Al cierre del 2026, se prevé un crecimiento de 4,7% del turismo receptivo en el país
Según Euromonitor, el turismo receptivo mantiene una trayectoria ascendente y las proyecciones para 2026 apuntan a una recuperación gradual de las llegadas internacionales. Se prevé que todos los países emisores presenten incrementos en la llegada turística al país. Este comportamiento estaría respaldado, en primer lugar, por un entorno sociopolítico más estable, que contribuye a reducir la percepción de riesgo entre los viajeros y permite recuperar mercados que anteriormente habían emitido advertencias sobre el Perú.
A ello se suma la infraestructura aeroportuaria, como la puesta en funcionamiento del nuevo Aeropuerto Internacional Jorge Chávez en 2025, lo cual amplió la capacidad de atención y favoreció la incorporación de nuevas rutas y frecuencias. Además, la próxima apertura del Aeropuerto Internacional de Chinchero podría mejorar directamente el acceso a uno de los principales circuitos turísticos del país.

Asimismo, la recuperación no dependerá únicamente de la infraestructura; el reconocimiento internacional de la gastronomía y de los atractivos culturales del Perú constituye una ventaja para atraer visitantes de mayor gasto. Un ejemplo de ello es Machu Picchu y la presencia de restaurantes peruanos entre los mejores del mundo fortalecen la imagen del país y permiten competir no solo por cantidad de turistas, sino también por visitantes con mayor capacidad de consumo.
Por otro lado, la evolución de los mercados emisores será desigual, dado que el flujo procedente de Chile seguiría siendo relevante por su cercanía y por el tradicional movimiento terrestre entre ambos países; sin embargo, su recuperación enfrenta obstáculos vinculados con la inseguridad fronteriza y una mayor oferta de servicios en ciudades como Arica.
Por su parte, el crecimiento también se refleja en las llegadas hacia las principales ciudades del país. Para 2026, Lima alcanzaría aproximadamente 2.8 millones de viajes, mostrando un incremento de 13,9% respecto al 2025, mientras Cusco llegaría a 2.4 millones. El incremento responde tanto a la recuperación de la actividad turística como al papel que cumplen estas ciudades dentro de los circuitos nacionales. Lima concentra la principal puerta de entrada aérea del país y Cusco constituye el principal punto de conexión para quienes visitan Machu Picchu.
En el caso de Tacna, el pronóstico resulta especialmente significativo, dado que las llegadas aumentarían de 556.7 mil en 2025 a 649 mil en 2026, un crecimiento de 16,6%, superior al observado en las demás ciudades consideradas. Esto debido a su condición de ciudad fronteriza y en la recuperación esperada de los flujos procedentes de Chile.
Arequipa, por su parte, mostraría una expansión moderada, al pasar de 853.4 mil a 915 mil llegadas, equivalente a un crecimiento aproximado de 7,2%. Este comportamiento refleja el potencial de la ciudad como destino cultural y gastronómico y, al mismo tiempo, evidencia una oportunidad para ampliar la oferta turística hacia otros atractivos de la región. Además, la desconcentración de los flujos turísticos resulta importante debido a que una mayor diversificación de destinos permite distribuir los ingresos del turismo hacia más actividades y territorios.

De igual manera, las perspectivas para 2026 se ven favorecidas por la promoción de nuevas rutas y experiencias turísticas. La Ruta del León, vinculada a la trayectoria del papa León XIV en el Perú, busca posicionar nuevos destinos como Chiclayo y Pucallpa, además de Lima y Cusco; mientras que otros atractivos como Kuelap, Cajamarca y Huaraz reciben mayor promoción e inversión. A esto se sumarán eventos deportivos internacionales previstos para 2026, que podrían generar flujos adicionales de visitantes y una mayor exposición internacional del país.
La principal fortaleza del escenario proyectado para 2026 se encuentra en el gasto turístico, se estima que el gasto interno aumentaría de 30 275.7 millones de soles en 2025 a 34 721.6 millones en 2026, lo que representa un crecimiento de 14,7%. Aunque la tasa es inferior a la registrada en los años posteriores a la pandemia, el incremento implica más de 4 400 millones de soles adicionales movilizados por la actividad turística.
Además, la desaceleración de la tasa de crecimiento no significa que el sector pierda dinamismo, por el contrario, el gasto pasaría de crecer 57,3% en 2022 a 14,7% en 2026 debido principalmente a que la comparación se realiza sobre una base cada vez mayor. Después del fuerte rebote registrado tras la pandemia, resulta natural que las tasas porcentuales se moderen.

Asimismo, el crecimiento del gasto está asociado a un cambio en el comportamiento del turista, el aumento de las tarifas aéreas, la mayor demanda por hoteles de lujo y el consumo en restaurantes de alta gama han elevado el gasto promedio por visitante. En ese sentido, atraer turistas que permanecen más tiempo y realizan un mayor gasto puede generar un impacto económico superior.
Por su parte, la estabilidad política y social, la ampliación de la infraestructura aeroportuaria, la promoción internacional y el reconocimiento de la gastronomía y cultura peruanas ofrecen condiciones favorables para sostener el crecimiento. El principal riesgo estará en la seguridad y en la estabilidad que acompañe el proceso electoral de 2026, factores que pueden influir directamente en la percepción internacional del país.
