El Niño podría convertirse en uno de los más intensos desde 1950 según NOAA
El Fenómeno El Niño continúa fortaleciéndose frente a las costas del Perú y aumenta la preocupación por los posibles efectos que podría generar hacia los últimos meses de 2026. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) reportó que la temperatura superficial del mar en la región Niño 1+2, ubicada frente a las costas de Perú y Ecuador, presentó en julio una anomalía de 2,9 °C.
De acuerdo con los pronósticos de la agencia estadounidense, existe un 69 % de probabilidad de que entre octubre y diciembre de este año se registre un episodio de El Niño de intensidad histórica. La evolución del calentamiento del Pacífico oriental es seguida con atención debido a su potencial influencia sobre las condiciones climáticas de varios países de Sudamérica.
En Arequipa, el director de la Escuela Profesional de Biología de la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA), Antonio Mateo Lazarte Rivera, advirtió que el actual episodio podría alcanzar una magnitud excepcional. El especialista incluso comparó el escenario previsto con los fenómenos registrados en 1983 y 1997, considerados entre los más intensos que han afectado al país.
Lazarte señaló que este episodio, denominado por algunos como “Niño Godzilla”, podría superar la intensidad de aquellos eventos históricos. Sin embargo, explicó que los efectos de El Niño no serán necesariamente iguales en todas las regiones del Perú.
Según el especialista, mientras el norte del país podría enfrentar un mayor riesgo de lluvias intensas e inundaciones, el sur podría experimentar condiciones asociadas a una disminución de las precipitaciones y posibles periodos de sequía. Esta diferencia responde a las alteraciones que el calentamiento del océano provoca en la circulación atmosférica.
El fenómeno tampoco debe ser entendido únicamente como un periodo de lluvias. El incremento de la temperatura superficial del mar modifica las condiciones de la atmósfera y de las masas de agua, generando cambios que pueden repercutir en los ecosistemas marinos y terrestres, además de las actividades productivas.
La NOAA también ha identificado anomalías superiores a 2 °C en otras zonas del Pacífico ecuatorial oriental, un comportamiento que evidencia el fortalecimiento de las condiciones oceánicas y atmosféricas asociadas al fenómeno.
No obstante, los especialistas advierten que una mayor intensidad de El Niño no significa necesariamente que todas las regiones del Perú registrarán lluvias extremas. El índice Niño 1+2 constituye una referencia importante para vigilar el comportamiento del Pacífico oriental, pero por sí solo no permite determinar la magnitud exacta de las precipitaciones, inundaciones o sequías que podrían presentarse en territorio nacional.
Por ello, el seguimiento de los pronósticos regionales será fundamental durante las próximas semanas. Las autoridades deberán considerar escenarios diferenciados para cada territorio y fortalecer las medidas de prevención ante posibles impactos en infraestructura, agricultura, recursos hídricos y ecosistemas.
La principal alerta se concentra ahora en el fortalecimiento del calentamiento del Pacífico oriental y en la posibilidad de que El Niño alcance una intensidad excepcional entre octubre y diciembre. Para el Perú, el desafío será traducir esta información científica en medidas oportunas de prevención y preparación, especialmente en las zonas que históricamente presentan mayor vulnerabilidad frente a eventos climáticos extremos.
