejan de competir entre los 13 y 14 años y todas las jornadas cuentan con la presencia obligatoria de un médico veterinario.
En esa línea, Llerena Hidalgo rechazó que las peleas tradicionales constituyan una forma de maltrato animal y atribuyó esa percepción al desconocimiento sobre el desarrollo de la actividad. Explicó que los enfrentamientos concluyen cuando uno de los toros abandona el ruedo y que, tras la competencia, los ejemplares regresan a sus corrales, donde reciben atención veterinaria si presentan alguna lesión y permanecen en reposo durante varios meses antes de volver a competir. «El toro no puede pelear consecutivamente. Se preserva su estado de salud para un siguiente enfrentamiento», sostuvo.
La pelea de toros surgió de manera espontánea entre agricultores y chalanes de la campiña arequipeña hacia finales del siglo XVIII e inicios del XIX. Más de dos siglos después, la tradición continúa presente en La Joya (San Camilo y San Isidro), Cayma (Acequia Alta, Carmen Alto y La Tomilla), Socabaya (Bellapampa y El Pasto), Tiabaya, Sachaca, Yarabamba, Characato, Sabandía (Yumina), Mollebaya, Cerro Colorado y Yura. ACPATPA reúne actualmente a unos 550 socios activos, entre criadores, hijos de criadores y aficionados.
Como parte de las actividades del mes jubilar, la asociación organizará el XXXVII Campeonato Ciudad de Arequipa el próximo 16 de agosto en el complejo recreacional El Pasto Las Peñas, en Socabaya. La jornada comprenderá 14 peleas, incluidas las finales de las categorías de medianos y pesados, además de la definición del Campeón de Campeones, pendiente desde abril tras declararse empate el anterior enfrentamiento. La organización estima congregar a unas cinco mil personas.
El presidente de ACPATPA, Juan Andrés Ramos Arapa, invitó a la población a participar en la jornada y conocer una tradición que, aseguró, forma parte de la historia de la campiña arequipeña. «Queremos que todas las personas nos acompañen y pasen una bonita tarde en familia disfrutando de un bonito espectáculo», expresó.
