Arequipa puede quedar aislada por huaicos
Por Jorge Turpo R.

La falta de obras preventivas y el deterioro de las principales carreteras encienden las alarmas ante la llegada de El Niño. Transportistas advierten que las lluvias podrían paralizar el traslado de pasajeros y mercancías.

EMERGENCIA A LA VISTA

La falta de trabajos preventivos en las principales carreteras que conectan Arequipa con el resto del país enciende las alarmas ante la llegada del Fenómeno de El Niño. Los transportistas advierten que los huaicos podrían interrumpir la Panamericana Sur, mientras que los derrumbes en el Valle de Siguas amenazan otro tramo estratégico. Si las lluvias alcanzan la magnitud prevista, la región corre el riesgo de quedar aislada por vía terrestre, con graves consecuencias para el abastecimiento y la economía del sur.

La preocupación no es una advertencia sin antecedentes. Hace unas semanas, un huaico en la zona de Atico dejó varados a transportistas durante más de cuatro días. El último domingo, además, un sismo provocó la caída de rocas y volvió a interrumpir el tránsito en la Panamericana Sur en la zona de La Planchada.

Ambos episodios evidenciaron la vulnerabilidad de una carretera que soporta buena parte del transporte de carga y pasajeros entre Arequipa, Lima y otras regiones del país.

Teófilo Sánchez, dirigente de los transportistas de carga, sostiene que el problema pudo haberse enfrentado con anticipación. El tramo comprendido entre la provincia de Caravelí y Camaná presenta varios sectores donde la carretera discurre cerca del mar y está expuesta a los huaicos que descienden de las quebradas durante las lluvias intensas.

“Todo indica que Arequipa va a quedar aislada y los transportistas seremos los perjudicados. Otra vez nos quedaremos varados en la carretera, perderemos mercadería y nuestra economía se verá muy afectada”, advierte Sánchez.

El dirigente cuestiona que las autoridades nacionales y regionales no hayan reaccionado a tiempo frente a un peligro conocido desde hace años. Considera que debió planificarse una vía alternativa o un trazo paralelo que permita mantener la conexión terrestre cuando se produzcan emergencias. Sin embargo, a estas alturas, el tiempo disponible reduce las posibilidades de ejecutar una solución estructural antes de la temporada de lluvias.

Quebradas cargadas de arena

El escenario descrito por los transportistas coincide con la advertencia del especialista en meteorología del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (SENAMHI), José Ticona. El experto explica que en la zona costera existen numerosas quebradas con grandes cantidades de arena acumulada. Cuando se presentan precipitaciones intensas, ese material es arrastrado por el agua y puede convertirse en huaicos que terminan desembocando en la carretera y avanzan hasta el mar.

Se trata de un fenómeno previsible que ya se ha registrado en Atico y en sectores de la costa de Ilo y Tacna. Según Ticona, el riesgo aumentará en las próximas semanas, cuando comiencen las lluvias en la costa y la sierra media.
El peligro, por tanto, no se limita a un punto específico de la Panamericana Sur. El tramo comprendido entre Yauca y Camaná concentra sectores vulnerables donde una interrupción puede paralizar el tránsito durante horas o días, dependiendo de la magnitud del huaico y de la rapidez con que se ejecuten las labores de limpieza y rehabilitación.

Una carretera sin solución estructural

Con maquinaria pesada se realizan los trabajos de limpieza de importan vía.

Durante años, el Gobierno Regional de Arequipa se desentendió de este problema al señalar que la Panamericana Sur es una vía concesionada cuya responsabilidad directa corresponde al Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), a través de Provías Nacional.

Es cierto que la competencia sobre esta carretera corresponde al ámbito nacional. No obstante, el Gobierno Regional también pudo ejercer presión política y gestionar ante el Ejecutivo la atención de una necesidad estratégica para Arequipa.

Mientras otras regiones avanzaron en la modernización de la Panamericana Sur, como ocurre en sectores de Ica en dirección a Lima, el tramo entre Caravelí y Camaná continúa siendo una carretera de dos carriles, con sectores deteriorados y expuestos a interrupciones recurrentes.

En contraste, la vía Costanera permitió mejorar la conexión desde Camaná hacia Ilo y Tacna. Pero ese avance no resuelve el problema del corredor principal que comunica Arequipa con la capital y concentra una parte importante del abastecimiento regional.

Sánchez también cuestiona el desempeño de COVISUR, empresa concesionaria de la carretera. Afirma que los ingresos por el cobro de peajes no se reflejan en una mejora suficiente de la infraestructura y señala que los transportistas ya enviaron documentos para advertir que podrían dejar de pagar los peajes si no se repara la vía. El deterioro del pavimento, sostiene, perjudica tanto al transporte pesado como al servicio interprovincial de pasajeros.

El otro riesgo está en Siguas

La Panamericana Sur volvió a quedar bloqueada.

La vulnerabilidad de las conexiones terrestres de Arequipa no termina en la costa. Otro problema pendiente se encuentra en el Valle de Siguas, donde los derrumbes han avanzado durante casi una década y amenazan con afectar la Panamericana Sur en las proximidades de Majes-El Pedregal.

En esa zona también se requiere evaluar un nuevo trazo que permita evitar los sectores inestables. Pese a que el peligro no es reciente, hasta ahora no se ha concretado una solución efectiva que garantice la seguridad y continuidad del tránsito.

Si El Niño alcanza la magnitud anunciada y las lluvias provocan interrupciones simultáneas en estos corredores, las consecuencias podrían extenderse a toda la economía del sur. Cientos de pasajeros podrían quedar varados, el transporte de carga se paralizaría y productos esenciales sufrirían retrasos o incrementos de precio.

Entre los sectores más sensibles está el abastecimiento de combustibles, incluido el gas licuado de petróleo (GLP) que llega desde Ica, además de alimentos e insumos que ingresan por carretera.

La expectativa de los transportistas es que, al menos hasta diciembre, se ejecuten trabajos preventivos capaces de reducir el riesgo de interrupciones. No se trata de eliminar una amenaza natural, sino de evitar que un fenómeno anunciado encuentre a Arequipa nuevamente sin protección.

La región necesita una respuesta inmediata debido a la cercanía de las lluvias y una solución de largo plazo.

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