Jaime Quito: «Arequipa es herencia de lucha y dignidad»
Jaime Quito Sarmiento.
«Este 15 de agosto, al conmemorar un nuevo aniversario de la fundación de Arequipa, expreso mi saludo fraterno a cada mujer y hombre que, con trabajo, esfuerzo y esperanza, contribuye diariamente al desarrollo de nuestra tierra. Esta fecha nos invita a celebrar la grandeza de la Ciudad Blanca, pero también a renovar responsabilidades con su presente y su futuro», dijo Jaime Quito Sarmiento, senador de la República, por el partido político Juntos por el Perú.
Reafirmó su compromiso de continuar luchando en defensa de los derechos y del interés general de la población arequipeña. «Mantendré esa labor junto a quienes protegen el agro, sostienen la economía de sus familias y defienden la tierra y el agua como fuentes de vida. Además, de construir una sociedad equitativa, socialmente justa y soberana sobre sus recursos exige escuchar al pueblo, respetar su voluntad y colocar el bienestar colectivo por encima de cualquier interés particular».
Para el senador, Arequipa no solo representa un territorio de extraordinaria riqueza natural, cultural e histórica. Es también una identidad forjada por generaciones que aprendieron a enfrentar las dificultades con dignidad, firmeza y solidaridad. Ser arequipeño hoy significa reconocernos como hijos de la cultura puquina y de nuestro gran sur; significa asumir que somos una sociedad de todas las sangres, unida por una historia común y por el anhelo de alcanzar una vida digna para todos.
Somos herederos de quienes entregaron su vida y su esfuerzo en defensa de la justicia. En nuestra memoria permanecen los mártires de Quequeña, la Revolución de 1950, el Arequipazo de 2002 y la gesta del Valle de Tambo. Cada uno de estos acontecimientos expresó, en su propio tiempo, la capacidad de nuestro pueblo para organizarse, resistir y levantar su voz cuando sus derechos, sus recursos o su futuro fueron amenazados.
Esa tradición no debe permanecer únicamente en los libros ni convertirse en una referencia ceremonial. Debe orientarnos frente a los desafíos actuales, especialmente cuando persisten desigualdades, carencias y decisiones que no siempre responden a las verdaderas necesidades de la población. Defender Arequipa implica proteger a sus agricultores, trabajadores, jóvenes, mujeres, comunidades y familias, así como promover oportunidades que permitan avanzar sin renunciar a nuestra dignidad ni a nuestra soberanía.
En este aniversario, convocó a fortalecer la unidad del pueblo arequipeño. Las diferencias no deben impedirnos construir objetivos comunes ni defender aquello que pertenece a todos. Nuestra historia demuestra que Arequipa pudo hacerse escuchar cuando actuó con convicción, conciencia y sentido colectivo. Esa misma fortaleza debe acompañarnos para alcanzar una región con justicia social, desarrollo equilibrado y respeto por la voluntad ciudadana.
Rindió un homenaje especial a quienes cultivan los campos, preservan nuestras tradiciones, trabajan en las ciudades y provincias, y mantienen viva la esperanza de una región capaz de decidir su destino con libertad, responsabilidad y justicia.
«No renunciemos nunca a nuestra tradición de pueblo luchador, solidario y consciente, que alza su voz frente a las injusticias y permanece firme en la defensa de sus derechos. Que este aniversario nos encuentre orgullosos de nuestras raíces y comprometidos con una Arequipa más justa, soberana y fraterna», señaló.
