Obra de PTAR de Horacio Zeballos multiplica su costo y no tiene fecha de operatividad

Aunque aún no tiene fecha para su puesta en funcionamiento, la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) de Horacio Zeballos, ubicada en Socabaya, costará más de cuatro veces lo previsto en 2019. El proyecto pasó de un presupuesto inicial de S/4 millones 330 mil 882 a más de S/19 millones, tras nueve modificaciones financieras. La obra debía ejecutarse en 150 días, pero lleva más de siete años en proceso. Lo que es peor, la capacidad del proyecto ya no será suficiente para atender la demanda actual de la población. 

El incremento del presupuesto se produjo durante distintas gestiones del Gobierno Regional de Arequipa (GRA). En la gestión de Elmer Cáceres Llica se aprobó un adicional de aproximadamente S/6,5 millones, el de mayor monto. Durante la actual administración regional se aprobaron las últimas cinco modificaciones, que acumulan más de S/7,5 millones. La última modificación añadió S/338 020,16 al costo del proyecto, haciendo un total de S/19 millones 673 mil 533. Es decir, incrementó al 450% del presupuesto original. 

La demora también generó un nuevo problema. La PTAR fue diseñada para atender a aproximadamente 32 mil residentes del asentamiento humano Horacio Zeballos Gámez y sectores aledaños. Sin embargo, el crecimiento poblacional incrementó la demanda de tratamiento de aguas residuales. Una evaluación de la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (SUNASS) determinó que la capacidad de la planta no permitirá atender la totalidad de las conexiones actuales de alcantarillado, por lo que se requieren obras complementarias. 

Acorde al último reporte brindado, el proyecto registra 95% de avance y aún requiere completar pruebas eléctricas, verificaciones del sistema de aditivos y el dossier de calidad. Después de culminar estos trabajos deberá iniciar la etapa de puesta en marcha, prevista inicialmente en 90 días. Desde la Gerencia Regional del GRA informaron que se busca reducir este periodo antes de transferir la administración de la infraestructura a la EPS Sedapar, misma que operaría la PTAR. 

Las modificaciones presupuestales también generaron observaciones administrativas. Al superar el 50% del monto previsto en el expediente técnico, los actuados deben remitirse a la Secretaría Técnica de Procedimientos Administrativos Disciplinarios para evaluar posibles responsabilidades. Entre las razones expuestas para las modificaciones figuran dificultades técnicas, variaciones del mercado y mayores costos vinculados a la mano de obra.

Mientras la planta permanece fuera de servicio, las aguas residuales continúan llegando a la quebrada La Huaylla, generando malos olores y contaminación. De esta manera, un proyecto que debía ejecutarse en cinco meses y atender la demanda de saneamiento de la zona llega a su etapa final después de siete años, con un presupuesto que supera ampliamente el monto aprobado en 2019 y una capacidad que ya resulta insuficiente frente a la demanda actual.

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