El agua de hoy no garantiza la de mañana
Por: Carlos Meneses

La región todavía tiene margen para actuar. Lo irresponsable sería desperdiciarlo. El agua que hoy parece suficiente puede convertirse mañana en la reserva que Arequipa necesite para evitar una crisis.

Arequipa puede tener agua garantizada hasta abril de 2027, pero esa tranquilidad tiene fecha de vencimiento. El dato más importante no es que el abastecimiento esté asegurado durante los próximos meses, sino que las reservas con las que se pretende afrontar el siguiente ciclo hidrológico todavía están lejos de ofrecer seguridad. El Chili Regulado tiene el 61% de su capacidad útil y Colca-Siguas el 66,29%.

No estamos, por ahora, ante una emergencia que obligue a anunciar cortes generalizados. Pero sería un error esperar a que los reservorios lleguen a niveles críticos para recién reaccionar. Una crisis hídrica comienza mucho antes de que se agote la última gota: comienza cuando se pierde el margen de seguridad y las autoridades deben decidir quién recibe menos agua.

El verano será determinante. Entre enero y marzo aumentan las temperaturas, crece el consumo urbano y se intensifica la demanda agrícola. Cada litro adicional utilizado sin necesidad reduce la capacidad de enfrentar los meses siguientes. El agua almacenada no es infinita y tampoco puede administrarse como si las lluvias estuvieran garantizadas.

El primer sector que sentirá la presión será probablemente la agricultura. Menos agua para riego significa menos turnos, reducción de áreas sembradas, posibles pérdidas de rendimiento y mayores costos para los productores. Y el impacto finalmente llegará al consumidor mediante el precio y la disponibilidad de los alimentos.

Las ciudades tampoco están fuera de riesgo. Si las reservas no se recuperan, podría ser necesario reducir progresivamente determinados usos, fortalecer los controles y, eventualmente, restringir la distribución. La industria, los comercios, restaurantes, hoteles y otros servicios también enfrentarían las consecuencias.

Por eso resulta acertado que AUTODEMA adopte medidas preventivas, como el control de consumos, la vigilancia de bocatomas y puntos de entrega y la preparación de maquinaria para responder ante emergencias. Pero la prevención no puede quedarse en acciones operativas mientras la población mantiene patrones de consumo que no corresponden a un escenario de incertidumbre hídrica.

Arequipa necesita asumir desde ahora que cada temporada de lluvias puede ser distinta. También debe mejorar la infraestructura de almacenamiento, reducir pérdidas, controlar captaciones no autorizadas, tecnificar el riego y promover un uso responsable en los hogares y actividades económicas.

El verdadero objetivo no debería ser llegar a abril de 2027 con agua. Debe ser llegar a mayo de 2027 con reservas suficientes para no comenzar un nuevo ciclo bajo amenaza.

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