AREQUIPA GENERA EMPLEO, ¿PERO DE QUÉ CALIDAD?
Por Carlos Meneses
Porque detrás de cada porcentaje hay una persona, una familia y una expectativa de progreso. Y ese debe ser, finalmente, el verdadero significado del crecimiento económico.
El crecimiento del empleo en Arequipa es una noticia que debe recibirse con optimismo, pero también con responsabilidad. Que la población ocupada haya aumentado 9,1% en el segundo trimestre de 2026 coloca a nuestra ciudad entre las de mejor desempeño del país y confirma que la economía regional mantiene capacidad para generar oportunidades.
Sin embargo, una cifra positiva no debe llevarnos a perder de vista la pregunta fundamental: ¿qué tipo de empleo se está generando?
Porque Arequipa no necesita únicamente más personas trabajando. Necesita trabajadores con empleo formal, ingresos suficientes, seguridad social, estabilidad y respeto a sus derechos laborales. De poco sirve celebrar el crecimiento de la ocupación si una parte importante de esos nuevos puestos se encuentra en la informalidad o no permite a las familias mejorar realmente sus condiciones de vida.
Los datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) muestran que Arequipa creció por encima del promedio nacional, que fue de 1,8%, y también superó el incremento de Lima Metropolitana y Callao, de 7,5%. Es un resultado importante que refleja el dinamismo de sectores como la minería, construcción, comercio, servicios y manufactura.
Arequipa tiene condiciones para seguir creciendo. Cuenta con una economía diversificada, recursos naturales, actividad minera de gran importancia y un sector empresarial que, pese a las dificultades, continúa generando movimiento económico. Pero ese crecimiento debe tener una consecuencia concreta: mejorar la vida de los arequipeños.
El panorama nacional también ofrece señales favorables. La población ocupada llegó a 17 millones 782 mil personas y la tasa de desempleo cayó de 5,9% a 4,2%. No obstante, la experiencia de Lima demuestra que el aumento del empleo puede ir acompañado también de mayor subempleo. Trabajar más no siempre significa ganar mejor.
Ese es el punto que Arequipa no debe perder de vista.
La región necesita una estrategia de empleo que vaya más allá de las estadísticas. Se requiere promover la formalización, fortalecer a las pequeñas y medianas empresas, mejorar la capacitación laboral y vincular la formación técnica y profesional con las necesidades reales de los sectores productivos.
También corresponde exigir que las grandes inversiones, particularmente las vinculadas a la minería, generen mayores oportunidades para la mano de obra y los proveedores locales. El crecimiento económico no puede ser un fenómeno aislado de las necesidades de la población.
El 9,1% de crecimiento del empleo representa una oportunidad. Pero una oportunidad no se convierte automáticamente en bienestar. Para ello se necesitan políticas públicas, inversión responsable y empresas comprometidas con sus trabajadores.
Arequipa puede estar entre las ciudades que más empleo generan. El verdadero desafío es que también esté entre las ciudades que mejor empleo ofrecen.
