Palomino: Arequipa, legado vivo de rebeldía y dignidad.

«Al conmemorarse el 486.° aniversario de Arequipa, expresó mi saludo a cada mujer y hombre que, con su trabajo cotidiano, sostiene el presente y construye el futuro de nuestra tierra. Esta celebración nos reúne alrededor de una historia que no puede comprenderse únicamente desde sus monumentos, su arquitectura de sillar o la belleza de sus campiñas. Arequipa es también memoria, pensamiento, trabajo, acción y rebeldía popular», resaltó Amalia Palomino, diputada por Arequipa de Juntos por el Perú.

Desde los primeros años de la República, nuestra ciudad fue escenario de luchas políticas y sociales. Mariano Melgar representa una de sus expresiones más tempranas: poeta, intelectual y revolucionario que unió la cultura con la causa de la libertad. Esa herencia también fue enriquecida por Francisco Mostajo, Luna Pizarro, Domingo Nieto, José Luis Bustamante y Rivero, Adela Montesinos y Teodoro Núñez Ureta, figuras que aportaron al pensamiento, la política, el arte y la conciencia social del país.

La historia rebelde de Arequipa no concluyó con las revoluciones del pasado. El Arequipazo de 2002 demostró que un pueblo organizado puede convertirse en protagonista de su propio destino. Esa tradición continúa en el Valle de Tambo, donde agricultores y comunidades defienden la tierra, el agua, la producción agrícola y su derecho a decidir sobre el futuro de su territorio. Ninguna propuesta de desarrollo debe imponerse ignorando a las poblaciones directamente involucradas.

Nuestro mayor patrimonio no se encuentra solamente en las iglesias, casonas, campiñas o muros levantados con sillar. Está, fundamentalmente, en nuestra gente: trabajadores, agricultores, estudiantes, artistas, comerciantes, profesionales y ciudadanos que mantienen viva la ciudad. Por ello, el orgullo arequipeño debe expresarse en la defensa de nuestra cultura, nuestros recursos, nuestros derechos y las oportunidades que merecen las siguientes generaciones.

Celebrar este aniversario también exige mirar nuestra realidad con responsabilidad. Arequipa afronta crecimiento urbano desordenado, contaminación ambiental, inseguridad ciudadana, congestión vehicular, deterioro patrimonial, falta de planificación y desigualdad en el acceso a servicios básicos. No podemos permitir que las campiñas desaparezcan bajo el cemento, que el patrimonio permanezca abandonado ni que intereses particulares se impongan sobre el bienestar colectivo.

El desarrollo de Arequipa necesita autoridades honestas, responsables y transparentes, pero también una ciudadanía organizada, vigilante y participativa. Frente a la corrupción no cabe la indiferencia; frente al abandono de los servicios públicos corresponde exigir soluciones; y frente al deterioro de nuestro territorio debemos participar, fiscalizar y defender aquello que pertenece a todos. La transformación que esperamos requiere escuchar a la población y colocar sus necesidades en el centro de cada decisión pública.

Amar Arequipa no consiste solamente en cantar sus himnos, celebrar su gastronomía o recordar sus glorias. Significa asumir compromisos con una ciudad más justa, democrática, ordenada y digna. Corresponde a las nuevas generaciones recoger esta memoria y transformarla en trabajo, organización y responsabilidad colectiva. Las grandes conquistas de nuestra historia fueron protagonizadas por personas que rechazaron la indiferencia y actuaron en defensa del bien común.

«¡Feliz aniversario, Arequipa! ¡Vivan su historia, su cultura, sus trabajadores y estudiantes! ¡Viva la defensa de nuestro patrimonio y territorio! ¡Viva Arequipa, tierra de historia, rebeldía y dignidad!», expresó la diputada Palomino Pacheco.

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