Cuatro de cada 10 niños menores de 5 años padecen anemia
Por Jorge Turpo R.
Cuatro de cada diez niños arequipeños menores de cinco años padecen anemia. Detrás de esa cifra hay un problema que muchas veces se reduce a un número o a un simple déficit de hierro, cuando en realidad puede tener consecuencias que acompañen al niño durante toda su vida.
REALIZAN INVESTIGACIÓN PARA COMBATIRLA
La anemia significa que la sangre no cuenta con suficientes glóbulos rojos sanos o hemoglobina para transportar adecuadamente el oxígeno que necesita el organismo. En los niños, uno de los tipos más frecuentes es la anemia ferropénica, provocada por la falta de hierro.
El problema no es solamente que el niño esté cansado, pálido o tenga menos apetito. El hierro es fundamental durante los primeros años de vida, una etapa en la que el cerebro se encuentra en pleno desarrollo.
Cuando la deficiencia es intensa o prolongada, puede afectar el desarrollo cognitivo, el aprendizaje y otras capacidades. Algunos de esos efectos pueden persistir incluso después de corregir la anemia.
Por eso combatirla no consiste únicamente en elevar una cifra de hemoglobina. Significa evitar que miles de niños comiencen la carrera de la vida en desventaja.
El tratamiento existe y está al alcance de las familias. Los establecimientos de salud entregan suplementos de hierro y micronutrientes, conocidos popularmente como “chispitas”, que pueden incorporarse a la alimentación de los niños. También existen otras formas de suplementación.
Pero en la práctica aparece un problema: muchos tratamientos son abandonados. Algunas madres dejan de administrar los suplementos porque pueden provocar molestias digestivas, entre ellas estreñimiento, además de otros efectos que dificultan mantener el tratamiento durante el tiempo indicado.

Allí aparece la investigación que desarrolla el médico Azael Paz Aliaga, de la Universidad Nacional de San Agustín. Su objetivo, explicado de manera sencilla, es lograr que el organismo absorba una mayor cantidad del hierro administrado para reducir el tiempo necesario de tratamiento y, al mismo tiempo, buscar una formulación que mejore la tolerancia al suplemento.
La idea parte de una pregunta aparentemente simple: ¿qué ocurre si, en lugar de aumentar la cantidad de hierro que recibe el paciente, se consigue que su cuerpo aproveche mejor el hierro que ya se le administra?
Para responderla, el proyecto trabaja con un complejo formado por sulfato ferroso —una de las formas más utilizadas para suministrar hierro— y gamma orizanol, un compuesto con propiedades antioxidantes.
Ambos serán incorporados en un polímero, que funcionará como una especie de vehículo para administrar el tratamiento.
El propósito es que esta combinación permita mejorar la absorción del hierro. Si el organismo absorbe más hierro, en teoría necesitaría menos tiempo para recuperar sus niveles normales y combatir la anemia.
En el experimento se observará, específicamente, la capacidad de una arteria para relajarse y permitir un adecuado flujo sanguíneo. Para ello se estudiará la arteria mesentérica superior de los animales mediante un sistema conocido como baño de órganos aislados.
En palabras simples, los investigadores quieren comprobar cómo la anemia afecta la circulación y luego observar si el tratamiento con hierro y gamma orizanol logra revertir esos efectos.

La segunda etapa será la administración del nuevo complejo de sulfato ferroso y antioxidante incorporado en el polímero. Después se realizarán diferentes análisis para determinar si el tratamiento funciona.
La expectativa es ambiciosa. Paz Aliaga y su equipo esperan que, después de 15 días de tratamiento, los parámetros bioquímicos y citológicos de los animales se acerquen a sus valores normales, sin presentar diferencias significativas respecto de los niveles basales.
Si se demuestra una mayor absorción del complejo, el tratamiento podría reducir el tiempo necesario para recuperar los niveles adecuados de hierro. Además, el gamma orizanol permitiría evaluar un posible efecto antioxidante y una mejora en la capacidad de los vasos sanguíneos para dilatarse.
Todavía se trata de una investigación experimental y sus resultados deberán ser comprobados antes de pensar en una aplicación en seres humanos. Pero el problema que intenta resolver es concreto y urgente.
La anemia sigue siendo una enfermedad silenciosa. No hace ruido, pero puede afectar el desarrollo de un niño justo cuando su cerebro está construyendo las capacidades que necesitará durante el resto de su vida.
CIFRAS
- 43,9 % de los niños de 6 a 35 meses de Arequipa tenía anemia en 2024.
- En 2023 la cifra era 40,4 %, por lo que aumentó 3,5 puntos porcentuales en un año.
- En 2019, antes de la pandemia, era 38,8 %. Es decir, en 2024 estuvo 5,1 puntos por encima.
- Área urbana: 43,7 %.
- Área rural: 45,0 %.
- Por tipo de anemia, 30,3 % presentó anemia leve y 13,4 % anemia moderada.
- El intervalo de confianza del estimado regional de 2024 fue de 38,6 % a 49,2 %.
