El Gobierno subestima el impacto de El Niño, deben afrontarlo con decretos
El exministro cuestiona que la inversión pública solo crezca 3,7 % y pide adoptar medidas urgentes para prevenir daños, atender emergencias y acelerar la reconstrucción.
WALDO MENDOZA, EXMINISTRO DE ECONOMÍA:
El exministro de Economía Waldo Mendoza advirtió que el Gobierno está subestimando la magnitud del fenómeno El Niño y cuestionó que espere la delegación de facultades legislativas para adoptar medidas frente a sus posibles consecuencias. Según sostuvo, el Ejecutivo puede recurrir a decretos de urgencia para responder oportunamente a una emergencia que amenaza la economía nacional.
“Mi impresión es que el Gobierno está subestimando a El Niño”, manifestó en una entrevista con RPP, al referirse a la política fiscal y al crecimiento previsto de la inversión pública para el próximo año.
Mendoza consideró insuficiente que la inversión pública aumente apenas 3,7 %, cuando el país necesita ejecutar obras preventivas, reducir la vulnerabilidad de las poblaciones expuestas y garantizar recursos para reconstruir las zonas afectadas.
“Yo hubiera esperado, en inversión pública, una inversión pública creciendo un 15 % o 20 %”, señaló. A su juicio, existe una brecha superior a diez puntos porcentuales entre el crecimiento previsto y el que considera necesario para enfrentar el fenómeno climático.
El economista también cuestionó que el presupuesto contemple reducir el déficit fiscal de 1,8 % a 1,4 %, pese a las necesidades extraordinarias de gasto que podría generar la emergencia.
“En los malos tiempos, el Gobierno tiene que gastar. Sobre todo un Gobierno que tiene recursos tiene que hacer eso, y El Niño es un mal tiempo”, afirmó.
RIESGOS PARA LA ECONOMÍA
Mendoza sostuvo que el Ejecutivo no debería esperar la aprobación de facultades legislativas para actuar. “Mi opinión es que no deberían haber esperado esta delegación de facultades, básicamente porque temas como El Niño se enfrentan con decretos de urgencia”, enfatizó.
El exministro recordó que episodios anteriores tuvieron consecuencias económicas severas. Entre 1982 y 1983, el producto bruto interno (PBI) cayó 10 % y la inflación aumentó 125 %, aunque precisó que esos resultados no pueden atribuirse exclusivamente al fenómeno climático. También mencionó las recesiones registradas en 1998 y 2023.
Advirtió que los impactos variarían según la región. En el norte, las inundaciones podrían perjudicar la agricultura y la agroexportación; mientras que en el sur, la sequía amenazaría la ganadería, especialmente en Puno, Huancavelica y Ayacucho. Lima también estaría expuesta a huaicos.
PIDE PRESUPUESTAR CON ANTICIPACIÓN
El economista remarcó que, a diferencia de décadas anteriores, el Perú dispone actualmente de recursos para prepararse y reducir los daños.
“A diferencia de los niños del 82, 83 o del 97, 98, esa vez no teníamos recursos. […] Ahora tenemos recursos. O sea, podríamos haber actuado, podríamos actuar”, manifestó.
Por ello, insistió en presupuestar anticipadamente las intervenciones y no limitar la respuesta a atender emergencias cuando ya se hayan producido los daños. Para las zonas ganaderas afectadas por una eventual sequía, planteó evaluar bonos de apoyo directo a las familias perjudicadas.
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