ENFOQUE

Hacia una red ferroviaria andina interoperable

Jahn Toledo Palomino

Si buscamos pasar de una integración centrada en el intercambio comercial hacia una integración productiva, tecnológica y logística, debemos construir las infraestructuras que permitan convertir ese sueño en realidad.

En este escenario, el ferrocarril adquiere una importancia estratégica.

Los Andes no parten de cero. El Perú, Bolivia, Chile, Ecuador y Colombia poseen infraestructura ferroviaria, corredores, estaciones, derechos de vía, operadores, puertos y experiencia acumulada.

El desafío consiste en recuperar, modernizar, conectar e interoperabilizar lo existente, incorporando nuevos tramos cuando la demanda y la viabilidad económica, técnica y ambiental lo justifiquen.

Esta perspectiva permite desarrollar progresivamente una red ferroviaria andina interoperable, articulando corredores nacionales e internacionales con carreteras, puertos y terminales logísticas.

Así, los trenes pueden reducir tiempos de traslado, aumentar la capacidad de carga, descongestionar las carreteras y elevar la eficiencia de toda la cadena logística.

El caso peruano ofrece una oportunidad concreta. El Ferrocarril Chancay-Sierra Central, de aproximadamente 120 kilómetros y una inversión estimada de 420 000 000 de dólares, adjudicado a PowerChina, puede adquirir un valor estratégico mayor si se articula con el Ferrocarril del Centro, plataformas logísticas y el puerto de Chancay.

Su importancia no radica solo en transportar carga, sino también en conectar la sierra central con mercados nacionales e internacionales.

Aquí surge una transformación fundamental: pasar del ferrocarril minero al ferrocarril productivo andino.

La minería puede generar los volúmenes de carga que hagan viables determinados corredores, pero la infraestructura debe servir también para transportar alimentos, productos agroindustriales, cemento, acero, fertilizantes, maquinaria, contenedores y manufacturas.

No se trata únicamente de sacar recursos hacia los puertos, sino de utilizar la logística para generar mayor valor dentro de los Andes.

La verdadera eficiencia dependerá de la interoperabilidad. No basta con construir rieles: deben integrarse señalización, seguridad, cargas por eje, material rodante, comunicaciones, terminales, información, trazabilidad y procedimientos aduaneros. Una frontera no debería convertirse en el lugar donde el tren pierde horas o días de eficiencia.

Por ello, una futura Agenda Ferroviaria Andina 2050 podría seguir una secuencia: primero conectar lo viable; después interoperabilizar; luego ampliar y, finalmente, consolidar la red.

La meta no es construir ferrocarriles por construirlos, sino reducir tiempos, maximizar eficiencia y transformar la conectividad en competitividad.

RESALTAR

Del Qhapaq Ñan que integró los Andes hace siglos a una red ferroviaria interoperable del siglo XXI, el verdadero salto será pasar de los Andes que exportan recursos a los Andes que generan valor.

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