Las regiones del sur deben coordinar plan conjunto para afrontar El Niño

Arequipa, Puno y Cusco podrían registrar déficit de precipitaciones en las zonas altas, mientras que la costa y las partes bajas de las cuencas afrontarían huaicos, desbordes y activación de quebradas. El calentamiento del mar también eleva las temperaturas entre 5 °C y 6 °C por encima de lo normal en la costa sur.

SE DEBE PROTEGER RESERVAS DE AGUA

El Fenómeno El Niño podría agravar los problemas de disponibilidad de agua en las zonas altoandinas de Arequipa, Puno y Cusco, mientras incrementa el riesgo de lluvias intensas, huaicos y desbordes en la costa y las partes medias y bajas de las cuencas. El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (SENAMHI) advirtió que ambos escenarios podrían presentarse simultáneamente durante los próximos meses, por lo que las autoridades deberán adoptar medidas diferenciadas para reducir los impactos.

La jefa nacional del SENAMHI, Grinia Ávalos Roldán, señaló desde Arequipa que, de acuerdo con los pronósticos expuestos, el fenómeno podría prolongarse hasta febrero de 2027 y alcanzar una intensidad extraordinaria. Esta posibilidad incrementaría la vulnerabilidad de las regiones del sur, caracterizadas por condiciones climáticas predominantemente secas en varios de sus territorios.

«Toda la macrorregión sur, Puno, Cusco, Tacna, Moquegua y Arequipa, comprende algunas de las zonas más secas que hay en el país. Cuando atravesamos un evento como El Niño, especialmente si es uno extraordinario, esa condición se agudiza. Incluso ya estamos previendo escenarios de sequía», advirtió.

RIESGO PARA LAS RESERVAS DE AGUA

En Arequipa, la principal preocupación se concentra en las zonas altas, donde se encuentran componentes del Sistema Chili Regulado, fundamental para el abastecimiento de agua de la ciudad y el desarrollo de las actividades agrícolas. La irregularidad o disminución de las lluvias podría dificultar la recuperación de las reservas hídricas en las represas y comprometer la disponibilidad del recurso durante los siguientes meses.

El problema no se limita a Arequipa. Puno, Cusco y las zonas altas de Tacna y Moquegua también podrían experimentar precipitaciones deficitarias. Por ello, las autoridades deberán vigilar la evolución de las lluvias y los niveles de almacenamiento de agua, además de evaluar medidas preventivas para garantizar el abastecimiento a la población y los sectores productivos.

La advertencia plantea un desafío adicional: la presencia de lluvias intensas en determinadas zonas no significa necesariamente que las represas recuperarán sus reservas. La distribución de las precipitaciones, su intensidad y el lugar donde ocurran serán determinantes para la disponibilidad efectiva del recurso hídrico.

LLUVIAS INTENSAS Y HUAICOS

En contraste, la costa y las partes medias y bajas de las cuencas presentan una mayor probabilidad de precipitaciones intensas debido al calentamiento del mar. Estas condiciones podrían provocar deslizamientos, activación de quebradas, huaicos e inundaciones, especialmente en sectores expuestos a las escorrentías.

Ávalos Roldán no descartó que Arequipa vuelva a registrar episodios similares a los ocurridos el año pasado, cuando las lluvias provocaron desbordes de las torrenteras El Chullo y Los Incas. Estos antecedentes mantienen en alerta a las poblaciones asentadas cerca de los cauces y a las autoridades responsables de la limpieza, mantenimiento y protección de la infraestructura pluvial.

La advertencia también comprende a Tacna y Moquegua, donde se prevén condiciones similares en la vertiente occidental. La preparación deberá incluir la identificación de puntos críticos, la limpieza de cauces, el mantenimiento de drenajes y la implementación de sistemas de alerta para reducir los daños ante eventuales emergencias.

TEMPERATURAS POR ENCIMA DE LO NORMAL

A estos riesgos se suma el incremento de las temperaturas. Según la jefa nacional del SENAMHI, en la costa sur se registran valores entre 5 °C y 6 °C por encima de lo normal, mientras que en la costa central y norte las anomalías alcanzan entre 6 °C y 7 °C.

El calentamiento se mantiene desde marzo y podría prolongarse durante el verano y el otoño próximos. Esta situación podría afectar los cultivos de los valles agrícolas y agroexportadores, debido a la mayor demanda de agua y al estrés térmico que pueden experimentar determinadas plantaciones.

«Este ha sido el patrón predominante desde marzo y estas temperaturas van a continuar», sostuvo Ávalos Roldán.

PREVENCIÓN PENDIENTE

Ante este escenario, el reto de los gobiernos regionales y municipales será prepararse para dos riesgos simultáneos: la escasez de agua en las zonas altas y las emergencias por lluvias intensas en las partes bajas. La planificación no puede limitarse a responder cuando ocurran los desastres, sino que debe anticipar sus efectos sobre la población, la agricultura y los servicios básicos.

«Debemos estar preparados para dos escenarios: lluvias intensas y sequía, que pueden ocurrir en un mismo territorio», remarcó la funcionaria.

La advertencia del SENAMHI obliga a preguntar qué medidas concretas están adoptando las autoridades de Arequipa para proteger las reservas de agua, asegurar el abastecimiento y reducir la vulnerabilidad de las zonas expuestas a huaicos y desbordes. Con un horizonte climático que podría extenderse hasta febrero de 2027, la prevención deberá traducirse en acciones verificables y no quedarse únicamente en alertas y recomendaciones.

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