Honorio Delgado al límite y postergado

Por Carlos Meneses

El Honorio Delgado necesita una solución de fondo, no parches. La emergencia hospitalaria ya está instalada. Lo que falta es decisión política, presupuesto y una respuesta concreta del Estado antes de que el límite se convierta en colapso.

El Hospital Regional Honorio Delgado ya no admite más indiferencia. Con una ocupación hospitalaria de 99,4 %, 850 pacientes internados para 855 camas disponibles y alrededor de 800 personas esperando semanalmente un espacio para ser hospitalizadas, el principal establecimiento de referencia de la macrorregión sur funciona prácticamente al límite de su capacidad.

No estamos ante una situación coyuntural ni frente a un problema que pueda resolverse con medidas administrativas. El Honorio Delgado atiende diariamente a unos 1 050 pacientes en consulta externa, distribuidos en cerca de 68 especialidades, mientras servicios como Quemados, Hemodiálisis, Anatomía Patológica y Diagnóstico por Imágenes soportan una demanda que supera largamente sus posibilidades.

El caso de la Unidad de Quemados es particularmente revelador: tiene diez camas, pero atiende a 17 pacientes graves, es decir, una ocupación de 170 %. Siete de cada diez pacientes llegan de otras regiones del sur. El dato confirma algo que el Gobierno Central parece olvidar: Arequipa no atiende únicamente a su población, sino que cumple una función sanitaria estratégica para millones de ciudadanos del sur del país.

Y mientras la demanda crece, la infraestructura envejece. El hospital fue construido en 1960 y presenta pisos deteriorados, paredes agrietadas, humedad y moho. Hay equipos que necesitan renovación, ventiladores mecánicos pendientes de mantenimiento y carencias logísticas que obligan incluso a almacenar insumos en pasadizos.

Esta realidad debería ser suficiente para que el Gobierno nacional coloque la salud de Arequipa entre sus prioridades. Sin embargo, el proyecto de un nuevo Honorio Delgado, valorizado preliminarmente en S/ 2 837 millones, todavía necesita S/ 30 millones para los estudios de preinversión. Es decir, cuando el hospital actual está a punto de colapsar, el nuevo establecimiento todavía debe superar la etapa de estudios y gestión presupuestal.

No es aceptable que una región que aporta significativamente a la economía nacional tenga que mendigar recursos para garantizar atención hospitalaria digna. La descentralización no puede reducirse a transferir responsabilidades sin entregar los recursos necesarios.

El Gobierno Regional de Arequipa debe acelerar las gestiones y presentar un proyecto sólido. Pero la responsabilidad principal también corresponde al Gobierno central. Lima debe comprender que postergar este hospital significa postergar la salud de miles de pacientes de Arequipa y del sur.

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