Terremoto en Venezuela liberó energía igual a 179 bombas Hiroshima
Por Edy Cuevas
¿CUÁL FUE EL MÁS DESTRUCTIVO?
Cuando ocurre un terremoto, el primer dato que suele captar nuestra atención es su magnitud. Sin embargo, este valor por sí solo no explica el impacto humano y material que puede generar un sismo. Para comprender la relación entre la física del fenómeno y sus consecuencias reales, analizamos tres terremotos recientes reportados por el USGS National Earthquake Information Center: Mw 5.5 (Perú), Mw 6.8 (Japón) y Mw 7.5 (Venezuela).
La energía liberada desde el punto de vista físico, las diferencias entre estos eventos son enormes. Utilizando la ecuación magnitud–energía de Gutenberg y Richter, se observa que la escala de magnitud es logarítmica; por ello, un incremento de pocas décimas representa un aumento muy significativo de la energía liberada. Por ejemplo, el terremoto de Japón (Mw 6.8) liberó aproximadamente 89 veces más energía que el de Perú (Mw 5.5), una cantidad equivalente a la detonación de 16 bombas atómicas como la de Hiroshima. Por su parte, el terremoto de Venezuela (Mw 7.5) fue el más energético de los tres: liberó alrededor de 11 veces más energía que el evento japonés y aproximadamente 1 000 veces más que el peruano, equivalente a 179 bombas de Hiroshima.
Estas equivalencias permiten dimensionar la enorme energía liberada por la corteza terrestre; sin embargo, la energía por sí sola no determina el número de víctimas ni la magnitud de los daños. Para comprender el impacto real es necesario considerar otros factores, como la ubicación del epicentro, la densidad poblacional, la vulnerabilidad de las edificaciones y el nivel de preparación de la sociedad.
MÁS ALLÁ DE LA MAGNITUD
En Perú, el epicentro se localizó a solo 4 km de Chupaca (Junín). A pesar de su cercanía al centro poblado, la menor energía liberada limitó el impacto, registrándose cinco fallecidos. En Japón, aunque el epicentro se ubicó a solo 5 km de Uto y el terremoto liberó mucha más energía que el de Perú, el país cuenta con una de las normativas de construcción sismorresistente más estrictas del mundo, los sistemas de alerta y la preparación de la población limitaron el impacto a 35 fallecidos. En Venezuela, aunque el epicentro se ubicó aproximadamente a 16 km de Catia La Mar (posteriormente actualizado por el USGS), las mayores pérdidas humanas se concentraron en La Guaira y otras ciudades costeras. El saldo de 5 546 fallecidos (al 02.08.26) se explica por la combinación de una gran energía sísmica, una alta exposición de la población y el predominio de edificaciones vulnerables, como las de mampostería no reforzada y adobe. La magnitud de un terremoto define su potencial energético, pero el impacto depende principalmente de la vulnerabilidad de las edificaciones, la exposición de la población y el nivel de preparación. Una adecuada gestión del riesgo y una infraestructura resiliente son fundamentales para reducir las pérdidas humanas.
TERREMOTO EN COLOMBIA
El 10 de agosto de 2026, el occidente de Colombia fue afectado por una secuencia de terremotos cuyo evento principal ocurrió a las 07:34 (hora local) en la zona de San José del Palmar, Chocó, con magnitud (M) 7,4 y una profundidad reportada de 103 km. El epicentro se localizó aproximadamente a 12 km de San José del Palmar, 27 km de El Cairo y 29 km de El Águila. A las 08:18 se registró otro terremoto de magnitud 4,8, a 94 km de profundidad, y el 11 de agosto a las 10:43 ocurrió un nuevo evento de magnitud 3,9, a 89 km de profundidad, según Servicio Geológico Colombiano.
Aplicando la relación magnitud–energía de Gutenberg–Richter, el terremoto principal de M 7,4 liberó aproximadamente 7,94×1015J, equivalente a unas 126 bombas de Hiroshima. Esta enorme liberación de energía estuvo acompañada de graves consecuencias humanas y materiales: según la información reportada un día después del evento, se registraron 265 fallecidos, (al 13 de agosto), 3 700 heridos y 195 desaparecidos en las cinco ciudades declaradas en alerta roja. Asimismo, se contabilizaron 1 136 viviendas destruidas, 8 357 viviendas averiadas y 35 centros de salud afectados (BBC). La equivalencia con Hiroshima permite dimensionar la energía involucrada, pero no implica efectos físicos equivalentes, ya que un terremoto y una explosión nuclear liberan y transmiten la energía de manera diferente.
¿CÓMO SE ORIGINÓ EL TERREMOTO?
¿Cómo se originó el terremoto? El terremoto se originó dentro de la placa de Nazca, que se introduce bajo la placa Sudamericana, mediante un mecanismo predominante de deslizamiento lateral (strike-slip) a una profundidad cercana a 110 km. Por su profundidad, se clasifica como un terremoto de profundidad intermedia (70–300 km), (USGS, Science for a Changing World).
REGIÓN CON GRANDES TERREMOTOS
Los terremotos de magnitud superior a 7 son poco frecuentes alrededor de esta zona. Desde 1950, se habían registrado únicamente dos eventos de magnitud igual o superior a 7 dentro de aproximadamente 250 km del terremoto del 10 de agosto: el terremoto de Samaniego de 1970 (M 7.0) y el terremoto de Bahía Solano de 1974 (M 7.1), ambos próximos a la costa colombiana. Perú registra ocho sismos de magnitud 5.0 o superior en los últimos 30 días De acuerdo con el reporte del Instituto Geofísico del Perú (IGP), durante los últimos 30 días se han registrado en el Perú ocho movimientos sísmicos con magnitud igual o superior a M 5.0. Los eventos se distribuyen en diferentes sectores del territorio nacional y frente al litoral peruano, con magnitudes comprendidas entre M 5.0 y M 5.7.
Perú registra ocho sismos de magnitud 5.0 o superior en los últimos 30 días De acuerdo con el reporte del Instituto Geofísico del Perú (IGP), durante los últimos 30 días se han registrado en el Perú ocho movimientos sísmicos con magnitud igual o superior a M 5.0. Los eventos se distribuyen en diferentes sectores del territorio nacional y frente al litoral peruano, con magnitudes comprendidas entre M 5.0 y M 5.7.
AREQUIPA, CON ALTA ACTIVIDAD SÍSMICA
Arequipa se encuentra en una zona de alto potencial sísmico, debido principalmente al proceso de subducción de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana. La convergencia y fricción entre ambas placas a lo largo de la costa peruana generan una acumulación progresiva de energía que, al liberarse, produce sismos de diferente magnitud. La historia sísmica de Arequipa evidencia este escenario. En 1868 ocurrió un gran terremoto cuya magnitud se estima en aproximadamente M 8.5 y, más de un siglo después, el 23 de junio de 2001, el sur del Perú fue nuevamente afectado por un terremoto de gran magnitud, de aproximadamente M 8.0. Esta actividad sísmica continúa en la actualidad. En lo que va de 2026, Arequipa ha registrado 81 movimientos sísmicos, con magnitudes entre 3.3 y 4.9. Según datos del Instituto Geofísico del Perú (IGP), se registraron 11 sismos en enero, 10 en febrero, 9 en marzo, 6 en abril, 17 en mayo, 12 en junio, 16 en julio y 2 en agosto, lo que confirma que la actividad sísmica es una característica permanente de la región.
En lo que va del 2026, Perú registra 549 sismos. Los movimientos telúricos han sido reportados en diversas regiones del país.
La cifra recuerda la importancia de mantener una cultura de prevención.


