HANS HOLBEIN, GENIAL PINTOR ALEMÁN
Por Julio Lopera Quintanilla. (*)
Hans Holbein, es uno de los más grandes artistas del Renacimiento y una de las cumbres más altas de la pintura universal. Es famoso por el extraordinario realismo de sus cuadros, por la minuciosidad, casi fotográfica, con la que su pincel captura los detalles de la piel, el cabello, los trajes y las texturas de sus retratados. El sin par alemán es un maestro inigualable que legó al mundo excepcionales pinturas que dejan al descubierto, no solo un magistral manejo de los elementos del lenguaje plástico; sino la presencia de figuras simbólicas y una honda penetración en la psique de sus personajes.
Holbein, nació en Augsburgo, Alemania, al cobijo de un luminoso sol una tarde de abril de 1497. Su padre, fue Hans Holbein, un conocido maestro de la pintura que la posteridad conocería como “el viejo”, para diferenciarlo de su célebre hijo que en la hora de mayor gloria se consagró como una de las más grandes figuras de la Historia del Arte Universal.
A mediados de 1515, un joven y soñador Hans Holbein, emprendió – una lluviosa tarde – un largo viaje a la ciudad de Basilea, Suiza, con el fin de establecerse en dicha ciudad en la que sobresalió, desde los días de su juventud, por la brillantez de un talento que le permitió comenzar a ejecutar excepcionales pinturas religiosas, admirables ilustraciones, inigualables diseños para vidrieras y, además, empezar a cultivar otras disciplinas artísticas como la xilografía, la confección de piezas de joyería y hasta obras que sirvieron como propaganda a favor la Reforma Religiosa.
En 1519, ingresó formalmente, después de un rigurosos examen, al el Gremio de Pintores de Basilea y, posteriormente, muy enamorado, contrajo matrimonio con la encantadora e inteligente joven Elisabeth Binzenstock, una bondadosa muchacha que será su compañera de vida y madre de sus hijos.
En 1520, el pintor alemán obtiene la ciudadanía suiza en Basilea, poco tiempo después, logra gozar de gran admiración en la ciudad por su incomparable trabajo artístico, más tarde su fama trascenderá las fronteras de Basilea y luego de Suiza hasta encumbrarse, más tarde, hasta la cumbre de la pintura como uno de los Mayores Maestros del Arte Universal.
En1521, el eminente pintor alemán ejecutó su famosa y admirable pintura “El cuerpo de Cristo muerto en la tumba” (óleo y témpera sobre madera de tilo, 200 x 31 cm, 1522, Museo de Arte de Basilea, Suiza) una imagen de Jesucristo de gran realismo y tamaño natural que presenta en el rostro, manos y pies heridas de un color verdoso que reflejan un evidente estado de putrefacción. La imagen es impactante, por ser demasiado cruda y, porque despoja al espectador de toda esperanza por el hecho de estar envuelta en una atmósfera de desolación que se expresa en la carencia de alguna luz que evidencie un signo de divinidad.

El famoso novelista Fiodor Dostoievski hace referencia a esta célebre pintura cuando describe en su inmortal novela “El idiota”, la honda desesperanza que experimentó el príncipe Myshkin, uno de los personajes redondos de la mencionada obra del genial escritor ruso, que estando delante del famoso cuadro exclamó desolado “¡Cristo muerto y sepultado!”
En 1523, Hans Holbein pintó el “Retrato de Erasmo de Rotterdam” (óleo y temple sobre tabla de roble, 73 x 54 cm, 1523, National Gallery de Londres) una pintura que representa al famoso humanista, y filósofo como un hombre que no vive en el mundo real sino que vive en el mundo del intelecto.
En la obra resalta la sonrisa del humanista neerlandés, una sonrisa que refleja al mismo tiempo escepticismo e ironía, algo característico de la psicología del célebre personaje, un inteligente pensador que seguía la senda del racionalismo.
En 1527,el sin par pintor alemán, pintó el “Retrato de Tomas Moro” (óleo sobre tabla de roble, 74 × 60 cm, Colección Frick, Nueva York, Estados Unidos de Norteamérica) una extraordinaria pintura del famoso humanista y político en la que el retratado aparece sentado de tres cuartos con un libro entre las manos y vestido con un lujoso ropaje de satén negro y terciopelo rojo forrado de piel, lleva en el pecho el collar con colgante de la rosa Tudor emblema de su elevado cargo y signo de su lealtad a la casa reinante en Inglaterra. Lleva en la mano una alianza (anillo de casado) con una piedra. En la parte superior derecha de la pintura se observa que el cordón que recoge la cortina está atado con un nudo al modo franciscano, detalle con el que el maestro busca reflejar y evidenciar la profunda espiritualidad del retratado.
En 1528, Hans Holbein, regresó un tiempo a Basilea, para ponerse a buen recaudo de los cambios políticos que se derivaron de la Reforma Religiosa, posteriormente, cuando los ánimos estuvieron calmados regresó a Londres para establecerse en dicha ciudad.
Entre 1532 y 1540, el genial maestro alemán ejecutó su famosa pintura “Los embajadores” (óleo sobre tabla de roble, 209 x 207cm, National Gallery, Londres, Inglaterra) una de las más famosas pinturas del artista, si no la más importante y emblemática de su producción.
La pieza representa a dos importantes personajes de la diplomacia; el anfitrión que es Jean de Dinteville, embajador de Francia en la corte de Enrique VIII de Inglaterra y el invitado Georges de Selve, obispo de Lavaur, diplomático del Sacro Imperio y Venecia, amigo del anfitrión. Detrás de los personajes se puede ver una mesa que tiene dos niveles, en el nivel superior el maestro representa el conocimiento científico, artístico y filosófico del Renacimiento. En el nivel inferior de una mesa representa un laúd con la cuerda rota que simboliza la división surgida entre católicos y protestantes.
En el primer plano de la célebre pintura; aparece una gran mancha blanca y alargada que tiene la particularidad de transformarse en una calavera cuando se cambia de perspectiva. La calavera recuerda que el conocimiento, el poder político y el poder económico son vanos.
En 1536, es nombrado Pintor de la Corte de Enrique VIII, entre dicho año y 1537 pinta en la Corte Real Inglesa el icónico “Retrato de Enrique VIII”, uno de los más famosos cuadros que se han pintado de un rey británico y uno de los más icónicos que ha pintado del temible rey ingles de la casa Tudor, dicha pintura formaba parte de un mural que mostraba a los integrantes de la casa Tudor en el Palacio de Whitehall, Londres. La imagen se conoce gracias a las copias, la original fue consumida por el fuego en 1698.
En 1543, se produce en Londres una terrible epidemia de peste, en ese tiempo, el gran Hans Holbein realiza los primeros bocetos de varios personajes de la corte como las esposas del rey Enrique VIII así como de su hijo Eduardo y otros personajes. Los 87 bocetos que realizó el genial pintor se conservan en el Palacio de Windsor
Hans Holbein falleció el 7 de octubre de 1543. Fue enterrado en una fosa común en Londres. Es muy famoso por el gran realismo de sus retratos, sus vitrales así como por sus famosas miniaturas.
El eminente historiador y crítico de arte John Rowlands al referirse a la técnica para retratar del Holbein expresó: “Nadie ha superado jamás el perfil y la postura reveladores de sus retratos, Holbein sigue trasmitiendo a través de los siglos el carácter y semejanza de sus modelos con una maestría inigualable” ¡Viva el gran Hans Holbein, maestro de la pintura universal!
